• Opinión
  • 04 de Mar, 2021

Opinión: Lo atlético, contrapeso del sportstyle, por Jaume Ferrer

 A estas alturas del año, y con algunos datos relevantes en la mano, ya podemos hacer un breve balance del pasado 2020. Y la primera conclusión a la que podemos llegar, y es bastante obvia, es que el deporte ha podido salvar con bastante dignidad la compleja situación provocada por la pandemia. Es más, probablemente, sea uno de los sectores que menos afectado se ha visto, especialmente tras el fi n del confi namiento total.

2020 tuvo tres etapas bastante diferenciadas. La primera, antes del cierre, con un comportamiento global bastante bueno. Las ventas, en muchas categorías, arrancaron el año con un muy buen dinamismo, especialmente en determinadas modalidades atléticas que llevan años logrando muy buenoscrecimientos. Pero en marzo la cosa cambió  radicalmente. Los casi tres meses de cierre total o parcial se tradujeron en una lógica y fuerte caída de las ventas, que solo se sostuvo, a nivel global, por el auge de las ventas online. Y tras el encierro, las ventas volvieron a recuperar un muy buen ritmo y en algunos
casos hubo efecto rebote, sobre todo por el boom de la práctica, cerrando un buen segundo semestre (pese a algunos cierres puntuales obligados por la situación).

Quienes más han sufrido la pandemia han sido, paradójicamente, las grandes cadenas, sobre todo aquellas con grandes tiendas o locales ubicados en centros comerciales (por las restricciones). El pequeño comercio, que probablemente era el que más preocupaba cuando nos obligaron a bajar la persiana, acabó salvando muy bien el año, y aunque lógicamente ha habido tiendas que han tenido que cerrar, el balance al fi nal del año ha sido muy bueno, con especialistas y tiendas de pequeño formato con saldos positivos… y equilibrando, en el global, las pérdidas que pudieran haber sufrido las grandes
cadenas. Al fi nal, aunque pueda parecer sorprendente, 2020 se ha cerrado con más aperturas que cierres de tiendas-. Y eso, en un contexto como el que estamos pasando, no es precisamente anecdótico.

Estoy convencido de que no solo saldremos de esta crisis con unos índices de práctica mucho mejores, sino que, sobre todo, lo haremos con una base mucho más sólida y una reforzada cultura deportiva -y del bienestar- que, sin duda, puede ser muy determinante para el futuro de nuestro sector..

Las cifras de mercado vienen a confi rmar que gran parte del “éxito” se debe al fuerte repunte que han experimentado muchos deportes, comenzando porel bike, que se afi anza como el gran motor del m ercado, y a más distancia el running, el pádel o algunas modalidades outdoor. Son deportes que ya venían logrando un crecimiento sostenido pero que, con la pandemia, han multiplicado exponencialmente los practicantes. El deporte, en plena crisis sanitaria, ha ganado un estatus sin precedentes. Y el sector, por suerte, se ha podido aprovechar de ello. Unos más que otros, eso sí.

En el otro extremo, el de los más damnifi cados en 2020, a excepción de los deportes de equipo en general, quien más “destaca” es la moda. El contrapuntode lo atlético. En las crisis económicas el sportst yle pasa a la lista de prescindibles. Y más si uno está encerrado en casa, o con restricciones, y no tiene ni dónde ni cuando lucir lo que compra. Sin apenas ocio nocturno más allá de la restauración, sin fi estas, sin celebraciones... comprar moda ha dejado de ser prioritario, sobre todo textil, (el calzado deportivo aún ha aguantado el tipo, especialmente el de mujer). Ese retroceso del sportstyle da mucho más mérito a cómo ha cerrado 2020 nuestro sector. No olvidemos que esta categoría, la de la moda deportiva, representa alrededor del 50% de las ventas del comercio multideporte y siempre ha sido la categoría más fuerte en el conjunto del sector, así que, su drástico descenso, revaloriza todavía más la parte más técnica.

El deporte siempre ha sido un fuerte “competidor” del ocio, y cuando la gente no tiene -o no puede tener- ocio, muchos de sus gastos se derivan al deporte. ¿Qué pasará cuando se vuelva a la normalidad? ¿Cuándo se pueda salir a cenar tranquilamente, volver a las segundas residencias, viajar...? El contrapunto cambiará otra vez de lado.

Eso sí, en esta ocasión no ha sido un revés económico el que nos ha puesto contra las cuerdas, sino la salud, y eso, para nuestro sector, es un importante indicativo. Con la llegada de la normalidad el frenazo de la práctica no va a ser tan brusco como en otras crisis. Saldremos a divertirnos, viajaremos, gastaremos más dinero en otros sectores… pero seguramente esta pandemia haya servido para construir una nueva cultura deportiva, y aunque perdamos practicantes habituales o regularidad, estoy convencido de que no solo saldremos de esta crisis con unos índices mucho mejores, sino que, sobre todo, lo haremos con una base mucho más sólida y una reforzada cultura deportiva y del bienestar que, sin duda, puede ser muy determinante para el futuro de nuestro sector. Y todavía más cuando la moda deportiva recupere el terreno que le corresponde.

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