• Actualidad Nacional
  • 10 de Jun, 2020

El comercio barcelonés quiere abrir los domingos para recuperar terreno

El Corte Inglés propuso la semana pasada al Govern y al Ayuntamiento de Barcelona la apertura comercial de todos los domingos como una vía para reactivar las ventas tras el varapalo del cierre obligado por el confinamiento. La cadena de grandes almacenes considera que la propuesta, tradicionalmente punto de batalla con parte del pequeño comercio, es respaldada ahora por buena parte de los comerciantes en plena crisis por el estado de alarma por el coronavirus. La propuesta será presentada la próxima semana al Ayuntamiento de Barcelona de manera más formal por otros representantes del sector y con el respaldo de la patronal Foment y asociaciones de comerciantes como Barcelona Oberta.

En opinión de Gabriel Jené, presidente de Barcelona Oberta, la apertura en domingo es una "necesidad imperiosa" tras el estado de alarma. El presidente de la Asociació de Comerciants del Paseig de Gràcia, Lluís Sans, considera que la propuesta "podría tener consenso a medio plazo", el próximo año, pero matiza que para este verano "no vale la pena y no se justifica por la falta de clientes".

El Corte Inglés propone que la medida se aplique en zonas comerciales especialmente afectadas por el desplome de la afluencia de turistas, como el centro de Barcelona. Por ejemplo, el 70% de los clientes de El Corte Inglés de plaza de Catalunya eran turistas antes de la pandemia, por lo que la apertura en domingo podría ser un balón de oxígeno en unos momentos que anuncian números rojos para el comercio y también las grandes superficies.

La accesibilidad al centro de la ciudad es otro de los elementos que preocupa a los comerciantes del centro de Barcelona, por lo que existen dudas sobre la conveniencia de cerrar al tráfico arterias principales de la ciudad.

La propuesta transmitida al Govern y el Ayuntament por parte de El Corte Inglés la semana pasada forma parte de las iniciativas y medidas emprendidas por la firma de grandes almacenes para afrontar la apertura comercial de la fase 2 del estado de alarma. En opinión del director territorial de Catalunya y Baleares de El Corte Inglés, Fernando Ferrer, la apertura comercial en domingo podría ser "un punto de consenso entre todos los comerciantes del centro de Barcelona al margen del tamaño de los establecimientos".

Inversiones en medidas de seguridad sanitaria cuantiosas han precedido la apertura comercial esta semana con la entrada en la fase 2 del estado de alarma. La limitación de aforo al 40% supone una barrera que dificulta rentabilidad para el comercio. La reapertura supone más costes e ingresos muy inferiores a antes de la pandemia. Algunas reformas, como la ampliación de la cafetería de la última planta de El Corte Inglés en Portal d'Àngel y la eliminación de la sección de papelería ejemplifican los esfuerzos de El Corte Inglés, por ejemplo, por adaptarse a un nuevo contexto y que requiere más estímulos para incrementar las ventas.

El poso de la pandemia para el comercio ha sido también el incremento de las ventas 'on line', una amenaza para el comercio tradicional, aunque oportunidad para el resto. En el caso de El Corte Inglés, las ventas en internet de alimentación en Catalunya llegaron a quintuplicarse durante el confinamiento. Solo en Catalunya se llegaron a entregar 5.000 pedidos diarios, con toda la organización volcada en la gestión de esos envíos procedentes del comercio electrónico. De trabajar en el área 'on line' un centenar de personas, se establecieron cuatro turnos 24 horas diarias empleando a unas 700 personas. La venta 'on line' de productos de no alimentación creció en un porcentaje de tres dígitos, lo que abre nuevas expectativas para el futuro, tras haber competido de tu a tu con gigantes como Amazon.

Con la apertura de las tiendas, Ferrer asegura que "lo que más interesa es trasladar la imagen de seguridad de nuestras tiendas muy por encima de la rentabilidad".

El comercio más tradicional afronta la apertura con más incertidumbres sobre los protocolos de seguridad y menos medios para adaptarse rápidamente a la competida venta 'on line'. En este sentido, la posibilidad de abrir en domingo abriría un escenario todavía en plena discusión y sobre el que el Ayuntamiento de Barcelona deberá tomar una decisión. La cuestión es aceptar o no que Barcelona, como municipio turístico, permita la apertura de comercios en determinadas zonas todos los domingos, al menos hasta final de año.

La negociación sobre la nueva ordenanza comercial, que debe llevarse a cabo en el 2021 deberá definir si ese cambio se prolonga en el futuro.

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