• Opinión
  • 04 de Dic, 2020

OPINIÓN: El complejo presente del outdoor, por Jaume Ferrer

Más allá de las oportunidades y obligaciones que ha traído la pandemia, es obvio que, para el deporte, en su conjunto, esta situación también ha tenido -y está teniendo- cosas muy positivas. Especialmente una que, además, también tiene consecuencias importantes en la sanidad: el fuerte repunte de la práctica deportiva. Deportes como el bike, el running o algunas modalidades Outdoor han disparado su cifra de practicantes, mejorando incluso las que se lograron cuando hace apenas unos años, en la postcrisis, se dio el primer gran repunte de este siglo.

El bike y el running son los dos grandes segmentos triunfadores de la situación actual, pero les sigue de cerca el Outdoor, cuya evolución, por cierto, ha sido muy distinta. Y lo ha sido, básicamente, porque a pesar del repunte del que hablábamos, el retail tradicional no atraviesa uno de sus mejores momentos. Porque las ventas no han sido proporcionales a este aumento de la práctica y, sobre todo, porque ha cambiado mucho el dónde y el cómo se compra.

Los cambios que pueden y deben darse en el Outdoor, aunque parezca extraño, dependen más del comercio multideporte que de los especialistas: al comercio multideporte le ha llegado el momento ideal de apostar por esta categoría.

Los últimos años del Outdoor han sido extraños. Mientras las cifras de práctica han mantenido una buena progresión, con algún altibajo, pero ascendente. Tras la crisis de hace una década, muchas modalidades vinculadas a este universo, especialmente las de baja y media intensidad (senderismo, trekking ligero…) y, también, el Trail, dispararon sus índices de practicantes y, también sus ventas. Sin embargo, paradójicamente, el comercio especializado, que se había hecho fuerte cuando el multideporte empezó a obsesionarse con la moda deportiva, comenzó a perder fuerza. Decathlon ya controlaba una parte muy importante del pastel, sobre todo en niño y mujer, y los nuevos players online estaban cogiendo un hueco considerable.

En muy poco tiempo, menos de lo que los grandes referentes especialistas pensaban, su fuerza y atracción empezó a caer en picado. Algunos, incluso, tuvieron que cerrar, dejando en nada un pasado glorioso que hace años que ha dejado de ser un aval para sobrevivir. En Outdoor, en running, en bike y en cualquier especialización. Y ejemplos, por desgracia, cada vez hay más.

La realidad, hoy en día, sigue siendo cuanto menos extraña. Que Decathlon, alguna otra cadena y grandes players online controlen un porcentaje tan alto de las ventas era, hasta cierto punto, previsible. Lo que no lo era tanto es que el comercio especialista perdiera tanto terreno. Y lo hiciera, además, de la forma que lo ha hecho. O mucho cambian las cosas, o el outdoor se dirige hacia una realidad muy parecida a la del esquí, con apenas 20 ó 30 especialistas repartidos por la península.

Este contexto, dramático para la especialización, también supone un gran reto para el comercio multideporte: ahora, más que nunca, es un buen momento para apostar por el Outdoor. Por la dejadez de los especialistas, por la necesidad de las marcas de buscar nuevos aliados (sobre todo para sus líneas más casual, que al fi n y al cabo son las que más venden) y, sobre todo, porque la demanda así lo exige. El running, pese a seguir con unas ventas muy aceptables, ha asumido que el potencial que se le atribuía al textil no es tal. Y no lo es porque la mujer compra el textil técnico en canales alternativos (en la moda, que para variar ha sabido aprovechar el fi lón) y el hombre, como de costumbre, pasa un poco de esta categoría y viste con cualquier camiseta que le hayan regalado en una carrera. Y ese importante hueco que muchas tiendas le hicieron en su lineal al textil técnico es perfecto para el outdoor. Es perfecto para que el comercio multideporte, manteniendo su apuesta técnica de textil y calzado, pueda explotar también la vertiente más sportlife del Outdoor y, con la inercia, poder ofertar algunos productos semitécnicos del Outdoor que tienen buena demanda.

Que el comercio especialista haya perdido tanto terreno ha sido algo inesperado. O mucho cambian las cosas, o el outdoor se dirige hacia una realidad muy parecida a la del esquí, con apenas 20 ó 30 especialistas...

La fuerza de un sector no se mide solo por su cifra de practicantes, también -o, sobre todo- se mide por la salud del canal. Y hoy por hoy, nos guste o no, el Outdoor no está precisamente muy sano. Y los cambios que pueden y deben darse, aunque parezca extraño viendo cómo ha evolucionado el sector en los últimos años, dependen más del comercio multideporte que de los especialistas. Éstos últimos están en pleno proceso de darwinización y ni siquiera los cuatro grandes están a salvo, así que dependerá mucho del multideporte que el Outdoor siga teniendo un peso importante en el canal tradicional. Decathlon difícilmente perderá cuota en su segmento estrella, al revés, y los grandes operadores del online están muy bien posicionados, así que lo que toca es mantener ese cada vez más pequeño resto del pastel.

Y no nos engañemos, si las alternativas que propone el Retail -especialista o multideporte- no invitan a crecer con clientes, las marcas, ya muy dependientes de los Marketplace, empezarán a acelerar su estrategia de tiendas propias. Es cierto que, por ahora, los resultados no han sido especialmente buenos, sobre todo porque se han equivocado en las ubicaciones y en los tamaños (una tienda monomarca sólo de outdoor y en una gran ciudad es una apuesta muy atrevida), pero sin otra alternativa, les será mucho más seguro apostar su crecimiento con tiendas propias que potencien su imagen y den mayor visibilidad a toda su oferta. Oportunidades para el Outdoor las hay. Y ahora más que nunca. Otro tema es si, como siempre, el canal dejará que sean los de siempre quienes las aprovechen.

Si quieres compartir...