• Opinión
  • 31 de Mar, 2020

Opinión: Un cisne negro, por Carlos Grande

El año 2020 nos ha traído un cisne negro. Con el inicio del año en China apareció un nuevo coronavirus, denominado COVID-19 (acrónimo del ingles de Coronavirus Disease 2019) que se está expandiendo por el mundo provocando una pandemia que por el momento ha causado miles de muertos, y que en el continente europeo está impactando de manera importante, inicialmente con especial virulencia en Italia y España, pero que vemos expandirse en Francia, Alemania, etc, y también al otro lado del Atlántico.

De echo, escribo este artículo en confinamiento decretado por el Gobierno para intentar contener la expansión del virus que puede colapsar el sistema sanitario español. Confinamiento que se extiende también como medida de contención ya que, aunque los gobiernos europeos intentan retrasar la implementación de medidas drásticas por miedo a paralizar la economía, el ejemplo chino muestra como una barrera importante al virus. De hecho, ellos ya han contenido el brote e incluso afirman, en estos días, que no suman nuevos infectados.

Lo cierto es que aunque diversos científicos han avisado recurrentemente en los últimos años de la posibilidad de que una pandemia de este tipo se desarrollara, pocos han prestado atención. En realidad, como bien dice el refranero español, sólo nos acordamos de Santa Barbara cuando truena, como nos lleva décadas sucediendo con el cambio climático, y ahora está tronando con fuerza.

Las medidas adoptadas tanto en China inicialmente y ahora en Europa han provocado, más allá de la grave situación sanitaria, una crisis económica que se prevé de fuertes consecuencias.

Sin duda, nos encontramos ante un cisne negro, un evento inesperado con un gran impacto socioeconómico.
Las medidas adoptadas tanto en China inicialmente y ahora en Europa han provocado, más allá de la grave situación sanitaria, una crisis económica que se prevé de fuertes consecuencias.

En los primeros días de confinamiento el IBEX35 acumuló una caída del 40% en el último mes, lo que manifiesta nitidamente la tensión de los mercados financieros. Independientemente de ese índice bursátil, la actividad económica de nuestro país se ha visto paralizada, al igual que sucede en el resto de países europeos.

Sin duda, esta situación va a tener una afectación en la distribución deportiva, como en el resto de sectores. Es indudable que las ventas perdidas durante estas semanas serán irrecuperables y que esto afectará a las cuentas de explotación de las empresas del sector. Igualmente, si derivado de esta crisis se produce un incremento del paro (una vez acabe la emergencia sanitaria y volvamos a la normalidad), esa pérdida de poder adquisitivo lastrará, en parte, las ventas del sector. Tras estas afirmaciones, que más bien parecen obviedades, me gustaría fijar la mirada en otra perspectiva más positiva y que muestra las posibilidades del sector deportivo.

En la crisis económica de 2008 la práctica deportiva fue el refugio de muchos ciudadanos y un excelente dinamizador de nuevos practicantes.

En este sentido, me gustaría comenzar por un detalle curioso como es que los rodillos, utilizados entre los practicantes de ciclismo para practicar ciclismo indoor, se han agotado en todas las tiendas online españolas, amazon y tiendas europeas en menos de una semana tras decretarse el confinamiento en nuestro país, lo que muestra con claridad la importancia que la práctica deportiva tiene para los practicantes de deporte.

En nuestro país, según los datos del Consejo Superior de Deportes correspondientes a 2018 contábamos con 3.866.867 personas federadas en alguna disciplina deportiva, a las que hay que sumar todas aquellas que practican deporte habitualmente pero que no disponen de licencia deportiva.

Según el Anuario de Estadísticas Deportivas 2019 publicado por el Ministerio de Cultura y Deporte, cuyos últimos datos estadísticos corresponden a 2015, el 46,2% de la población practicaba deporte semanalmente, 9 puntos más que cinco años antes, incrementándose en todos los rangos de edad y en mayor grado cuanto más nivel educativo se cuenta. A falta de datos actuales, es de suponer que nuestros porcentajes hayan crecido, como lo hace el nivel de estudios de nuestros habitantes y nuestra preocupación por la salud como sociedad. Por otro lado, debemos recordar cómo en la crisis económica de 2008 la práctica deportiva fue el refugio de muchos ciudadanos, y cómo esta fue un excelente dinamizador de nuevos practicantes.

Toda esa parte del sector en las que el performance es el core de su actividad, afrontarán el día después del COVID-19 en una mejor posición que el resto 

Poniendo en valor estas otras miradas, y sin dudar que vienen días duros, tanto por la pérdida de seres humanos que en nuestro país ya suma miles de personas -sin alcanzar el pico de la curva-, como por el posterior impacto económico, no dudo que la práctica deportiva no será las más perjudicada, sino que, seguramente, saldrá de esta crisis reforzada, con millones de ciudadanos deseando salir a practicar su deporte favorito, a disfrutar la vida, a interrelacionarse con amigos y con muchos otros que se acercarán al deporte como ya ocurrió en la ultima crisis económica.

Siempre he dicho que el motor del sector es la práctica deportiva, la que provoca clientes cautivos de nuestras tiendas y de la que derivan otras dinámicas que pueden ser beneficiosas, y en este sentido considero que toda esa parte del sector, ya sean marcas, distribuidores o tiendas en las que el performance es el core de su actividad, afrontarán el día después del COVID-19 en una mejor posición que el resto y que encontrarán antes el flujo de ventas que vuelvan su situación a la normalidad, e incluso afronten, como ocurrió en la anterior década el aterrizaje de nuevos clientes.

Igualmente, deseo que toda esa parte del sector que ha girado a la moda como vehículo central de su argumento de ventas, encuentren rápido la senda de la normalidad y recuperación de ventas, pero en mi opinión se encuentran en una posición de desventaja respecto al segmento performance del sector.

En cualquier caso, cuídense y no dejen de hacer deporte, aunque sea entre cuatro paredes, para que el día después nos pillé en buena forma para afrontar los retos que vendrán en un mundo probablemente distinto, ya que como otros cisnes negros anteriores (Guerras mundiales, 11-S, etc), este cambiará el rumbo de nuestras sociedades.

 

Si quieres compartir...