• Actualidad Nacional
  • 17 de Oct, 2019

Europa requisó 740 millones de euros en falsificaciones

Según un informe de la Comisión Europea publicado esta semana, las autoridades del Viejo continente incautaron en 2018 un total de 69.354 envíos de mercancía falsificada, un aumento "drástico" respecto a los 57.433 del año anterior. Sin embargo, la cifra de artículos requisados cayó un 15%, hasta los 26,7 millones. Su valor de reventa, según las estimaciones, alcanzaría casi los 740 millones de euros.

A pesar de que esta cifra es impresionante de por sí, un estudio anterior del organismo comunitario calculó que estos productos ocasionan unas pérdidas de ventas directas equivalentes a 56.000 millones de euros anuales a las empresas europeas, lo que se traduce en la desaparición de casi 468.000 puestos de trabajo. Sumando todos los efectos indirectos de esta actividad ilegal, el daño ascendería hasta los 92.000 millones de euros.

A escala mundial -en este caso, según un documento confeccionado en marzo por la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)-, el valor total de los artículos 'pirateados' comercializados en todo el planeta ascendería hasta unos apabullantes 460.000 millones de euros.

La vía marítima fue la más utilizada para su transporte (55% de los casos), aunque tampoco faltaron los viajes por carretera (20%) ni por el aire ((9,9%). Un 12,8% llegaron directamente a los hogares de los interesados a través del correo exprés.

En España se decomisaron 1,3 millones de estos bienes, un 26% menos que en 2017. El estudio señala que sus destinos europeos favoritos fueron Alemania (donde las autoridades impidieron que llegaran al mercado 4,7 millones de ellos), Grecia (2,6 millones) Malta (2,4 millones), Francia y Croacia (ambas con 2 millones).

China tiene el dudoso honor de ser, un año más, el principal proveedor de este tipo de mercancías para la UE ya que aproximadamente la mitad (50,55%) de las que fueron incautadas en 2018 provenían del gigante asiático. Le siguen, a gran distancia, Bosnia y Herzegovina (9,66%), Hong Kong (9,46%), Camboya (8,77%), Turquía (7,02%), Georgia (3,01%) y Vietnam (9,19%).

Eso sí, este ranking varía en función de la tipología de los productos. Si bien China domina en la mayoría de las categorías (y destaca como suministrador de bolsos, gafas de sol y zapatillas de deporte que emulan los diseños de marcas conocidas) la medalla de oro pertenecería a Turquía si nos centramos en los perfumes y cosméticos falsos; a Hong Kong si hablamos de relojes, smartphones, CD/DVD o cartuchos de tinta; a Camboya, en el caso del tabaco; a India si nos fijamos en los equipamientos informáticos; a Macedonia del Norte, si sólo nos interesan las bebidas alcohólicas; y al segundo en la clasificación general, Bosnia y Herzegovina, si nos referimos al material de embalaje.

La grieta que, sin pretenderlo, abre el ecommerce
El comisario europeo de Asuntos Económicos, Pierre Moscovici, destacó al presentar el informe el excelente trabajo llevado a cabo por los agentes de aduanas, una labor que, resaltó, "se ha complicado en los últimos tiempos por el aumento de los pequeños paquetes que entran en la UE a través del comercio electrónico".

La Oficina Europea de Lucha contra el Fraude ya había advertido este mismo mes de que las redes que se dedican a introducir estos artículos en el mercado recurren cada vez más al ecommerce porque "permite mover cantidades más pequeñas que los tradicionales cargos aéreos o marítimos y hace más difícil detectar los flujos".

La mayoría de las falsificaciones incautadas en el tráfico postal eran productos de consumo encargados a través de Internet, como zapatos, carteras o relojes.

fuente: expansion.com

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