Barcelona planea cobrar por hacer clases deportivas al aire libre

Redacción - Tradesport13/07/2021
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Calles, parques, plazas y playas de la ciudad de Barcelona son el escenario habitual de práctica deportiva individual y en grupo. Esta segunda, la organizada en clases con monitores son objeto de análisis por parte del Ayuntamiento para valorar si se les impone una tasa que grave el uso del espacio público para llevar a cabo una actividad económica.

El regidor de Esports del consistorio, David Escudé, considera que estas clases organizadas y programadas al aire libre suponen una "competencia desleal" para gimnasios y otras entidades deportivas que pagan impuestos municipales por su actividad.

Por eso, desde el Ayuntamiento, buscan una manera de ordenar este sector que ha crecido exponencialmente con la pandemia, que cerró gimnasios y obligó a muchos usuarios a buscar formas alternativas de hacer deporte desde casa o en contacto con la naturaleza. Y también a otras personas que perdieron sus trabajos a "reinventarse" como profesores y monitores deportivos por cuenta propia.

Hay espacios, como el de las playas, cuya gestión excede la meramente municipal, lo que obliga al Ayuntamiento de Barcelona a estudiar detenidamente cómo regular su uso deportivo privado "La única manera de regularizarlo es que se haga la concesión de un permiso. Lo mismo que en las terrazas de los bares, pero aplicado a la actividad física", explicó Escudé en una entrevista en la emisora Catalunya Ràdio.

Desde el consistorio, han explicado a 20minutos.es que está analizando cómo regular esta actividad, por una parte, mediante la creación de una normativa que actualmente no existe para regular los usos del espacio público para actividades deportivas privadas que generan beneficio económico o lucro. Y, por otra parte, ver qué departamentos (de deporte, económico) y administraciones (municipales o supramunicipales, como el Àrea Metropolitana de Barcelona) han de estar implicadas en esta ordenación. Debido a que hay espacios, como el de las playas, cuya gestión excede la meramente municipal.

Profesionalizar el sector y evitar el intrusismo
Esta misma explicación, la de la coincidencia de diversas competencias a la hora de regular una actividad deportiva privada en la playa, se la han dado repetidamente en algunos municipios metropolitanos y en Barcelona capital a Gerard, entrenador de tenis playa desde hace cinco años y jugador profesional de este deporte durante una década. "Los ayuntamientos se pasaban la pelota por los permisos de la ley de costas", explica.

A él le parece "fantástica" una posible regulación de actividades como la que él lleva a cabo junto a cuatro socios en Barcelona y Castelldefels. "Ya tocaba, sobre todo desde la Covid, cuando mucha gente ha empezado a dar clases deportivas en calles y parques sin suficiente formación", lo que puede generar problemas para los clientes, así como lesiones. "Puedes ser una persona carismática y con gancho y, por eso, captar a muchos clientes, pero no tener la suficiente preparación para ello", argumenta este profesor que trabaja junto a cuatro socios para un centenar de usuarios al mes.

Cree que además de profesionalizar su sector, y evitar el intrusismo sin conocimientos, los permisos "pueden hacer crecer nuestros negocios" gracias, precisamente, a estar regulados. Y ello, hacer sostenible empresarialmente el pago de una tasa municipal.

Asegura que, a pesar de la falta de regulación actual en las playas de Barcelona, existe "mucho compañerismo" entre los profesionales que dan clases al aire libre y que han generado entre ellos una red de contacto con la que intentan, por ejemplo, facilitarse el trabajo mutuamente y no solaparse a la misma hora en un mismo espacio.

Tasa a cambio de facilidades
Antonia imparte clases de yoga tanto en la playa como en parques de Barcelona. Entre los monitores que trabajan en el espacio público comentan desde hace días esta posible regulación de su actividad. Ella considera que, si se acaba pagando una tasa por el uso de la calle, ello les reporte "facilidades a cambio" como disponer de zonas de sombra, de baños o del uso exclusivo de la zona en días y horarios concretos (utilización por franjas).

Con la pandemia, comenta que ha subido tanto la competencia como la clientela, ya que muchas personas buscan "reconectar con la naturaleza" y con la ciudad y, de paso, practicar deporte al aire libre y fuera de recintos cerrados, en los que ven mayor riesgo de contagio.

Afán recaudatorio
Iolanda Latorre, gerente de la Asociación de Empresas de Clubs Catalanes de fitness (ADECAF), declara a este diario que esta probable tasa a la práctica deportiva remunerada al aire libre "ya se aplica en Barcelona a los centros deportivos cuando organizan una actividad en la calle". Primero han de pedir permiso al distrito correspondiente y luego pagar una tasa.

Latorre ve en esta posible regulación una manera de "aprovechar la coyuntura para recaudar sin preocuparse de sí estos monitores están preparados o cumplen los requisitos académicos y legales". Insiste en que el problema no reside en pagar un impuesto, sino "en sí están habilitados para llevar a cabo estas actividades deportivas". Y reivindica la práctica de deporte en centros reglados como una manera de que los usuarios estén cubiertos "por un seguro y atendidos por monitores con titulación".

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