• Actualidad Nacional
  • 07 de Nov, 2019

Opinión: Segmentación Offline, por Jaume Ferrer

 Desde Estados Unidos vuelven a sonar las alarmas sobre el profundo bache que atraviesan las tiendas físicas, especialmente las de algunas grandes cadenas. La última en caer ha sido Forever 21, que aquí es poco conocida pero allí era, desde hace años, uno de los grandes operadores del mundo de la moda. Apocalipsis del Retail, dicen.

En nuestro país, y a pesar de que en lo que va de año llevamos más de 250 cierres de tiendas de deporte de todo tipo de actividades (especialmente pequeños especialistas e independientes, pero también conocidas cadenas que buscan reubicarse mejor) la situación no es tan alarmante. Estados Unidos tiene unas “costumbres” bastante diferentes a las que podamos tener aquí en España o en Europa. Los grandes malls entre ciudades de segunda o tercera línea son un clásico en el país norteamericano, y es precisamente en este tipo de centros donde las grandes cadenas han empezado a cerrar filas. Algunas, pocas, también han cerrado en alguna gran ciudad, pero por norma general, huyen de áreas comerciales secundarias para centrarse en las principales zonas comerciales de las major cities. Prefieren sacrificar metros (muchos) para ganar rentabilidad… Cierran muchas tiendas, se reestructuran y centran sus inversiones en las zonas más comerciales de las grandes ciudades.

El comercio electrónico ha sido uno de los principales detonantes de este cambio. Un cambio que se ha dado, obviamente, al ritmo que ha marcado el ecommerce. O, mejor dicho, a la misma velocidad con la que el consumidor ha ido perdiendo el miedo a comprar por Internet. En una gran ciudad, salir a pasear por el centro y comprar, no representa apenas esfuerzo, al contrario, es casi una tradición, pero en zonas donde para comprar hay que coger el coche, hacer kilómetros y perder un día entero, la comodidad que representa la venta online es determinante en el día a día. Y más con las condiciones y el servicio que dan muchos operadores online. En nuestro país, los hábitos de compra son, como hemos dicho, un poco distintos. Y lo son porque ese entramado de pequeñas ciudades, pueblos grandes y enormes urbanizaciones tan característico de Estados Unidos, y que aparentemente justifican todos esos enormes malls construidos en medio de la nada, aquí apenas existen. Aquí los grandes ejes comerciales están en el centro de las grandes ciudades y en los centros comerciales de su extrarradio. Poco más.

Otro tema, y ahí está el problema, es que son muy pocos los que pueden adaptarse a este modelo, a esta nueva realidad offline. Hay cierres, y muchos, pero las ventas físicas no solo se mantienen, sino que incluso crecen.¿Por qué? Pues porque el tráfico no ha bajado, ni mucho menos, pero sí se está redirigiendo descaradamente a unas pocas zonas comerciales. Antes, una gran ciudad como Barcelona o Madrid podía tener, además delcentro, cuatro o cinco grandes ejes comerciales, pero ahora ya no es necesario. Ahora, centros comerciales del extrarradio aparte, casi todo el tráfico urbano se centra en una zona. Una zona que está copada, aquí en España y en toda Europa, por las grandes marcas internacionales y por las principales cadenas (nacionales e internacionales). Son inmensos clones. La diferencia entre el tejido comercial del centro de Barcelona, Madrid, Paris, Londres, Munich o Roma es mínima. Apenas alguna tienda independiente que sobrevive por su especialización y poco más. Monopolio de unos pocos que, evidentemente, siguen sacando tajada del offline. Un offline que sigue y seguirá muy vivo, por mucho que crezca el online. Al final, tanto en el off como en el on, los grandes son más grandes…

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