• Actualidad Nacional
  • 09 de Sep, 2021

Opinión: Cuestión de práctica

Con la pandemia todavía on fire, los índices de práctica deportiva siguen creciendo, No tan rápido como cuando nos abrieron las puertas tras el encierro, pero crecen. Cada vez hay más gente que hace deporte. Y lo más importante, cada vez hay más gente que, habiendo empezado a hacer deporte, lo sigue haciendo. Y seguramente esa es el gran reto en los próximos meses: que cuando las cosas recuperan cierta normalidad, la práctica deportiva no dé un paso atrás.

España ha sido, tradicionalmente, un país muy sedentario. Si analizamos los índices de práctica deportiva de hace do décadas, por ejemplo, tenemos mucho de qué avergonzarnos. El porcentaje de españoles que no hacían absolutamente nada de deporte era de escándalo, con unos índices de obesidad (infantil y de adultos) que solo superaban los Estados Unidos, donde la dieta no es precisamente muy saludable. Con los juegos olímpicos de Barcelona se había dado un tímido repunte, pero seguíamos a años luz de nuestros vecinos europeos. Y sinceramente, ver que, en países como Suecia o Alemania, con unas condiciones climatológicas bastante perores, había mucha más gente activa que en España, era bastante deprimente.

Las cosas apenas cambiaron cuando entramos en el siglo XXI… hasta el ostión de 2008. Pocos se lo esperaban, pero con la brutal crisis que arrancó ese año, la práctica se disparó. No había dinero para viajar, ni para salir a cenar, ni para comprarse caprichos innecesarios… así que en la lista de actividades de ocio que fueran asequibles y accesibles, el deporte empezó a ocupar un lugar privilegiado. Y allí empezó el boom del running. Y el del fitness, el Outdoor y otros muchos deportes. Y cuando peor era el contexto económico, más fuerte se hizo el deporte. En la práctica, y en las tiendas, que viendo que la moda deportiva caía en barrena, se volcó en la parte más técnica que, con una práctica al alza, tenía un dinamismo que no se había visto en años.

UNA NUEVA CULTURA
A medida que la crisis se dejaba atrás las cosas volvían a su sitio. La práctica frenaba su evolución y las ventas volvían a dar protagonismo a la moda deportiva. Previsible. Y así pasaron los años hasta que llegó otra crisis. Y esta vez no fue económica. Fue sanitaria.

Y aquí estamos. Pero a diferencia de 2008, en esta crisis el deporte ha dado un paso más. Más firme. Los índices se han disparado por que se ha dado un desvío del gasto, como hace 10 o 12 años, pero además el deporte se ha convertido en una pieza clave en esta nueva cultura del bienestar que ha impuesto el Covid. La gente no solo hace deporte porque no tenga otras alternativas de ocio; hace deporte porque ha entendido que hacerlo es importante para su salud. Y para la salud de un país. Se está construyendo -eso espero- una nueva cultura deportiva que si arraiga puede ser muy importante para el sector pero, sobre todo, para el país. Una cultura que ya esta perfectamente definida en muchos países de nuestro entrono pero que en España nunca había arraigado.

A diferencia de 2008, en esta crisis el deporte ha dado un paso más. Más firme. Los índices se han disparado porque se ha dado un desvío del gasto, como hace 10 o 12 años, pero además el deporte se ha convertido en una pieza clave en la nueva cultura del bienestar que ha impuesto el Covid

Pero no nos engañemos, aunque la situación hoy por hoy sea menos dramática que hace 20 años, aunque estemos consiguiendo que el deporte se convierta en un hábito irrenunciable para muchos españoles, queda mucho por hacer. Sobre todo, por salud. Más allá de los intereses que podamos tener, como industria, para que esos índices sigan creciendo, es obvio que existe una relación directa entre práctica deportiva y salud.

ALEJARSE DE LAS PANTALLAS

En los próximos años la clave estará en las bases. El boom del running, del bike y de otros deportes se ha dado (como pasó en 2008) en una franja de edad que puede oscilar entre los 25-30 y los 50 años, siendo generosos. Pero en las bases, en la franja de edad que, en unos años, debe sostener gran parte del sistema, los índices apenas cambian. Los niños y muchos jóvenes siguen siendo muy sedentarios, sin apenas actividad más allá de la estrictamente obligatoria. Mucho sofá, mucho móvil, mucha play, y muy poco deporte. Y claro, se disparan los índices de obesidad infantil y, sobre todo, se “construye” un target que costará mucho activar. Y sinceramente, esperar a que llegué una crisis para solucionarlo no me parece una gran idea. Sobre todo, porque viendo un poco cómo es este target, dudo que lleguen a ver el deporte como actividad de ocio por muy mal que vayan las cosas. Es una generación hiperdigitalizada y con un porcentaje muy alto de inactividad. Así que, sólo nos queda movernos. Empezar a hacer algo.

En estos últimos 30 años nos hemos aprovechado del boom de ciertos deportes casi sin quererlo y sin haber hecho absolutamente nada. Y ahora toca hacer algo. Conseguir, por un lado, que muchos de los que se han enganchado al deporte en estos últimos meses no lo dejen cuando dejemos atrás la pandemia y, sobre todo, trabajar para que quienes en 10 ó 20 años tienen que sostener el sector –y el sistema sanitario- tengan alguna ambición más que pasarse el día enganchados a una pantalla.

Por Raul Bernat

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