• Actualidad Nacional
  • 17 de Dic, 2020

España no recuperará su nivel precovid hasta mediados de 2023

Las últimas previsiones publicadas por el Banco de España son un jarro de agua fría para quienes apostaban por un rápido despegue económico tras el ‘shock’ del coronavirus. El supervisor financiero prevé un desplome de la actividad para este año de entre el 10,7% y el 11,6%, y aplaza la recuperación de los niveles precovid hasta mediados de 2023 en su escenario central; es decir, el más probable.

Según el documento remitido por el organismo, sus proyecciones contemplan tres escenarios (suave, central y severo), que utilizan diferentes «supuestos sobre la evolución de la pandemia, la severidad y duración de las medidas de contención aplicadas y del plazo requerido para la introducción generalizada de una solución médica efectiva frente a la enfermedad». Y, aunque los tres incorporan la puesta en marcha de proyectos de gasto acogidos al programa europeo ‘Next Generation EU’ (el fondo de recuperación) a lo largo de los tres años del período de proyección, «también se diferencian en la profundidad de los efectos de la crisis actual sobre el comportamiento de los agentes y en la magnitud y persistencia de los posibles daños en el tejido productivo que la pandemia ha acarreado», aclara.

Teniendo en cuenta estas consideraciones, para este año el supervisor da por hecho que el PIB caerá a ritmo de dos dígitos. En concreto, predice una recesión del 10,7%, 11,1% y 11,6% en los escenarios suave, central y severo, respectivamente, y añade que «la fuerte contracción del PIB en 2020 iría seguida de una recuperación relativamente intensa en los tres años posteriores».

En 2021, por ejemplo, el crecimiento económico estará entre el 4,2% y el 8,6%, aunque la cifra más probable de momento es un alza del 6,8%. El supervisor insiste en que «la recuperación del nivel del PIB previo al covid-19 se retrasaría hasta mediados de 2023 en el escenario central, mientras que en el severo, en el que la huella de la crisis sanitaria sobre la economía es más persistente, el PIB se situaría todavía un 2,8% por debajo de la cota de finales de 2019″.

En el caso del paro, los números no mejoran. Y es que espera un fuerte repunte de la tasa de desempleo hasta mediados de 2021. Al igual que el consenso de Funcas, el Banco de España cree que la tasa de paro en España podría superar el 18% el año que viene y mejorar de forma progresiva a partir de entonces, aunque «a finales de 2023 sobrepasaría todavía ligeramente el 14% bajo el escenario central, nivel algo superior al previo a la pandemia«.

Respecto al déficit público, y tras dispararse previsiblemente por encima del 10% este año, el organismo cree que en 2023 todavía estará «en cotas muy elevadas, desde una perspectiva histórica (del 4,5% del PIB en el escenario central)», mientras que la deuda pública tenderá a estabilizarse en los próximos años en torno al 120% del PIB (cerró el tercer trimestre en el 114%), el máximo histórico que podría tocar a finales de este ejercicio. En el peor de los escenarios, en 2023 el endeudamiento de las Administraciones Públicas podría superar el 128% del PIB.

En términos generales, estos números coinciden con los que manejaban los expertos en marzo, en las primeras semanas de crisis sanitaria, excepto en el caso del PIB, ya que por aquel entonces se esperaba una contracción muy inferior.

Qué tiene en cuenta cada escenario
Estos son los supuestos que ha aplicado el Banco de España para elaborar las previsiones de cada uno de los escenarios:

El escenario central incorpora la posibilidad de que, en los próximos meses, surjan nuevos brotes de la enfermedad, de similar intensidad a la de los más recientes, que requerirían la aplicación de restricciones de naturaleza análoga a las observadas en los últimos meses. La distribución, a lo largo de 2021, de una solución médica efectiva permitiría una reducción gradual de las medidas de contención hasta su desaparición plena al inicio de 2022.

El escenario suave asume una evolución algo más favorable de la pandemia desde el primer trimestre de 2021 y una distribución de las vacunas más temprana, lo que posibilita que el grado de severidad de las medidas de contención que puedan ser eventualmente necesarias en los próximos trimestres no sea tan elevado.

El escenario severo incorpora un mayor repunte de la enfermedad en el corto plazo, que requeriría un mayor endurecimiento de las medidas de contención. Estas restricciones no solo perjudicarían con mayor intensidad a las ramas de servicios que comportan un elevado grado de interacción social, sino que además incidirían también de forma directa sobre el resto. Adicionalmente, se asume una difusión más lenta de las soluciones médicas contra la enfermedad.

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