• Opinión
  • 06 de Abr, 2020

El deporte debería luchar por un IVA reducido

Si algo quedará claro después de esta crisis es que la sanidad es una pieza clave para cualquier estado. En los últimos años se ha abusado de los recortes en esta materia y ahora, cuando más necesario es el sistema público, más se ha notado el grave error que se ha venido cometiendo. Sin una sanidad fuerte, el estado del bienestar no puede sostenerse.

Para que un sistema sanitario sea viable, es obvio que los gobiernos tienen que poner a la salud en el eje de sus estrategias a corto, medio y largo plazo. Una sociedad sana, una sociedad donde se valore y se premie la salud, siempre será menos propicia a recargar el sistema sanitario. Eso es una evidencia. Y es tan contundente que aun se hace menos comprensible que el deporte no sea gestionado como una primera necesidad. Y como muestra, el IVA: un 21% para una actividad que puede conllevar miles de beneficios a la sanidad pública.

La pregunta es tan obvia como preocupante. ¿Por qué si el ejercicio físico beneficia a la salud se paga más IVA por hacer deporte que por ir a un concierto? O dicho de otra forma, ¿si los médicos prescriben la actividad física como prevención de enfermedades, por qué el deporte paga un IVA como si fuera un objeto de lujo? No tiene ningún sentido.

La sinrazón llega al extremo de que las actividades de ocio se graven con un tipo impositivo menor que acudir a una instalación deportiva a realizar una actividad física. O, peor aún, el IVA que se paga por hacer deporte es el mismo que por comprar tabaco o bebidas alcohólicas.

Hay que hacer algo para que las cosas cambien. Para que el deporte sea considerado un elemento de primera necesidad. Y no hablamos solo de la cuota de un gimnasio, sino de todo lo que tenga que ver con la práctica, incluyendo todo el material. Pagar por deporte es pagar por salud. Y no, no es solo una cuestión económica, es una cuestión de salud pública: algunos estudios sitúan por encima del 70% el riesgo de enfermar por no realizar una actividad física mínima, y reducir el IVA podría ser un buen “empuje” para animar al ciudadano a hacer deporte. Y si fuera así, si la práctica repunta, sale ganando todo el mundo: más negocio para el sector y menos enfermos para la sanidad pública.

Ahora tenemos la “suerte” de que, con esta situación que estamos atravesando, la salud ha recuperado mucho peso. Y el deporte es salud. Es un buen momento, quizás el mejor, para que todas aquellas asociaciones y organizaciones vinculadas al deporte, en todo su conjunto (desde marcas hasta tiendas, pero pasando, también, por gimnasios, instalaciones, empresas de servicios…) se unan para reclamar una reducción del IVA. Hoy es más necesario que nunca que la gente haga deporte. Y cualquier incentivo es bueno, sobre todo si es económico. Hay muchos países que lo están haciendo y los resultados ya se están viendo. En muchos aspectos: una sociedad menos sedentaria, menos bajas laborales, menos sobrecarga del sistema sanitario…

Lo que se pierde en ingresos (porque sí, se pierde), se recupera a medio y largo plazo con una sociedad mucho más sana, lo que ahogará menos el ya de por si maltrecho sistema sanitario español. El problema, como siempre, es que no hay ningun gobierno que haya gestionado ni la sanidad ni el deporte con una estrategia de medio y largo plazo. Lo hacen siempre a corto plazo, y cuando cambia el gobierno, cambian las estrategias. Y así es imposible conseguir nada. TY si, un IVA reducido es más necesario que nunca, pero también lo es, mucho más, definir un plan a largo plazo para la sanidad. Un plan consensuado que esté por encima de las ideologías y los gobiernos.

Esperemos que lo vivido sirva, almenos, para que todo el mundo, sobre todo quienes nos gobiernan (ahora y en el futuro) se haya dado cuenta de que con la sanidad y con la salud (y eso incluye el deporte) no hay que escatimar recursos... y hay que ser muy proactivo.

Raul Bernat
Redactor Jefe

 

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