• Opinión
  • 12 de Dic, 2019

Opinión: Navidad en noviembre

Hasta no hace mucho, la Navidad comercial empezaba a mediados de diciembre, un poco antes incluso, cuando las grandes cadenas, especialmente una, decidía que ya era Navidad. Pero llegó el Black Friday. Y aunque al principio era eso, un Friday, un viernes a fi nales de noviembre, su éxito fue tal que marcas y tiendas no tardaron en convertir un día en una semana. Y ahora el Black Friday es una Black Week en la que se revientan los precios desde casi mediados de noviembre. Para rematarlo, empezó a ganar fuerza el Ciber Monday, que primero también fue un lunes (el primero de diciembre), pero luego se sumó el fi n de semana previo. Y por si fuera poco, este año ha arrancado, por ahora sin demasiada repercusión, el llamado Día del Soltero, una tradición importada de China que adelanta este aquelarre de descuentos al 11 de noviembre. Puede que la mayoría de gente no haya oído hablar todavía de este día, pero tiempo al tiempo: si no es el año que viene será dentro de dos, pero basta con ver las cifras que se generan este día en el país asiático para ir teniendo claro que más temprano que tarde la locura llegará a Europa y a España.

En resumen: vayamos asumiendo que, desde ya, la campaña de Navidad arrancará el 11 de noviembre -o antes, porque seguro que el Single Day se acabará convirtiendo en la semana del soltero- y asumamos, también, que para muchísima gente, esa campaña acabará después del Ciber Monday (el primer lunes de diciembre).

Hasta aquí, nada alarmante. Se adelantan un mes las compras y las ventas en diciembre quedarán como algo puntual. Compras de última hora quizás. Supongo que ya se inventarán algo para impulsarlas. Si con Papa Noel y Reyes no basta, ya habrá un día del hijo o un miércoles rojo. El problema no es inventarse días para reventar precios. El problema es que siempre son los mismos los que sacan partido de estos inventos.

Al fi nal, los grandes gurús del marketing y del retail pueden llenar páginas y charlas hablando del marketing experiencial, pero para mucha gente el gran reclamo sigue siendo el precio. Sobre todo en épocas muy concretas. La campaña de marketing del Black Friday (y del Ciber Monday) es tan poderosa que uno se siente estúpido si no compra algo. No creo que haya ningún otro “evento” que tenga un apoyo tan brutal en publicidad, con un bombardeo constante en todos los medios, offl ine y, sobre todo, online. Lo dicho, si no compras algo, o eres tonto... o eres tonto.

Los descuentos, para ser sinceros, suelen ser buenos. Muy buenos. Y las cifras con las que se cierran estos días de acoso y derribo son espectaculares. Lo cortés no quita lo valiente. Desaprovechar la oportunidad sería, simplemente, absurdo. Como cliente y, también, como tienda. Cualquier iniciativa que genere ventas es buena. Otro tema es quién y desde cuándo puede permitirse realmente sacrifi car tanto margen. Y los que pueden hacerlo son pocos… y muy grandes. Y raramente tienen algo que ver con el deporte. Aunque todo el mundo se suma al Black Friday y demás jornadas revientaprecios, hay sectores que lo petan (tecnología, sobre todo) y otros que le sacan partido relativamente (entre ellos el deporte).

Y no olvidemos que cuando el gasto en tecnología sube, el gasto en deporte suele bajar.

Por Raul Bernat, redactor jefe de Tradesport

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