• Opinión
  • 10 de Jun, 2021

Opinión: Viento a favor

La pandemia, poco a poco, va cambiando su crudeza. A medida que los españoles nos vamos vacunando, la cifra de contagios baja y, también, bajan los muertos. Aun así, a muchos aun nos cuesta empezar a descorchar la botella del optimismo.

El sector, lo hemos dicho mil veces, no puede quejarse. Al revés. La pandemia ha sido un gran aliado, sobre todo en cuanto a la práctica. Del repunte de deportes como el bike, el running o el pádel ya hemos hablado mucho. Como también hemos hablado de las roturas de stock que se han dado en éstos y otros segmentos. Para algunos, oportunidades perdidas; para otros, una limpieza de almacén necesaria que les permitirá volver a empezar con cierto margen de maniobra. Y eso, en un momento tan marcado por el auge del ecommerce y por la contención en las compras, puede marcar un nuevo punto de inflexión para el sector. Para bien. Las tiendas, pese a la que ha caído, han acabado ganando poder de compra (viniendo de donde venían no era difícil) y eso, evidentemente, repercutirá en las marcas. Así que, pese a la tormenta, y pese a que el miedo en el cuerpo sigue allí, es más que probable que al sector le lleguen unos meses -esperemos que muchos- de crecimiento.

El gran reto del deporte, aunque parezca mentira habiendo superado lo que hemos superado, llega ahora. Porque lo que realmente va a determinar el futuro a medio y largo plazo del sector será la capacidad que tengamos, todos, de mantener la dinámica que hemos tenido en estos últimos meses.

Un crecimiento que no ha empezado precisamente hace poco. Ya arrancó cuando el jodido encierro llegó a su fin. El deporte pegó un salto bastante más grande del que ya se esperaba, con miles y miles de españoles apostando por la bici, el running, los deportes Outdoor o el fitness como vía de escape. Como primera piedra de una nueva cultura del deporte que casi nos venía impuesta por el coronavirus. Los más avispados, los que hace tiempo que han entendido la nueva realidad en la relación consumidor-tienda-marca ya empezaron hacerse fuertes incluso en el encierro, cuando el ecommerce dejo claro que lo que muchos no esperaban hasta 2025, había llegado de golpe empujado por un virus.

Pero el gran reto del deporte, aunque parezca mentira habiendo superado lo que hemos superado, llega ahora. Porque lo que realmente va a determinar el futuro a medio y largo plazo del sector será la capacidad que tengamos, todos, de mantener la dinámica que hemos tenido en estos últimos meses. De conseguir que ese repunte de la práctica no sea efímero. Que la nueva cultura del deporte que hemos empezado a construir no se desvanezca cuando acaben las restricciones. La moda deportiva, que sí sufrió bastante en 2020, se recuperará poco a poco y, a épocas, será el gran salvavidas del sector, pero lo que tenemos que intentar es que la parte más técnica, nuestra esencia, no pierda fuelle. O, al menos, no tanto como otras veces en las que se ha dado un gran repunte para, luego, volver atrás.

Puede, y en eso si que somos optimistas, que el coronavirus haya sido suficientemente determinante para que esta cultura deportiva de la que tradicionalmente hemos adolecido, haya empezado a coger forma y fuerza. El deporte tiene que ser uno de los ejes sobre los que gire la nueva cultura del bienestar. El deporte, hoy más que nunca, tiene la responsabilidad de haber tomado nota de lo que ha pasado y está pasando. Que las palabras y los hechos de muchas compañías líderes durante estos últimos meses no queden en puro oportunismo. Que el deporte implique lo que realmente debe implicar solo depende del deporte. De pensar en global. De, sin renunciar al negocio, darse cuenta de que el deporte va mucho más allá de lo puramente económico. Solo así podremos seguir navegando cuando el viento a favor afloje.

Por Raul Bernat

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