• Opinión
  • 03 de Sep, 2020

OPINIÓN: Carpe Diem, por Jaume Ferrer

Este vuelve a ser el momento. Si la evolución de la pandemia nos lo permite, el sector debe aprovechar el nuevo rebote de la práctica del deporte. O, mejor dicho, eso es lo que debe seguir haciendo el deporte. Las crisis, lo hemos comentado siempre, suelen ser buenas aliadas para el deporte, y ya llevamos muchos años que nos salimos de las crisis económicas.

A fi nales de la pasada década, después de superar levemente la peor crisis fi nanciera que se recuerde, el deporte seguía repuntando, empujado por el fuerte crecimiento de modalidades como el running, el pádel, deportes acuáticos como el submarinismo, el fi tness o, en menor medida (entonces) el bike. El fuerte crecimiento de la práctica (y de las ventas) se mantuvo durante todo el periodo, y a pesar de la previsible selección natural -de marcas y de tiendas- esos deportes que dinamizaron el sector, mantuvieron un muy buen ritmo de ventas. Para la población española, el deporte ya se había convertido en un hábito, y pese a que con la recuperación económica, los gastos se volvieron a desviar hacia la moda, el ocio o la tecnología, el deporte ya había logrado construir una cultura suficientemente sólida como para que la inercia durase muchos años. Y en medio de esta estabilidad, con deportes manteniendo el ritmo y otros ganando adeptos a un ritmo muy bueno, despertó el bike, que aunque ya había dado algunos estirones, no había logrado repuntes tan fuertes como el running o el pádel. Pero llegó su hora, y con el tirón de las bicis eléctricas, la está aprovechando.

La foto, ahora, es la de un sector que a nivel de práctica goza de un momento muy bueno y que, en ventas, a nivel general, aguanta bastante bien la situación -a excepción de los deportes de equipo-

Pero en medio de este resurgir del bike, y con otras modalidades como el running, el pádel, el trail o el senderismo, creciendo lenta pero progresivamente, llegó el coronavirus. Y los cierres. Un parón totalmente inimaginable que acrecentó y puso en valor la necesidad y la importancia que tiene para todos el poder hacer deporte.

Y llegó la Fase 1. Y todo cambió. Incluso antes de que las tiendas pudieran abrir. Los españoles, como era previsible, salimos a la calle en tromba. Y el deporte, otra vez, emergió como la mejor válvula de escape tras tantas semanas de encierro. Runners y ciclistas llenaron las calles de toda España hasta límites que muy pocos podían prever e imaginar. Algunos recuperaron su vieja bicicleta del trastero y otros muchos apostaron por comprar una nueva. Las ventas se dispararon y muchas tiendas (y marcas) se han quedado sin producto. Los grandes operadores del online han multiplicado exponencialmente sus ventas en apenas 2 meses, con bike, running y home fi tness rompiendo stocks,. Por no hablar de las mesas de ping pong, las canastas de basket, el paddel surf...

Y la foto, ahora, es la de un sector que a nivel de práctica goza de un momento muy bueno y que, en ventas, a nivel general, aguanta bastante bien la situación -a excepción de los deportes de equipo-. Las calles se han vaciado bastante de ciclistas y runners desde que abrieron bares y terrazas, pero muchos de los que apostaron por el deporte tras el confinamiento, han mantenido ese hábito... por ahora. Parece, aunque es pronto para estar seguros, que se ha empezado a construir una nueva cultura del bienestar donde, lógicamente, el deporte tiene un papel clave. Ahora, aunque sea en un entorno tan complejo, toca aprovechar que formamos parte de un sector deseado. Hay más gente haciendo deporte que nunca y eso implica que el consumidor nos necesitará. Y tenemos que estar preparados para ello. Si no, lo harán los de siempre.

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