• Opinión
  • 21 de Oct, 2021

Opinión: Deporte y actividad

Si algo ha quedado claro este verano es que el deporte está muy vivo. Al menos en lo que a la práctica se refi ere. Los cambios que ha conllevado el coronavirus en cuanto a los hábitos deportivos también se han dejado notar, y mucho, estas vacaciones. Muchos españoles, no solo han apostando por el turismo nacional, sino que, además, lo han hecho por un turismo activo, practicando una amplia variedad de modalidades deportivas, con senderismo, trekking y bike en cabeza.

Este fuerte incremento de la actividad deportiva en verano era, hasta cierto punto, previsible. Cuando nos sacaron del encierro en mayo de 2020 los índices ya se dispararon espectacularmente. Gente que no hacía deporte empezó a correr, a ir en bici, a jugar a pádel o a escaparse a pasear a la montaña. Ese verano, el de 2020, fue bastante atípico, y aunque es cierto que el turismo interno creció, aun había cierto miedo a viajar y la ocupación no fue la esperada. O no fue la que ha sido este verano, con lleno absoluto en muchas grandes zonas turísticas de la costa, pero, sobre todo, con una ocupación espectacular en la montaña.

Es complicado saber, a estas alturas, si esta tendencia se mantendrá en el tiempo. Dependerá, precisamente, de cómo se gestione este miedo. De cómo y cuándo se supere el coronavirus. Pero que nos quiten lo bailado. En los primeros meses postencierro deportes como el running, el Bike, el pádel o el fi tness lo petaron. Y algunos todavía mantienen este fuerte crecimiento. Pero quien ha dado un salto cuantitativo este verano ha sido el outdoor, especialmente sus modalidades más accesibles. Pasar las vacaciones al aire libre y disfrutarlas haciendo algo de deporte, aunque solo sea caminar. Hacer alguna ruta fácil en bici. O probar con algún deporte de agua como el padelsurf o el kayak. Sin más. Eso es lo que han hecho miles y miles de españoles. Y eso es lo que el sector ha aprovechado. Y bastante bien.

No nos engañemos: los grandes repuntes en la práctica siempre se han dado por causas externas al sector, no por nuestro trabajo. Y casi siempre con las crisis como gran aliado.

El Outdoor, como segmento, lleva un tiempo comportándose de una manera un tanto extraña, con muchos altibajos en las ventas a pesar de que la práctica se ha mantenido bastante activa. Ha habido importantes cambios en quién y cómo vende y eso ha frenado un poco su evolución a nivel comercial. Pero está vivo. Muy vivo. Y a priori esta dinámica se va a mantener un tiempo. Es difícil saber, a estas alturas, si cuando pase la pandemia -del todo- los hábitos que se han impuesto en estos dos últimos años se mantendrán o cambiarán. Parece que pueden mantenerse, que se ha empezado a construir una nueva cultura del bienestar donde el deporte es una pieza clave, pero tampoco hay que descartar que se trate de un castillo de naipes. Se está construyendo una base sólida, eso es evidente, y basta con ver cómo están deportes como el Bike y el pádel para darse cuenta de ello, pero eso no exime al sector, a marcas y tiendas, de la necesidad de dar un paso al frente y empezar a trabajar para mantener este ritmo y para que se sostenga en el tiempo. Porque no nos engañemos: los grandes repuntes en la práctica siempre se han dado por causas externas al sector, no por nuestro trabajo. Y casi siempre con las crisis como gran aliado.

Y si, hay segmentos como el pádel, por ejemplo, que llevan años luchando para ganar terreno y ahora, por varias razones, están recogiendo sus frutos, pero a nivel global, el sector no destaca precisamente por su proactividad a la hora de potenciar la práctica. Y esa es, seguramente, la gran asignatura pendiente que tiene el sector en el que, pese al contexto, es uno de los mejores momentos de las últimas dos décadas. Al menos a nivel de práctica.

Quizás ha llegado la hora de empezar a pensar que el eje sobre el que pivota nuestro sector no es solo el deporte, sino un concepto bastante más amplio que, sin llegar a los límites de lo que entendemos por bienestar o salud, sí ponga más énfasis en aspectos como la actividad física -entendida como algo más global que una modalidad deportiva- o el turismo activo, por poner dos ejemplos. Si lo vemos así, si ampliamos nuestro campo de acción, las posibilidades para crecer se disparan. Y también lo hacen las oportunidades para marcas y tiendas.

Por Raul Bernat

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