• Opinión
  • 07 de May, 2020

Opinión: Virus de proximidad, por Jaume Ferrer

 

Dicen que toda crisis conlleva oportunidades. Y aunque hoy por hoy aun resulta complejo ver qué cosas buenas pueden sacarse de la pandemia que ha transformado nuestra normalidad, es probable que, a medio y largo plazo, la sociedad, el mundo en general, puede sacar conclusiones (y acciones) muy positivas de esta dura etapa que vivimos.

El deporte, tradicionalmente, siempre ha sacado “ventajas” de las crisis globales, sobre todo porque los cambios que han comportado éstas se han traducido en repuntes de la práctica deportiva como acción-reacción a los cambios de hábitos de compra y de ocio. Y a más práctica, por norma general, más ventas.

No podemos seguir dependiendo del chino de turno: hay que volver a un modelo productivo local y diferenciador

Pese a esta evidencia, a día de hoy no está tan claro que esta crisis, cuyo origen no es económico, acabe ayudando también al sector. Sí, es cierto que ahora se ve mucha gente corriendo o en bici, pero con la vuelta de la normalidad veremos que esto es un hecho pasajero, y aunque seguramente la base aumente y, por lo tanto, crezca el porcentaje de práctica deportiva, todavía estaremos muy por debajo de otros países de la UE. En cuanto a las ventas, las previsiones no invitan a ser optimistas en el corto plazo. El miedo a una recesión muy dura no invita a ir de compras, aún, y la incertidumbre genera una creciente tendencia al ahorro. Con el corto plazo lleno de dudas, lo que nos queda es afianzar el medio y el largo plazo. Y en este sentido, estoy convencido de que, como sociedad, y como sector, habremos aprendido algunas cosas. O eso sería lo deseable.

Es evidente que habrá importantes cambios en los hábitos de compra y de ocio. Y en nuestro sector, el de los artículos deportivos y la moda deportiva, estos cambios serán muy evidentes. Si no somos capaces de activar cambios importantes para dejar de ser meros gestores de marcas para pasar a ser auténticos productores de marcas, no habremos comprendido esta realidad. Y este cambio tiene mucho que ver con la proximidad y la desglobalización de la producción y, sobre todo, de la compra.

Ya no es sostenible ser meros gestores de marcas. Hay que pasar a ser auténticos productores de marcas.

Esta crisis está demostrando claramente la importancia que tiene la proximidad y la cercanía de las cosas. Tenemos que volver al modelo productivo de proximidad para poder potenciar nuestras fortalezas, nuestra diversidad y nuestras ventajas locales. Y las tenemos. Los productos de alimentación nos han dado un claro ejemplo de lo que somos capaces cuando tenemos la producción local o cercana y no tenemos que depender del chino de turno. ¿Acaso nos han faltado los productos de alimentación? No, ni siquiera con el acopio salvaje de los primeros días de confinamiento. ¿Y los test que todo el mundo compró a los chinos? Este es el ejemplo más claro que deberíamos trasladar a otras actividades y a nuestro sector en particular.

No podemos seguir con un modelo de país de servicios, pendientes casi exclusivamente del turismo masivo. Nuestra vulnerabilidad a los efectos negativos que tiene la globalización está más que demostrada. Es necesario volver a un modelo productivo local y diferenciador… Y tenemos que hacerlo lo más pronto posible. El modelo actual, con medio mundo fabricando en China, es insostenible. #masproximidad

 

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