• Actualidad Nacional
  • 30 de Jul, 2020

Opinión: Incertidumbre certera, por Carlos Grande

 Por fin hemos vuelto a la nueva normalidad. El solsticio de verano ha coincidido con el fin del Estado de Alarma, lo que significa la entrada en la nueva normalidad.

Ahora toca afrontar una etapa incierta, al menos hasta que no contemos con una vacuna o un tratamiento eficaz contra el COVID-19, ya que la posibilidad de un rebrote es manifiesta, como comprobamos que está ocurriendo en otros países -dónde destaca el fuerte repunte de Estados Unidos- y como sabemos de la experiencia de la mal llamada “gripe española” de hace un siglo.

A esta incertidumbre hay que añadir la que atañe a los hábitos y comportamientos ciudadanos, y también a la gestión de las tiendas, en las que se suma una coyuntura económica complicada que prevé menor renta disponible en los hogares, cuya expresión probablemente sea más fuerte tras el verano y el probable fin de los ERTE.

Así, la tan deseada vuelta a la apertura no presenta un escenario maravilloso, aunque hay que destacar la buena situación que están teniendo algunos segmentos deportivos.

Lamentablemente, buena parte de las ventas del sector se efectúan al margen del deporte, estando ligadas a la moda, la cual no atraviesa buenos momentos. Sin ir más lejos, ACOTEX, asociación que agrupa al comercio textil, ha advertido del hundimiento de sus ventas desde el inicio del Estado de alarma, y esto a pesar de que el comercio de moda ocupa un 6% del total de las ventas online, sólo por detrás de agencias de viajes, operadores turísticos, transportes y hostelería. De hecho el Presidente de esta organización ha pedido intensas ayudas a las administraciones, pues de lo contrario “habrá una catástrofe”.

La deslocalización de las ventas de deporte en las tiendas del sector se viene produciendo desde hace algún tiempo. Es más, en la anterior crisis, algunos ya advertimos de que eso podría ser un problema, tanto por la pérdida de ventas como por la pérdida de identidad.

El sector se ha especializado en surfear olas buenas al abrigo de la moda y apoyándose en la gran capacidad de atracción de las marcas deportivas líderes, pero el problema llega cuando paran las olas. Y ahora, el horizonte apunta a una drástica parada.
El conjunto del sector deportivo ha perdido identidad, y ésta se ha refugiado en los diferentes segmentos especializados. Fuera de estas tiendas, la ausencia de identidad conectada al deporte es elocuente en muchos casos. Sin embargo, cada crisis reafirma que son los segmentos con identidad, los que se apoyan en performance, en actividad física, los que encuentran dinamismo en sus ventas. Y en esta ocasión se está volviendo a producir. Quizás cuando llegan las vacas gordas sus ventas no se disparan, pero en las vacas flacas soportan mucho mejor la situación.

En mi opinión, el sector necesita identidad deportiva, cultura de actividad física, más allá de moda y eventos o personajes mediáticos. Si los pilares sobre los que nos apoyamos son únicamente esos, relacionados con moda y marca, debemos saber, como ya he apuntado en anteriores ocasiones, que hay otros operadores con más capacidad y más músculo financiero para operar en ese marco que nosotros.

Como he remarcado tantas veces, el sector ha de tener responsabilidad colectiva en estimular la practica deportiva, en propiciar cultura deportiva, en intentar colaborar activamente con las administraciones en este sentido, y en construir una base amplia de deportistas que dinamicen las ventas y generen clientes cautivos del sector.

Evidentemente, el muro con el que nos encontramos es que para muchas tiendas del sector el 30, el 40 o el 50 por ciento de sus ventas, no tiene relación alguna con el deporte, por lo que entiende que dedicar esfuerzos o recursos en ese objetivo no tiene sentido.

Desde mi punto de vista, las sociedades occidentales de los últimos años consumen moda por encima de sus necesidades, y por eso cada vez que ocurre alguna circunstancia de carácter económico, el sector sufre. En este confinamiento, además, mucha gente se ha dado cuenta de lo innecesarios que son algunos de sus gastos cotidianos, y seguramente habrá una parte de ciudadanos que renuncien a ellos. Evidentemente no todos; el ser humano es una animal dispuesto a tropezar las veces que haga falta... con la misma piedra.

Las sociedades occidentales de los últimos años consumen moda por encima de sus necesidades, y por eso cada vez que ocurre alguna circunstancia de carácter económico el sector sufre.

Igualmente, considero que la disolución del canal multideporte se debe, en buena parte, a esta mezcla de circunstancias, en las que confluyen moda, perdida de identidad y alejamiento del performance. Eso, sumado el empujón ostracista de las marcas, que los han excluido de ese juego. De hecho, ese empujón (o marginación) debería haberlas invitado a volver al origen, pero en muchos casos tampoco ha sido así.

Sinceramente, creo que esa identidad aún le pertenece al sector, aunque cada vez más fragmentada en segmentos especializados. Aún está en nuestras manos ser más propietarios, y únicos, de nuestra identidad, y explotarla para ganar practicantes y clientes, a los que sí, también podremos vender complementos y referencias para su uso y vestido diario, pero siendo ésta la parte subordinada y no al revés.

Preservar la identidad del sector, como comercializadores de artículos para la práctica deportiva y potenciadores de la misma, es vital.

 

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