• Opinión
  • 06 de Feb, 2020

Opinión: Poderoso caballero

 En la economía hay una ley no escrita, pero sobradamente demostrada, que viene a decir que en tiempos de crisis los pobres se hacen más pobres y los ricos se hacen más ricos. O lo que es lo mismo, trasladándolo al mundo empresarial: los pequeños se hacen más pequeños y los grandes más grandes.

Hay excepciones, obviamente, pero si analizamos las cifras con las que las principales compañías del sector han cerrado este 2019, esta realidad se constata perfectamente. La gran mayoría de los grandes operadores del sector, off y online, han crecido. Algunos mucho, otros menos, pero han crecido. Y lo han hecho en un momento en el que se vuelven a poner en duda ciertos modelos comerciales y en el que la palabra crisis aún sigue en boca de muchos.

Los grandes gurus del retail pueden llenar páginas y páginas analizando los cambios que ha experimentado el Retail. O los que va a experimentar. Pueden desarrollar cuantas teorías marketinianas quieran e imaginar tantos futuros como puedan. Pero al final, la realidad actual del Retail, en la base, no es muy diferente a las de hace 10 o 20 años: crece quien tiene músculo financiero para crecer. Una idea puede ser todo lo buena y original que uno quiera, pero sin inversión, no hay posibilidad alguna de consolidar ningún proyecto. Ninguno. Ni offline ni online. Ni pequeño ni, obviamente, grande.

El consumidor ha cambiado. Y mucho. Y estos cambios han obligado al retail a evolucionar. A adaptarse al ritmo que marcan las necesidades y exigencias de este consumidor. Se imponen nuevos modelos en la relación marcaconsumidor y tienda-consumidor, y también nuevas formas de vender. Pero estos cambios no son tan rupturistas como algunos creen o nos quieren hacer creer. Y menos en las grandes compañías offline. ¿En qué han cambiado realmente Decathlon, El Corte Inglés, Zara o H&M en estos últimos años? En casi nada. Sí, se han adaptado a una nueva realidad donde el online tiene mucho peso (eso que llaman omnicanalidad) pero su crecimiento no se ha basado en grandes cambios de formato ni en revolucionarios proyectos de retail. No, su crecimiento se ha basado en la expansión. En su capacidad para sumar metros y sumarlos, además, en las grandes arterias comerciales, tanto en los centros comerciales del extrarradio (como han hecho siempre) como, sobre todo, en las zonas más comerciales (y turísticas) de las grandes ciudades.

Que el grupo Inditex sea dueño y señor de más de un 20% de las tiendas del Portal de l’Angel de Barcelona no es más que una constatación de esta realidad que, desde hace muchos años, ha marcado la evolución del retail. Evidentemente que la irrupción del online ha cambiado considerablemente la manera de comprar de los consumidores. Y la manera de vender de las marcas y de las tiendas. Pero estos cambios no han afectado excesivamente a la evolución de los grandes transatlánticos offline del retail. Se han adaptado rápida y eficazmente, sin excesos. Su capacidad de inversión les ha permitido desarrollar muy buenas plataformas de venta online, impulsar algún proyecto más o menos innovador en tienda para mejorar la experiencia del cliente (la tecnología permite verdaderas filigranas, sobre todo si se tiene dinero) y han cerrado buenos acuerdos con empresas logísticas. Nada complejo. Nada que no hubiera podido hacer cualquier empresa con músculo financiero...

 

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