• Actualidad Nacional
  • 09 de May, 2020

El comercio barcelonés, indignado con su permanencia en la Fase 0

Después de siete semanas de persianas bajadas y de cero euros de caja, los comerciantes de Barcelona se preparaban para entrar en la fase 1 y poder abrir sus negocios el lunes que viene. No es extraño, en este sentido, que la permanencia en la fase 0 haya decepcionado a un sector que está al límite. “Tenemos que abrir ya, no podemos aguantar”, recalcaba el pasado viernes Àlex Goñi, presidente de Pimec Comercio, la patronal que engloba a la pequeña y mediana empresa, que asegura que aunque la prioridad es la sanitaria: “Cada día que pasa es más difícil para el comercio”.

Tanto Pimec, como Fomento de Trabajo y otras entidades que representan al sector se reunieron el pasado jueves con el presidente de la Generalitat, Quim Torra, para pedirle acelera el desescalamiento. “Si en el transporte público es obligatorio el uso de mascarillas, también se puede obligar al cliente que entre así en una tienda”, opinan desde Comertia, una asociación en la que están agrupadas 166 empresas catalanas. En el comercio trabajan unas 152.000 personas en Barcelona, un sector que representa el 14% del empleo de la capital. Una ciudad en la que los 60.000 comercios de proximidad forman parte de su ADN, de su modelo. La semana pasada, tanto la Generalitat como el Ayuntamiento anunciaron medidas de apoyo a los autónomos para hacer frente a la crisis del coronavirus.

En Barcelona, durante la fase 0, un 10% de los comercios, especialmente peluquerías, gabinetes de estética y algunas librerías, han abierto con el sistema de cita previa. Los comerciantes insisten en que de la misma manera en que los establecimientos de alimentación han funcionado con normas de distancias e higiene —básicamente guantes y líquidos desinfectantes—, eso mismo se puede hacer con el resto. “Cada día que pasa, la situación es más grave”, resume Salva Vendrell, presidente de la asociación Barcelona Comerç, que aglutina a 23 ejes comerciales de los distritos de la ciudad: “La resistencia es muy limitada, entiendo los criterios sanitarios pero, cómo mucho, podemos aguantar una semana más. Tenemos cero ingresos de caja hace casi dos meses y hay que pagar los alquileres, los suministros y la cuota de la seguridad social de los trabajadores que están con un ERTE. Los préstamos ICO no están funcionando cómo se esperaba y eso significa endeudarte más”.

Una encuesta realizada por Barcelona Oberta, que representa a comercios y restauradores de los ejes centrales, alerta de que un 35% de los negocios —la mayoría de autónomos con empresas familiares o de pocos trabajadores— no aguantará la crisis económica que acompaña el coronavirus y se verán abocados al cierre.

 

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