El denominado sports tripping se perfila como una de las corrientes emergentes del sector travel en 2026. Según datos del propio sector, uno de cada tres viajeros considera este tipo de experiencias como uno de los grandes placeres asociados al ocio y el desplazamiento.
Esta evolución responde a un cambio de mentalidad en el consumidor, especialmente entre perfiles jóvenes y viajeros en grupo, que ya no priorizan únicamente el destino o el alojamiento, sino también las actividades que pueden realizar en destino y el valor social de la experiencia compartida.
Desde la plataforma de viajes en grupo WeRoad se apunta a que el deporte actúa como elemento de cohesión. La compañía destaca que la práctica deportiva facilita la conexión entre desconocidos y refuerza la vivencia colectiva, convirtiéndose en un factor clave en la configuración de este tipo de viajes.
En este contexto, el trekking se consolida como una de las modalidades con mayor crecimiento dentro del turismo activo. El interés por las actividades al aire libre ha registrado un aumento significativo en Europa, en torno al 20%, impulsado por la búsqueda de contacto con la naturaleza y experiencias más físicas.
El pádel también emerge como uno de los fenómenos sociales dentro del sports tripping. Su carácter participativo lo ha convertido en un atractivo turístico en zonas como la costa mediterránea española o el Algarve portugués, donde el deporte se combina con estancias grupales y ocio vacacional.
El surf mantiene su papel como deporte profundamente vinculado al entorno. Destinos como Canarias destacan por su estabilidad climática y condiciones de oleaje, lo que permite la práctica durante todo el año. Este tipo de viajes combina iniciación deportiva con turismo de naturaleza y paisaje.
El fútbol, por su parte, se sitúa como uno de los grandes dinamizadores del turismo en 2026 debido al Mundial. La competición impulsa desplazamientos a países anfitriones como Estados Unidos, México y Canadá, convirtiéndose en una oportunidad para combinar seguimiento deportivo y viaje en grupo.
Por último, el yoga se consolida como una práctica integrada dentro de los viajes activos. Más allá de los tradicionales retiros, su incorporación a itinerarios combinados con otras actividades como surf o trekking refleja una tendencia hacia el equilibrio entre intensidad física y bienestar durante el viaje.

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