Opinión: Turismo y deporte, por Jaume Ferrer

Redacción - Tradesport02/02/2023
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Una vez finalizado fitur 2023, y tras el gran éxito de una de las novedades de este año -el Sports Tourism Summit organizado con la colaboración de Afydad- debemos poner en valor la importancia del binomio turismo-deporte

Que nuestro país tiene unas condiciones únicas para la práctica deportiva es algo que, a estas alturas, prácticamente todo el mundo sabe. Aquí, y fuera. Tenemos un clima perfecto para practicar deporte casi todo el año y unas características geográficas que se adaptan perfectamente a multitud de modalidades deportivas. Tenemos playa, tenemos montaña, tenemos sol, calor gran parte del año y nieve en invierno. No somos un país excesivamente caluroso en verano ni excesivamente frio en invierno. Clima mediterráneo.

En un entorno como este, es obvio que la lista de deportes que pueden practicarse en nuestro país es casi interminable: podemos llevar a cabo cualquier modalidad outdoor, desde el senderismo más light hasta un trekking exigente; podemos correr por asfalto o por montaña; jugar al golf, al pádel o a cualquier deporte de equipo; practicar un sinfín de modalidades acuáticas si el tiempo lo permite; o salir en bici por la montaña o por las muchas carreteras espectaculares -y tranquilas- que hay en cualquier parte. En definitiva, un paraíso para la práctica deportiva.

El potencial del turismo deportivo no depende únicamente de que sepamos gestionar mejor todo el flujo de gente que, desde el extranjero, viene a España para hacer deporte, sino que también, o sobre todo, pasa por potenciar ese turismo activo entre los propios españoles.*

El problema, como casi siempre, es que a veces no somos conscientes de la suerte que tenemos de vivir en un entorno como el nuestro. Y no solo porque tengamos índices de práctica deportiva que están muy por debajo de países en los que no se nos ocurriría salir a hacer según que deportes, sino, sobre todo, porque, para variar, dejamos que sean otros los que aprovechen las muchas oportunidades que ofrece al deporte un país como España.

Que cada vez haya más gente, de todo el mundo, que venga a nuestro país a hacer deporte no es extraño (el turismo deportivo está entre las tres principales motivaciones para viajar entre los turistas extranjeros que visitan España). Lo extraño es que desde dentro no seamos capaces de aprovechar mejor este creciente interés por venir a España a jugar a golf, a pádel, a correr por la montaña o a pasar una semana recorriendo medio país en bici. Por montaña o por asfalto. Por no hablar de quienes vienen a disfrutar de algunas de las muchas competiciones, de muchos deportes, que se llevan a cabo dentro de nuestras fronteras. Por poner un ejemplo: según datos de Strava, la mayor comunidad digital de deportistas con 100 millones de usuarios en 195 países, más de 2 millones de usuarios extranjeros utilizaron esta herramienta en España en 2022.

Evidentemente que hay muchas empresas nacionales que llevan años apostando muy fuerte por el turismo activo, y con muy buenos resultados, pero uno tiene la sensación, no solo de que la mayoría de gente que viene a España para hacer deporte lo hace a través de empresas extranjeras sino, sobre todo, que el margen de crecimiento de este turismo deportivo es infinito. Además de necesario. Para el país, y, también, para el sector. Al fin y al cabo, desde una perspectiva puramente egoísta, a más turismo deportivo, más ventas potenciales. Por no hablar de todo lo que genera este turismo deportivo más allá de las ventas de material o del pago que implica su práctica. Otro ejemplo demoledor: según la Federación Española de Golf, cada año vienen a jugar a España 1,2 millones de turistas que generan cerca de 13.000 millones de euros de forma directa o indirecta.

Al sector le toca asumir que el futuro pasa por la transversalidad. Por entender que nuestro futuro, tanto a corto como a medio y largo plazo, dependerá de sepamos entender el deporte como algo global que va mucho más allá de las ventas que puedan lograr marcas y tiendas

Pero el potencial de este turismo deportivo no depende únicamente de que sepamos gestionar mejor todo este flujo de gente que, desde el extranjero, viene a España para hacer deporte (o viene de turismo y aprovecha para practicar alguna modalidad) sino que también, o, sobre todo, pasa por potenciar ese turismo activo entre los propios españoles. Porque el turismo nacional mueve mucho dinero y, sobre todo, porque desde el encierro de marzo de 2019, ese llamado turismo activo ha crecido considerablemente, impulsando destinos donde, precisamente, el deporte puede jugar un papel muy importante.

Al sector, lo que le toca, es entender que el futuro pasa por la transversalidad. Por entender que este futuro, tanto a corto, como a medio y largo plazo, dependerá de sepamos entender el deporte como algo global que va mucho más allá de las ventas que puedan lograr marcas y tiendas. Que deporte es todo lo que tiene que ver con el deporte, algo que parece una obviedad pero que casi siempre olvidamos. Que la práctica es el origen de todo y que debemos implicarnos en todo aquello que sirva para potenciarla. Que deporte es una pala de pádel, unos esquís, una bici o unas zapatillas de running, pero que también es turismo activo. Y si este turismo activo se potencia, y aquí tenemos muchos argumentos para hacerlo, también va a salir ganando, y mucho, el sector.

Un sector que, sí o sí, tiene que tener una visión mucho más global de lo que es el deporte y, en la medida que pueda, tiene que poner más énfasis en el desarrollo y creación de productos y servicios turísticos deportivos.

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