Opinión: A rio revuelto...

Jaume Ferrer, Fundador de Tradesport13/05/2024
Pese a las turbulentas aguas del sobrestock que aun bañan el mundo del pádel, este universo es, desde hace muchos años, un oasis de oportunidades dentro del basto universo del deporte. Y es así, porque a pesar de los desafíos a los que todavía se enfrentan los fabricantes de material y las tiendas por la saturación del mercado de palas, el pádel sigue disfrutando de un potencial casi infinito. En España, uno de los mercados más maduros junto con Suecia, el margen de crecimiento, aunque parezca mentira, todavía es importante, y en el resto del mundo, como ya es sabido, cada vez hay más pistas y se juega más. En algunos países el ritmo de crecimiento es tan o más vertiginoso que el que hemos tenido aquí, y en otros, esta progresión es más pausada, pero, en cualquier caso, siempre creciente. En todos los mercados donde el padel desembarca.

El sobrestock -principalmente de palas-, está planteado serias dificultades para muchas marcas y minoristas. El exceso de oferta -también en número de marcas- ha llevado a una competencia feroz por parte de las lideres, con descuentos y promociones que han erosionado todos los márgenes de beneficio. Este fenómeno, alimentado por la sobreproducción y la falta de estrategias de gestión de inventario efectivas, ha generado una necesidad de liquidación, al precio que sea, para poder lanzar la nueva colección. Muchas marcas medianas, y casi todas las pequeñas (que son muchas), han tenido que renunciar a lanzar nueva colección.

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Sin embargo, en medio de este panorama desafiante, si hay algo que puede darnos una idea más o menos nítida del presente y, sobre todo, del futuro de este deporte, es la evolución que están experimentando los fabricantes e instaladores de pistas. Y la conclusión es muy evidente: el pádel sigue yendo como un tiro. Se juega mucho y cada vez en más sitios. Y esta creciente popularidad ha llevado a una demanda explosiva de nuevas instalaciones. Desde complejos deportivos hasta clubes privados y residenciales, la fiebre del pádel ha desatado una ola de oportunidades. Poco importa, en realidad, si las pistas generan jugadores o al revés. Lo importante es que el pádel está ganando muchos nuevos aficionados… en muchos mercados.

Además, el crecimiento del segmento de instalación de pistas está generando un efecto positivo en toda la cadena de valor. A medida que aumenta la demanda de nuevas pistas, se estimula la compra de equipamiento relacionado, desde palas y pelotas hasta ropa y accesorios. Y este impulso adicional puede ayudar a compensar, en parte, los desafíos que enfrentan los fabricantes y minoristas, proporcionando un salvavidas en medio de los problemas que aún genera el sobrestock.

También es importante tener en cuenta que este auge de los instaladores no solo refleja el crecimiento del pádel como deporte, sino también la importancia de la calidad de las instalaciones en la experiencia del jugador. Los instaladores que ofrecen pistas de alta calidad, diseñadas para maximizar el rendimiento y la seguridad, están en una posición privilegiada para capitalizar esta tendencia. Y lo bueno de todo esto, es que la gran mayoría de empresas que están liderando este crecimiento en pistas, pero, también, en innovación, tienen la producción en España.

El potencial del pádel, en cualquier caso, va más allá de los números y las estadísticas comerciales. Es un fenómeno que resalta la esencia misma del deporte. A medida que más personas descubren el placer de jugar y sentir la emoción de cada punto, el pádel se arraiga más profundamente en el tejido social y cultural. Es el deporte de moda, que está dejando de “estar de moda” para consolidarse como una de las modalidades deportivas amateur más fuertes, en practicantes, en potencial y, también, en industria. Y eso que, todavía, no es un deporte olímpico…

El pádel se enfrenta a obstáculos significativos, como pasa en todos los sectores un poco maduros, principalmente el de un crecimiento desbocado sin orden, donde los oportunistas de turno intentan sacar tajada tensionando el mercado. Estamos en un momento muy concreto en el que la excesiva oferta genera todo tipo de presiones, al igual que los circuitos profesionales presionan a jugadores y, por ende, éstos a las marcas. Y cuando el rio anda revuelto aparecen los fondos para acabarlo de agitar…

Una parte del universo del pádel, el de las palas, deberá pausar su crecimiento. Es el producto estrella y ha entrado en una gran problemática de precios provocada por el exceso de producción de las marcas lideres que, al final, han optado por liquidaciones salvajes. Ahora, por muy marquista que se sea, costará volver a vender palas por encima de los 200 euros, por muy top que sean. El consumidor está informado y aprende rápido.

Pero la industria del padel no solo son las palas: el otro gran eje sobre el que pivota todo ese presente y, sobre todo, el futuro del pádel sigue creciendo a un ritmo vertiginoso. Y abriendo muchas puertas. Puertas que, además, son oportunidades para todo el sector.

Incluso en los momentos más desafiantes, siempre hay oportunidades para aquellos que están dispuestos a adaptarse y aprovecharlas. Y el pádel de la postpandemia es un foco muy atractivo para muchos que quieren aprovechar esas oportunidades. El potencial del padel es innegociable.

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