• Actualidad Nacional
  • 12 de Oct, 2020

Cierra Deportes Benito, una de las tiendas más emblemáticas de las Baleares

«Parece mentira que ya hayan pasado 48 años desde que mi padre Benito decidiera cambiar de una pequeña industria a una tienda de deportes en el año 1972, toda una locura en aquellos tiempos», rememoraba José María Pons hace unos días a través de las redes sociales para anunciar que se acercaba el final de Deportes Benito. «Hoy me toca a mí tomar la decisión de finalizar (...) Se dice que el éxito de una empresa es saber rodearte de gente más inteligente que tú y así lo he hecho durante estos años», concluía.

De esta forma Maó dice adiós a otro de sus comercios más clásicos. Y aunque muchos puedan pensar que el cierre está motivado por la crisis del coronavirus, nada tiene que ver. De hecho, Deportes Benito se va por la puerta grande y con unos resultados económicos muy buenos: «de doble dígitos», apunta Pons para cifrar el balance hasta la fecha de 2020. «Cuando comenzó el confinamiento empezamos a vender mucho a través de internet», explica el empresario, quien reconoce que en un panorama como el actual, y ante lo que todavía pueda venir, todo los artículos relacionados con la práctica del deporte en casa cotizan al alza en estos momentos.

Ante un panorama tan aparentemente halagüeño, ¿por qué dejarlo? La respuesta es simple. La decisión ya estaba tomada desde hacía tiempo, mucho antes de la pandemia, y a los 64 años actuales la jubilación llama ya a la puerta de José María. Por otra parte, no hay relevo generacional -sus hijos tienen otras profesiones- y el traspaso no parece una opción a estas alturas.

Deportes Benito inició su andadura comercial en la casa familiar de la calle Santa Catalina, un domicilio en el que el padre de Pons combinó durante un tiempo un taller de bisutería con la tienda de deportes. Lo del nuevo comercio «empezó casi como una broma cuando un familiar nos dijo ‘¿por qué no probáis una cosa de futuro?’», relata. Y futuro no le faltó. Medio año después de abrir se trasladaron a un local más grande, el actual en la Calle Sant Esteve, donde han desarrollado, cuenta su responsable, una próspera carrera, especialmente en la década de los 80, y soportando o las épocas de crisis con bastante suficiencia.

Tras la muerte de su padre, José María, que trabajó para el negocio desde el primer día que abrió las puertas, tomó las riendas del establecimiento en 1977 «con un enfoque más arriesgado». En otras palabras, con una oferta que iba más allá de los deportes reyes en aquella época (fútbol, baloncesto y tenis) y con la «calidad» siempre por bandera. Cualidad esta última que se convirtió en su tabla de salvación cuando se produjo en Maó el desembarco de una potente y conocida cadena de deportes. El veterano comercio entra en su recta final, todavía sin fecha definitiva, con largas colas de gente que se acercan para hacerse con artículos a atractivos precios.

Artículo publicado en menorca.info

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