• Opinión
  • 18 de May, 2020

OPINIÓN: Investigación, desarrollo e innovación, por Andrés de la Dehesa

OPINIÓN: Investigación, desarrollo e innovación, por Andrés de la Dehesa

Reproduzco fragmentos literales de los argumentos de Xavier Ferràs, doctor en Economía y Empresa e ingeniero de Telecomunicaciones, profesor de Dirección de Operaciones, Innovación y Data Sciences en Esade, publicados la semana pasada en eldiario.es y donde propone soluciones de futuro para la economía española una vez que consigamos salir de la crisis sanitaria que ha provocado la pandemia del COVID-19.

España tiene "escaso talento político". "el entorno tiende al servilismo" y "la Administración expulsa el talento. Seguimos con el paradigma de si quieres progresar, vete de la Administración, cuando lo que hay que hacer es llevar el liderazgo a lugares claves de la Administración pública".

Si el factor limitante en la Edad Media era la tierra, después fue el capital, después el conocimiento, ahora el factor limitante es el talento político. No hay talento político. La parte positiva de este problema es que es político, organizativo y administrativo, no es un problema de recursos fundamentales.

En la crisis financiera de 2008, recuerda este profesor de Esade "España en lo primero que recortamos totalmente fue la I+D. Fuimos el único país que sale de la crisis del 2008 con una industria y una tecnología debilitada, el 30% de las empresas que antes de la crisis tenían grupos de I+D los desmontaron".

Los alemanes quizás en 2008 tenían razón y nosotros interpretamos su posición de una manera incorrecta. Alemania con Angela Merkel fue la campeona mundial de la austeridad, pero ella recortó en todo, excepto I+D y Educación. No le dijo a los países del Sur que debían recortar en I+D y educación, sino reducir gastos superfluos. Pero en España lo primero que recortamos totalmente fue la I+D.

Si concentramos recursos en I+D durante una generación se creará tecnología para solucionar muchos de los problemas y crear una economía que sea inteligente, sostenible e inclusiva.

Ahora podríamos aprender de esos errores y apoyar las actividades de creación de ventajas competitivas para salir de la crisis reforzados, pero por ahora tampoco lo estamos entendiendo. Nuestro modelo debería ser el alemán o el nórdico, con un modelo de capitalismo social, de cierta austeridad bien entendida, con inversiones estratégicas de futuro y cortar lo que sea superfluo.

Hay estudios que dicen que en 25 o 30 años gran parte de los empleos podrán ser hechos por algoritmos o por robots. Con la inteligencia artificial será más fácil sustituir al director de un hotel por un algoritmo que a la persona que limpia las habitaciones porque el director del hotel se dedica a tomar decisiones que un algoritmo puede tomar de una manera más eficiente y 24 horas al día. Se van a sustituir posiciones de management, de gestión, de toma de decisiones y en la industria cada vez habrá menos procesos manuales. ¿Hasta dónde va a llegar? No lo sabemos pero hay una búsqueda constante de incrementos de productividad. Tenemos más tecnología y somos más productivos, pero no se está traduciendo en mejoras salariales lo que hace que las sociedades estén cada vez más deprimidas y aparezcan populismos como Donald Trump en Estados Unidos.

Si queremos que el capitalismo siga funcionando, la gente tiene que poder vivir y tiene que poder consumir. Se crea más riqueza pero no se distribuye adecuadamente. Por tanto, habrá que distribuir esas rentas mediante una reforma fiscal para que en el año 2060 tengamos un país muy sofisticado tecnológicamente, con una economía muy productiva, basada en conocimiento, con una sociedad culta y tendrá sentido una renta básica universal”.

 

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