Padel Expo: luces y sombras de un encuentro agridulce

Redacción - Tradesport20/09/2022
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Del 16 a 18 de este mes de septiembre se celebró, en las afueras de Estocolmo, la primera edición de Padel Expo, una feria que, como su nombre deja claro, estuvo dedicada al pádel, un deporte emergente en el país escandinavo. Más allá de lo relativamente sorprendente que pueda resultar que una primera gran convocatoria ferial -porque lo fue- de este deporte se haya llevado a cabo en Suecia, el encuentro nos dejó algunas cosas buenas y otras -quizás más- no tan buenas. Y decimos no tan buenas porque decir malas con el esfuerzo que han puesto sus organizadores y todos aquellos que han apoyado Padel Expo (entre ellos el Clúster Internacional del Pádel) no sería justo. Que las cosas no hayan salido bien no significa que no se haya intentado…

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Comencemos por las cosas buenas.

1-El “look”: La feria daba el pego, que se suele decir. Y bastante. No era excesivamente grande (suficiente para los 140-150 expositores que había) pero estaba perfectamente organizada. Los stands tenían cierta homogeneidad, sobre todo en espacio, y eso se agradece. La parte central de los pabellones la ocupaban dos pistas, de exhibiciones y formación en uno de los Halls y de Test y ocio en el otro. Alrededor de ellas se distribuían las marcas, armónicamente, llenando todo el espacio. Algún hueco por bajas de última hora, pero, en definitiva, un aspecto casi perfecto en todos los sentidos.

2-La oferta: Si por algo debe felicitarse a los organizadores del encuentro es por la presencia de muchas de las marcas líderes de este deporte. Poco importa si acudieron como marca o con el distribuidor en la zona, la realidad es que prácticamente todos los líderes estuvieron presentes en Padel Expo, desde los grandes referentes en palas y/o textil (Royal Padel, Wilson, Dunlop, Bullpadel, Starvie, Head, Cartri, Justten, Kombat, Karbondesign, Endless…) hasta los principales instaladores de pistas (AFP Courts, Padelgest, Padel Technologies, Okatent…). Alguna ausencia sonada -y difícil de entender- de última hora, como Babolat, pero por el resto, pocos reproches. Al contrario. Y a destacar, sobre todo, la presencia de marcas españolas, auspiciadas por el Clúster Internacional del Pádel, uno de los principales apoyos que ha tenido la feria para llevar a cabo esta primera edición.

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3-El modelo: Más allá de que, como veremos en la lista de cosas a mejorar, la afluencia fue muy floja, lo que sí parece acertado es el modelo. Una feria mixta siempre tiene más números para consolidarse, y que se dedicase un día al B2B y otros dos al B2C es, sin duda, un acierto. Primero porque se deja cierto margen de trabajo a los profesionales y, segundo, porque en un deporte como el pádel el consumidor juega, a día de hoy, un papel clave. Y si encima puede acudir al salón para ver exhibiciones, hacer alguna clase o, además de ver material, poder probarlo, pues mejor que mejor. Las ferias profesionales tienen un margen de crecimiento mucho más reducido que las mixtas, eso es indiscutible.

Ahora, las menos buenas.

1-La afluencia: Cantidad no es sinónimo de calidad, pero en este caso, no se han dado ni una ni otra. En la franja reservada a profesionales -el primer día de 9 a 13- la afluencia fue muy pobre. La organización habló de 1000 personas, pero dudamos que se llegara a esa cifra. Muy pocos profesionales y, obviamente, muy poco negocio. Y al final, para cualquier expositor, eso es lo importante. El negocio. Y el balance, en este sentido, no fue bueno. La mayoría de expositores estaban bastante descontentos -siendo suaves- después de la primera jornada. Y de las dos siguientes, porque la cosa no remontó ni con la apertura al consumidor final. Un poco más de tráfico, es cierto, pero casi siempre concentrado en las pistas de exhibición. Poco negocio. O nada, Y eso, evidentemente, es un hándicap, porque cuando uno acude a una feria como expositor, por mucha imagen que se espere vender, lo que se quiere es hacer negocio, Rentabilizar la inversión. Y dudo que haya muchas marcas que lo vayan a conseguir. Ni a corto, ni a medio ni a largo plazo. Por eso es perfectamente comprensible en enfado de muchas de las compañías que estuvieron en Suecia, especialmente de las españolas, cuya asistencia no ha sido, precisamente, barata.

