OPINIÓN: Error de altura, por Jaume Ferrer

Redacción - Tradesport07/07/2022
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El outdoor vive uno de sus mejores momentos en los últimos 50 años. Tras la pandemia, y viniendo, ya, de unos años relativamente buenos, este universo ha terminado de despegar.

Las cifras no engañan. Según los últimos datos publicados por el EOG, las ventas en 2021 han alcanzado cifras récord, superando los 6.000 millones de euros por primera vez. Y lo que es más significativo: todas, absolutamente todas las categorías -desde el textil y el calzado hasta los accesorios- han crecido. La media de crecimiento europea se sitúa en torno al 19%, estando España ligeramente por encima (21%).

El crecimiento del outdoor era relativamente previsible. Porque venía de unos años bastante buenos, con una inercia muy positiva y con varias modalidades empujando mucho (Trail, Travel, Senderismo…) y, sobre todo, poque con la pandemia, todos los valores añadidos del outdoor se han multiplicado exponencialmente. Deporte y naturaleza es una mezcla que a día de hoy tiene mucho que ganar. Y eso es el outdoor.

A diferencia de lo que ha pasado en otros segmentos como el bike, el pádel o, en menor medida, el running, el repunte de las ventas post pandemia de outdoor no se tradujo en una consolidación del poder de las especialistas. Al contrario: el outdoor ha sufrido un extraño proceso de “desespecialización” a medida que las ventas se han ido consolidando

Tras el encierro, y tras el miedo que generaron tantas y tantas muertes, se empezó a construir una nueva cultura del bienestar donde, precisamente, naturaleza y deporte ocupan un lugar estratégico. Visto con cierta perspectiva, esos dos meses de encierro fueron poco tiempo, pero el suficiente como para que mucha gente empezara a plantearse una nueva forma de entender las cosas. O, cuanto menos, una nueva forma de relacionarse con su entorno. Y no precisamente con el de las grandes ciudades.

Cuando por fin pudimos salir de nuestras casas la práctica deportiva se disparó. En casi todas las modalidades, pero, sobre todo, en aquellas que tenían algún vínculo con la naturaleza. Y sobre todo en las más accesibles, como el senderismo y el trekking ligero. También crecieron algunas modalidades de lo alto de la pirámide, pero el gran grueso de ese repunte se dio en la base. Y claro, el repunte de la práctica se tradujo, rápidamente, en un crecimiento muy importante de las ventas.

A diferencia de lo que ha pasado en otros segmentos como el bike, el pádel o, en menor medida, el running, este repunte de las ventas no se tradujo en una consolidación del poder de los especialistas. Al contrario: el outdoor ha sufrido un extraño proceso de “desespecialización” a medida que las ventas se han ido consolidando. Y aunque parezca extraño y difícil de entender, la montaña ya no es solo de los especialistas. Puede haber algo de mala gestión por parte de un comercio especialista que en su día sobredimensionó su margen de crecimiento; y puede haber, también, un error de estrategia del comercio especialista a la hora de definir su oferta, apostando en exceso por las gamas y marcas más técnicas y olvidándose de que la pirámide se ha ensanchado por la base. Ambas cuestiones son discutibles. Lo que es indiscutible, y tiene mucho que ver en esta pérdida de poder del comercio especialista, es que el comercio multideporte ha sabido entender mejor cómo podía aprovechar esta oportunidad. Y lo ha hecho.

Las grandes cadenas, pero, también, algunos comercios multiactividad de pequeño y mediano formato, han entendido mejor que nadie -sobre todo mejor que los especialistas- que la pirámide se ha ensanchado por la base. Que el consumidor de outdoor de hoy en día tiene muy poco que ver con el de hace una década.

Las grandes cadenas, pero, también, algunos comercios multiactividad de pequeño y mediano formato, han entendido -y aprovechado- mejor que nadie que el mercado se ensanchaba por la base. Que el consumidor de outdoor de hoy en día tiene muy poco que ver con el de hace una década. Que este perfil que está empujando al outdoor hacia nuevos límites busca tecnicidad, pero también estilo y precio. Que no necesita material ultra técnico porque no va a pasar de los 2.000 metros. Quizás ni salga de la ciudad. Y lo que busca, lo que prefiere, es un buen equilibrio entre diseño, prestaciones y precio.

Y aquí es donde el comercio multideporte ha sabido jugar bien sus armas. Con un running más maduro y limitado en el mix, y con un pádel muy bien gestionado desde el comercio especialista -on y off-, el multideporte ha visto en el outdoor una muy buena opción en la que enfocar su apuesta atlética. Y además lo ha hecho con la ayuda de una amplia variedad de marcas de gama media que han sabido adaptarse a esta nueva realidad, en oferta, del outdoor. Unos y otros, marcas y comercios multideporte, han generado una alianza que les ha permitido controlar un nicho que, a día de hoy, es el gran eje sobre el que gira el outdoor. Y mientras, el comercio especialista se ha quedado inmóvil. Y sin mucho margen de maniobra. Dimensionando mal el mercado, pecando de “exclusivo” y viendo, quizás demasiado tarde, que la mirada, a veces, hay que ponerla en la parte baja de la montaña y no en la cumbre...

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