• Opinión
  • 21 de Ene, 2021

Opinión: Aprender a dimensionar

Uno de los grandes errores que tradicionalmente ha cometido el sector es, sin duda, su poca pericia a la hora de dimensionar las cosas. En los últimos años muchos sectores han sufrido importantes varapalos, no porque las cosas se torcieran a nivel de práctica sino, más bien, porque en su día se dibujó un potencial que nunca se llegó a alcanzar. Y en ese falso margen de crecimiento que muchos imaginaron, marcas y tiendas cayeron de lleno en el error de avivar el fuego con programaciones y compras que, en realidad, estaban muy alejadas de la realidad.

Las crisis, a veces económicas y a veces internas del propio sector, acabaron poniendo en su sitio las cosas, y tras unos años complejos, esos sectores volvieron a tener un comportamiento positivo. ¿La clave? Entender y, sobre todo, asumir, la dimensión real del segmento (y del sector). Marcar límites y objetivos más lógicos, sin confiar en falsas expectativas y trazando un horizonte más cercano al presente que a un futuro siempre imprevisible.

La situación actual es compleja. Por el entorno y, sobre todo, porque pese a todo el deporte está muy vivo. Más en práctica que en ventas, pero viendo el panorama, podemos estar más que contentos. Pero eso también es un arma de doble filo, porque acostumbrados a pecar de optimistas cuando la situación es más o menos normal, que ahora las cosas nos vayan bien, con la que está cayendo, nos puede confundir. Y mucho.

El sector tiene que aprender a marcarse límites más lógicos, sin confiar en falsas expectativas y trazando un horizonte más objetivo que no esté condicionado por un falso éxito del presente. 

Deportes como el bike, el fitness, el running, algunas modalidades outdoor o incluso el pádel, viven un buen momento. La práctica se ha disparado con la pandemia y las ventas, insistimos, son bastante buenas teniendo en cuenta el percal. El problema, como siempre, es que ya se empiezan a ver algunos síntomas de exceso de confianza. De esperar más de lo que realmente se puede conseguir.

La práctica se ha disparado, sí. Eso es innegable. Pero como todo, tiene un techo. Y con los repuntes que se dieron durante la crisis de 2008, y con el boom que se ha dado en esta pandemia, el margen de crecimiento es cada vez menor. Y más en un país como el nuestro, donde la cultura del deporte apenas empieza a arraigar ahora. Lo más probable es que mucha gente vuelva a hábitos más sedentarios, sobre todo cuando se pueda volver a viajar y ciertas actividades de ocio no sean tan complejas de llevar a cabo, así que a corto y medio plazo difícilmente habrá nuevos repuntes en los índices de práctica. Al revés. La curva hace tiempo que está llaneando y lo más probable es que acabe yendo a la baja, no para arriba. Y eso, obviamente, acabará repercutiendo en las ventas.

En este sentido, sería bueno que marcas y tiendas se tomarán un tiempo a analizar este contexto. A valorar realmente si el potencial, en práctica y ventas, es tan alto como muchos creen. Sí, en estos últimos meses ha habido importantes roturas de stock en determinados segmentos, comenzando por el bike, pero ha sido un pico muy puntual en la demanda. Un pico que es muy difícil saber si se mantendrá en el tiempo. Marcas y tiendas han perdido oportunidades, eso está claro, pero sería un error definir el futuro en función de un presente que está muy marcado por el contexto. Un contexto que puede cambiar en cualquier instante. La gran pregunta, ahora, es si la demanda que no se ha podido cubrir ahora seguirá “activa” dentro de una semanas o meses. Como decíamos antes, la práctica ya no crece como hace apenas 6 meses. Al revés. Y es más que probable  que quienes tenían que comprarse una primera bici, unas zapatillas de running para empezar a correr o una pala de pádel para probar qué tal este deporte, ya lo hayan hecho. Y mientras, marcas y tiendas, con el subidón de las roturas de stock, es probable que estén programando y comprando en exceso, cayendo, otra vez, en el error de no dimensionar el mercado en su justa medida.

+Si cuando los almacenes de marcas y tiendas estén a rebosar de stock la demanda no es la esperada, las consecuencias
pueden ser bastante malas… y duraderas.
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Puede que no sea así. Puede que en unos meses las bicis se sigan vendiendo como churros y cada vez haya más gente que se atreva con el running, el pádel o el trail, pero dar por buena esa posibilidad es arriesgado, y si nos equivocamos, si cuando los almacenes de unos y otros estén a rebosar de stock la demanda no es la esperada, las consecuencias pueden ser bastante nefastas… y duraderas.

No es fácil, y menos en este contexto, ser cautos cuando las cosas nos van bien, pero el sector, y especialmente algunos segmentos, deberían ser más racionales a la hora de imaginar el futuro a medio plazo. Sobre todo, en medio de una pandemia cuya evolución es tan imprevisible. Y tampoco estaría de más tener en cuenta que a medida que mejore la situación en términos epidemiológicos, menos protagonismo va a tener el deporte, por mucha cultura del deporte que se haya empezado a construir cuando pudimos volver a la calle tras el encierro de marzo.

Por Raul Bernat

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