• Opinión
  • 03 de Nov, 2022

Opinión: ¿Ispo Revival?, por Jaume Ferrer

Opinión: ¿Ispo Revival?, por Jaume Ferrer

A finales de noviembre se celebra una nueva edición de ISPO. La primera, en condiciones, después de la pandemia. Y ya tocaba, porque como decía en mi anterior editorial, el sector necesita volver a encontrarse. E ISPO es, sin duda, nuestro gran punto de encuentro. La edición de este año viene con una larga lista de novedades, entre las que me gustaría destacar dos:

La primera, obviamente, las fechas. El salón bávaro se ha celebrado, tradicionalmente, a finales de enero o a principios de febrero, pero en este “reencuentro”, estas fechas se adelantan nada más y nada menos que dos meses. La decisión, consensuada con las principales marcas del sector, con detallistas y con las principales asociaciones de la industria, tiene mucho que ver con los cambios importantes que se han dado en la cadena de suministro global y, por ende, en los ciclos de pedidos. Para los responsables del salón, celebrarlo en enero o febrero ya no tenía sentido y el cambio de fechas “ofrece oportunidades completamente nuevas para la industria y el comercio”. Dicho de otra forma: las fechas al comienzo de los ciclos de pedidos específicos permitirán a expositores y detallistas tener una visión global del mercado mucho antes que hasta ahora y, con ello, podrán hacer los pedidos con mayor conocimiento.

Tras su estreno fallido -para mí, precipitado- hace 7 años, el salón no podía dar la espalda al espectacular boom que vive este deporte en Europa y en otros muchos mercados internacionales.

La teoría que esgrimen sus responsables es buena, pero por muchos cambios que se hayan dado a nivel global, las nuevas fechas tiene tanto sentido ahora como lo podía tener antes de la pandemia. El problema tiene que ver más con las grandes diferencias que hay en la manera de funcionar de unos segmentos y otros, sobre todo en los timings de programación-producción. Las fechas de enero o febrero no han sido nunca buenas para algunos segmentos, que llegaban a ISPO con los deberes prácticamente hechos -el outdoor, por ejemplo- pero, en cambio, noviembre es un mal mes para otros segmentos que todavía no han producido sus nuevas colecciones -el esquí, sin ir más lejos-. Habrá que ver cómo encajan estas nuevas fechas en el sector y, sobre todo, ver si la respuesta de las marcas y, en especial, de los detallistas, las justifican. Lo sabremos en apenas un mes.

La segunda de las novedades es el regreso a ISPO, por fin, del pádel. Tras su estreno fallido -para mí, precipitado- hace 7 años, el salón no podía dar la espalda al espectacular boom que vive este deporte en Europa y en otros muchos mercados internacionales. La respuesta a este segundo intento ha sido muy buena y el Village contará con una veintena de expositores -la mayoría españoles- que se ubicarán alrededor de una pista central donde se llevarán a cabo exhibiciones y pruebas de material. A diferencia de hace 7 años, la gente no pasará por el lado de la pista sin entender demasiado bien de qué va este deporte. Al contrario, habrá muchos profesionales -y de muchos países- que acudirán a este Village con muchas ganas de conocer el potencial real de este deporte… para apostar por él. Y muy mal tendrían que ir las cosas para que, este año, quienes acuden como expositores a este Padel Village, no vuelvan de Munich con interesantes oportunidades de negocio.

Porque el pádel, pese a lo que ya ha crecido, sigue teniendo un margen de crecimiento espectacular. Y lo de ISPO de este año no es ninguna prueba, como lo fue en su primer intento, sino la constatación de que este deporte está, todavía, en la rampa de salida. Y que mejor que un gran escaparate para dar cuenta de ello. Luego vendrán ferias específicas como Milán y Roma, y ya veremos cómo les va, pero de momento, tenemos que ver si la apuesta de ISPO por el pádel va en serio y es lo suficientemente atractiva como para poderse consolidar en las próximas ediciones. Hay que tener en cuenta, además, que los principales visitantes del salón son los mercados centroeuropeos donde, justamente, el pádel no está creciendo al ritmo esperado...

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