• Actualidad Nacional
  • 12 de Mar, 2020

Opinión: Paraguas Afydad, por Carlos Grande

Es grato observar personas impasibles al desaliento en el sector, gente obstinada en generar confluencias, sinergias y unidad en la distribución deportiva. Sinceramente creo que el sector necesita unidad y vertebración, y así lo he reclamado reiteradamente desde esta tribuna. Por ello, la propuesta de AFYDAD para generar bajo su “paraguas” una confluencia del sector en la que sumen tanto fabricantes y distribuidores como minoristas y grupos de compra me parece positiva.
Lamentablemente la distribución deportiva ha carecido de esa visión de sector, y como buen reino de taifas o ejército de Pancho Villa, la descoordinación ha campado a sus anchas, llegando al extremo de hay quien ha pretendido ser el tuerto del país de los ciegos. Ha sido así, a pesar de contar con entidades como los grupos de compra que podían haber favorecido la coordinación y, en cambio, salvo algunas excepciones, han sido algunos de los players del sector más interesados en la desvertebración más allá de sus fronteras. No nos podemos engañar, las dificultades que una unión o asociación de este tipo comporta no son pocas. Y los escollos que encontrará para su consolidación no serán baladí, comenzando por la lucha de egos.

Las dificultades de una asociación que representa a un sector y en la que confluyen diferentes niveles en la cadena de distribución, como pueden ser marcas, distribuidores, grupos de compra, cadenas y detallistas pueden ser notables. Las diferencias que el dia a dia introduce en las relaciones comerciales, así como los diferentes objetivos o necesidades en función del lugar que cada uno ocupa en la cadena de suministro, pueden lastrar la asociación. Ahora bien, si se cuenta con altura de miras y madurez, las oportunidades que una confluencia de este tipo puede otorgar al sector en su conjunto son numerosas, incluso como punto de encuentro generador de confianza y relaciones interpersonales, que puede, incluso, actuar como baluarte para resolver escollos y conflictos de las relaciones comerciales del dia a dia. He de resaltar que la altura de miras es fundamental, pero necesita de voluntad. Si algo ha marcado, para mal, las relaciones del sector, en especial las asociativas, han sido los egos de los cuales la distribución deportiva va sobrada; egos de marcas respecto a marcas, de grupos respecto a grupos, de detallistas respecto a detallistas y , además, egos multinivel. En este sentido, puedo afirmar que los egos y la autoimportancia que alguno se otorga, ha impedido su participación en proyectos de este tipo; otros creyeron que su posición o imagen podía verse lesionada si aparecía fotografiado junto a otros miembros del sector, e incluso alguno afirmaba con vehemencia que si estaba fulanito no contaran con él. Por suerte, es probable que el paraguas AFYDAD permita fotografiarse a alguno… y asumir su insignificancia en el universo del sector a otros.

Mientras otros sectores más maduros, o con mayor visión de futuro han sido capaces de confluir bajo un paraguas común para defender e impulsar el sector -como por ejemplo AMETIC, que fusionó varias asociaciones del sector hace una década, creando una herramienta sectorial de interrelación con las administraciones-, la distribución deportiva no lo ha hecho, y considero que no será sencillo que lo haga.

Probablemente, no sea el más indicado para dar consejos, pero mi experiencia en el mundo asociativo en otros sectores me invita a trasladar mis opiniones en beneficio del sector. La primera es que, de crearse finalmente esa confluencia, debería optarse por movimientos que claramente aúnen a todos, especialmente en sus primeros momentos y no sean demasiado ambiciosos, si bien esa también puede ser un arma de doble filo. Asimismo, recomiendo ser cuidadosos ante la posibilidad de generar tensiones a la hora de abordar asuntos concretos o hacerlo desde diversas perspectivas en función del lugar que cada uno ocupa en la cadena de suministro.

En este sentido, recomiendo paciencia a los participantes; las cosas no son sencillas, muchas veces no salen a la primera y suele requerir algo de paciencia visualizar resultados tangibles materialmente. De hecho, algunas de las líneas que se me ocurren no tienen un impacto inmediato en el sector, pero sin duda ayudan a su solidez y desarrollo de manera innegable.

En mi opinión, el sector cuenta con muchos elementos comunes a potenciar que le beneficiarían en su conjunto, como por ejemplo intentar potenciar la promoción del deporte entre la ciudadanía en sus diferentes vertientes (jóvenes, adultos, tercera edad, perspectiva medica,…), apoyar al turismo deportivo o buscar connivencias a nivel europeo. Afydad tiene capacidad para intentar un IVA reducido para el material duro exclusivo para la práctica deportiva; trabajar con las administra- Las dificultades que una unión o asociación de este tipo comporta no son pocas. Y los escollos que encontrará para su consolidación no serán baladí, comenzando por la lucha de egos. Pero eso no significa que no haya que intentarlo... La propuesta de AFYDAD para generar bajo su “paraguas” una confluencia del sector en la que sumen tanto fabricantes y distribuidores como minoristas y grupos de compra es, sin duda, muy positiva ciones la posibilidad de implementar desgravaciones fiscales tanto para empresas y personas físicas por gasto/inversión en práctica deportiva y promoción del deporte ( incluso entre empleados), desarrollar acciones especiales desde el sector ligadas a citas especiales del deporte como la Semana Europea del Deporte o, los Juegos Olímpicos; actuar como lobby ante las administraciones e instituciones, etc.

Otras iniciativas quizás encuentren más escollos iniciales, aunque, sinceramente, creo que han de ser fácilmente salvables y también pueden beneficiar de manera clara al conjunto del sector, como desarrollar un código de buenas practicas admitido por todos, luchar contra la piratería o promover acciones formativas que mejoren las capacidades de los empleados. Incluso contar con un convenio colectivo propio que iguale los costes laborales en el país y facilite la gestión de aquellas empresas con presencia en diversas provincias o comunidades autónomas.

En fin, que eludiendo las circunstancias comerciales se abre un abanico amplio de posibilidades de actuar en beneficio del sector. Si la confluencia funciona, seguro que generará confianzas y sinergias entre los diferentes actores y ayudará a otras muchas acciones que hoy ni se plantean ni imaginamos.

Cerrare mi artículo deseando mucha suerte a este proyecto. Y fuerza, paciencia y altura de miras.

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