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2-Las fechas: Una feria de pádel a mediados de septiembre no es mala idea. Puede que sea un poco pronto para presentar las novedades de 2023, pero no es mal momento para un evento de estas características y de este deporte. ¿Cuál es el problema entonces? Pues que la feria coincidió con el WPT de Estocolmo, y eso, que a priori podría parecer una gran ventaja, acabó siendo un gran inconveniente, porque probablemente el WPT acabó robando protagonismo, y algún que otro visitante, a Padel Expo. Quizás si no hubieran estado tan lejos el uno del otro o, quizás, si se hubiera puesto sobre la mesa la posibilidad de llevar a cabo Pádel Expo donde se celebró el WPT, las cosas hubieran sido muy diferentes. No lo sabremos, pero, en cualquier caso, está claro que esta coincidencia no beneficio al salón.

3-El momento: El pádel ha pegado un boom espectacular en Suecia. Quizás, incluso, más vertiginoso que en España. Pero la burbuja parece deshincharse. No explotar, pero sí perder fuerza. Muchas compañías hablan de retrocesos del 50% o 60% en sus ventas en el país nórdico y se han cerrado decenas de clubes en los últimos 12 meses. No es un drama, ni mucho menos, porque al fin y al cabo se trata de reordenación de un mercado que creció demasiado (y con fondos de inversión pasándose de vueltas), pero es evidente que con este panorama los ánimos no son los mismos que si se hubiera celebrado hace 1 ó 2 años.

4-El modelo: Sí, el modelo era una de las cosas buenas de la feria. Pero las monedas tienen dos caras. Y también el modelo ha sido un problema. Porque es un modelo excesivamente local. Pensado y diseñado para el mercado sueco. Escandinavo si me apuran. No había apenas visitantes internacionales y eso, para quienes ya cuentan con distribuidor en esa zona, le quita mucho sentido a la feria, porque ni hay tiendas de fuera ni hay potenciales distribuidores para otros mercados. No sabemos hasta qué punto los responsables del salón pretendían que fuera una feria internacional o si, directamente, se definió como un encuentro local desde el principio, pero, en cualquier caso, si se quiere consolidar el modelo, y dar mejores argumentos a los expositores, es importante que se busque una mayor presencia internacional. Es eso o ir replicando un encuentro local en los países donde el pádel tiene margen de crecimiento. Pero el recorrido de una feria local siempre es muy limitado. Y más después de cómo ha ido Padel Expo.

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Dicho esto, que no deja de ser una apreciación muy personal, creemos que es muy importante destacar el esfuerzo que han llevado a cabo los impulsores de este encuentro y todos aquellos que han remado para que saliera adelante. Para algunos -muchos- habrá sido un desastre -a nivel de negocio- y para otros -muy pocos- les habrá servido para hacer algún contacto y reforzar un poco su imagen de marca, pero sea cual sea la sensación que uno tiene tras este encuentro, siempre hay que ver la parte positiva y valorar que, por fin, tengamos una feria de pádel. Habrá que pulir muchas cosas, mejorar muchas otras y, probablemente, definir bastante mejor el modelo, pero siempre es importante que alguien de el primer paso. Y quizás, en vez de criticar tanto a los demás -aunque tengamos razones para hacerlo-, podríamos hacer un poco de autocrítica y pensar en lo extraño que resulta que, a estas alturas, en España no haya llevado a cabo ni una feria decente de pádel.

Por lo pronto, en enero, si todo va bien y el sector responde, Padel Expo celebrará una nueva edición en Roma -que competirá con otra feria en Milán pocos días antes-. Y en noviembre, el pádel volverá a ser protagonista en ISPO. Y más allá del balance que puedan hacer los organizadores de Padel Expo -o los responsables del CIP-, siempre hay que ver con buenos ojos que el sector se reúna. A ver cuando conseguimos hacerlo aquí en España…

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