• Actualidad Nacional
  • 27 de Ago, 2020

Cierra la historica Deportes Marañon de Vitoria

En los próximos días, la histórica tienda Deporte Marañon, en Vitoria, cerrará definitivamente. Desaparece así una firma ligada al deporte con años de historia en la ciudad y como antes lo hicieron otras como Zulaica o Landher. «Ha sido una decisión muy complicada de tomar pero invebitable. Lo cierto es que no teníamos posibilidades de enfrentar la campaña de otoño-invierno con garantías», confiesa Edurne Tejedor, que dirige el negocio junto a su marido desde que hace 17 años se lo compraron al hermano de este. «Viene una época dura y sabemos cómo se comporta el consumo en nuestro sector cuando las cosas se ponen feas. No íbamos a poder sobrevivir al futuro que nos espera», traslada Edurne. Hace exactamente dos años decidieron cerrar el local de 700 metros cuadrados de la calle La Paz para salvar las otras dos tiendas. El movimiento, sin embargo, no ha dado el resultado que esperaban. Tampoco nadie podía preveer una crisis como a la que nos enfrentamos.

Ahora es momento de liquidación, y mientras que en la lonja de Domingo Beltrán ya cuelgan carteles de 'Se alquila', en la de Prado no tardarán en en colocarse los de grandes ofertas y descuentos. Toca dar salida a los artículos que llenaban el almacen cuando llegó la cuarentena. Para Edurne no será facil despedirse del negocio. «Siento pena. Y no es ya solo algo económico sino sentimental. Pero los números no entienden de sentimentalismo...», reflexiona en alto la mujer. No es el único local de la calle que no ha sobrevivido al zarpazo de la Covid-19. A escasos metros, el restaurante Prado 24 también bajó la persiana a mediados de julio al verse «al límite» como consecuencia de la pandemia.

Hábitos de consumo

En su caso, Edurne Tejedor está convencida de que el tipo de negocio también tiene mucho que ver en el destino que ha corrido. «Antes, con 40 o 50 años la gente tenía un gran poder adquisitivo y se gastaban el dinero en los artículos técnicos y de calidad que ofrecemos nosotros. Ahora hay otras prioridades, toca estabilizarse, pagar hipoteca, pañales... y la gente joven no piensa tanto en compar estos productos», explica. «Los que más compran son los recién jubilados», agrega.

El cambio en los hábitos de consumo también es una realidad que el negocio venía arrastrando desde hace tiempo. «Así que el coronavirus ha sido la puntilla» para el cese definitivo, señala su dueña. «La manera de consumir ha variado muchísimo, vivimos una revolución digital a todos los niveles y las cosas cambian a un ritmo vertiginoso. Las multinacionales son nuestro peor enemigo», exclama Edurne, a la que a sus casi 50 años le toca «reiventarse». Mientras, el centro ya ha perdido otro negocio con años de historia a sus espaldas.

fuente: elcorreo

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