• Opinión
  • 02 de Dic, 2021

Opinión: "La paradoja del Outdoor", por Jaume Ferrer

El Outdoor vuelve a vivir un momento dulce. La práctica sigue al alza y las ventas, sobre todo ahora que ha llegado el frío, se mantienen muy dinámicas. Y, sin embargo, pese a este repunte postpandemia, es uno de los segmentos más “inestables”. ¿Por qué? Pues básicamente porque ha cambiado mucho el dónde, el cómo y el qué se vende.

Empecemos por el principio. El Outdoor es un segmento que, en los últimos años, ha tenido bastantes altibajos. Ha crecido en medio de fuertes crisis económicas y ha retrocedido considerablemente cuando éstas daban sus últimos coletazos. O cuando el tiempo no ha ayudado. En 2008, por ejemplo, con el principio de la crisis financiera, vivió uno de sus mejores momentos. La gente ahorraba en ocio, en tecnología, en viajes… y apostaba por el deporte. Y el Outdoor era uno de los universos preferidos de muchos españoles. La práctica creció y las ventas lo hicieron a un ritmo parecido. En esa época, además, se consolidaron dos grandes subsegmentos dentro del Outdoor: el Trail y el llamado Travel. Y también se consolidó una red de tiendas especialistas que, con el permiso de Decathlon y Forum Sport, comenzaron a monopolizar las ventas de este universo.

El nuevo rol que juega y va a jugar el Outdoor ha llegado con el segmento bastante definido. Con el reparto de poderes muy claro y con el margen de maniobra, de uno y otros, pero sobre todo de los especialistas clásicos, muy limitado.

Este fuerte boom del Outdoor no pasó inadvertido por el siempre atento mundo de la moda, que, primero tímidamente y luego sin reparos, empezó a integrar este look en muchas de sus colecciones, tanto en textil como, sobre todo, en calzado. El look Outdoor se imponía en la calle abrumadoramente, y aunque evidentemente eso beneficiaba al sector, la fuerte irrupción de un nuevo competidor ya se antojaba como un problema para marcas y tiendas. Y mientras, como siempre -y en silencio- Decathlon seguía dominando aplastantemente las gamas bajas y trabajando muy bien para hacerlo también en las medias.

Pero poco a poco la burbuja se fue deshinchando. Y aunque durante unos años, muy buenos, se consiguió esquivar las embestidas de la crisis, al final ni siquiera el Outdoor pudo salvarse. La práctica mantuvo el tipo, pero las ventas cayeron en picado. Y algún que otro mal invierno -con poco frío- no ayudó precisamente. Por si fuera poco, esa red de comercios especialistas fue perdiendo fuerza, por la caída de las ventas y, sobre todo, por la irrupción de un nuevo canal que vio en el Outdoor un segmento muy explotable. Y a medida que ese canal -Internet, claro- fue ganando fuerza y algunos de sus líderes fueron convirtiéndose en las grandes cuentas de las marcas, el comercio especializado empezó a tambalearse. El quién, el cómo y el dónde ya había empezado a cambiar. Y a un ritmo vertiginoso. Por si fuera poco, ese comercio especializado no acababa de estar del todo profesionalizado. Ni era capaz de hacer una lectura más amplia de en lo que se estaba convirtiendo el mundo del Outdoor. Especialmente a nivel de oferta, con el segmento medio monopolizando radicalmente las ventas, un cambio que transformó por completo el reparto de poderes. Entre otras muchas cosas porque el multideporte empezó editorial 5 El nuevo rol que juega y va a jugar el Outdoor ha llegado con el segmento bastante definido. Con el reparto de poderes muy claro y con el margen de maniobra, de uno y otros, pero sobre todo de los especialistas clásicos, muy limitado. La paradoja del Outdoor Jaume Ferrer, Director de Tradesport jferrer@tradesport.com a sacar mucho partido al Outdoor. Era menos técnico, pero infinitamente más “popular”. Así que a la competencia de ese nuevo canal online se sumó la del propio canal offline…

Y es en ese contexto, donde al Outdoor, en su conjunto, estaba inmerso en una especie de montaña rusa, con operadores ganando mucho terreno y con otros perdiéndolo, llegó la pandemia. El encierro. Y el Outdoor volvió a coger mucho aire. Pero como siempre, unos más que otros. Ya cuando estábamos encerrados, sabiendo que algún día saldríamos, las ventas aguantaron el tipo. Las ventas online, claro. Así que, si alguien se había quedado atrás en esta necesaria apuesta por la omnicanalidad, el encierro acabó por dejarlo en la cuneta. Y se hicieron fuertes, todavía más, los operadores online. Y cuando se abrieron las puertas, cuando pudimos empezar a salir, el outdoor dio un salto cuantitativo espectacular y, con permiso del Bike, se convirtió en el deporte con más repunte de la práctica. Previsible, teniendo en cuenta que este tipo de deportes aúnan salud y naturaleza, dos aspectos que con la pandemia han ganado mucha “cuota en las preferencias y necesidades de los españoles.

Esas marcas que hace una década se dieron cuenta de que el futuro estaba en la franja media están ganándose la confianza de los consumidores y, sobre todo, están ayudando al multideporte a poder explotar el éxito del Outdoor.

El problema, para el Outdoor, es que este repunte, este nuevo rol que juega y va a jugar, ha llegado con el segmento bastante definido. Con el reparto de poderes muy claro y con poco margen de maniobra, sobre todo, para los especialistas clásicos. Y pasa lo que pasa: que algunos cierran y otros se venden (más sorpresas están por llegar). Y mientras, Decathlon sigue ganando altura y se hace más fuerte en las gamas medias -además de seguir copando las bajas-. Y el multideporte, gracias a la fuerte demanda que hay hoy en día, está reforzando su apuesta por el Outdoor. Y lo hace, sobre todo, porque esas marcas que hace una década se dieron cuenta de que el futuro estaba en esa franja media, están ganándose la confianza de los consumidores y, sobre todo, están ayudando a ese multideporte a poder explotar este éxito del Outdoor. Si las cosas no cambian, el número de comercios especialistas del mundo del outdoor podría disminuir todavía más, siguiendo los mismos pasos y errores que en su día cometieron los especialistas del esquí, que a parte de una gestión que muchas veces no estuvo a la altura, se obcecaron en centrar su mix de producto en las marcas elitistas, en la parte alta de la pirámide. Como siguen haciendo algunos especialistas del Outdoor.

Y eso, sumado a la fuerte competencia del canal online -que también explota esa franja alta-, el creciente protagonismo de los marketplaces y el impulso que están cobrando las tiendas propias de marca, podría ser la puntilla para el canal especialista. Esa es la gran paradoja del Outdoor: que ha bajado muchos metros y algunos no estaban preparados para un terreno tan asequible.

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