• 03 de Oct, 2019

Opinión: El deporte recupera su estatus, por Jaume Ferrer

Hace algunos años, cuando en pleno auge del sportwear las marcas del canal moda empezaron a apostar por el look deportivo, más de uno creyó que el futuro de la mayoría de marcas de nuestro sector corría peligro. La competencia de la moda era muy fuerte y su capacidad para llegar al consumidor, en oferta, mix y tiempo, estaba a años luz de la que podía tener cualquier marca del sector. La crisis, sin embargo, cambió considerablemente el poder de unos y otros. La moda había ganado mucho terreno al deporte en el llamado lifestyle y aunque la estética sport se imponía con mucha fuerza en la calle, las marcas de nuestro canal habían perdido gran parte de su poder de seducción. Las marcas de la moda eran mucho más cool. Pero era moda.

Y con la crisis, se dejaron ver sus debilidades. La moda se convirtió en uno de los primeros “prescindibles” para el consumidor. El deporte, evidentemente, también sufrió un revés considerable, pero a diferencia de la moda, tenía un as en la manga: lo atlético. Defenestrado el sportstyle cuando la moda deportiva empezó a ganar metros en los lineales, la vertiente más atlética se convirtió en el gran balón de oxígeno de un sector demasiado obsesionado con la moda. Ahora, con la crisis superada, las marcas del sector deportivo están consiguiendo algo que hacía mucho tiempo que no lograban: “posicionar” con fuerza sus dos grandes universos, moda deportiva y moda atlética. Y lo han hecho, además, en un momento en el que la moda ha vuelto a recuperar terreno perdido y en el que, además, esta misma moda ha empezado a apostar por el producto técnico.

En este contexto, el deporte, en global, está ganando mucho peso entre la juventud. Evidentemente hay marcas que no están en su mejor momento y tiendas que no consiguen mantenerse, pero desde una perspectiva más general, basta con pasearse por las principales áreas comerciales de las grandes ciudades de nuestro país para darse cuenta de que el deporte vuelve a marcar tendencia.  Y en algunas ocasiones, a costa de la moda. Que Nike, adidas, Puma o New Balance tienen capacidad más que sufi ciente como para abrir en las principales calles comerciales de España lo tenemos claro desde hace tiempo. Como también tenemos claro que en esas zonas también suelen instalarse grandes cadenas deportivas como Foot Locker, por ejemplo. Incluso podemos entender que, con su capacidad de inversión, y su necesidad de impulsar nuevas estrategias, hasta Decathlon decida abrir nuevos formatos en este tipo de ubicaciones. Pero que puedan hacerlo no quiere decir que lo tengan que hacer, y si unos y otros ganan metros en estas arterias comerciales es porque saben que, hoy por hoy, el deporte ha vuelto a recuperar su estatus. En lo técnico y, también, como tendencia.

Con tiendas monomarca, con el concepto sneaker, con multimarca especializadas en calzado urbano (con una oferta mayoritariamente vinculada a la moda) o con otros muchos formatos donde el deporte y lo atlético son protagonistas, es obvio que el sector ha vuelto a primera línea. Y si alguien lo duda, basta con que se dé un paseo por los mejores ejes comerciales de España y compruebe cómo marcas y cadenas se han lanzado a ocupar los espacios que anteriormente eran monopolizados por la moda más tradicional, dando un salto de calidad en ubicaciones y en inversión en sus tiendas. Que el deporte recupere terreno y vuelva a marcar tendencia es algo que acaba benefi ciando a la mayoría del sector... aunque sean solo unas pocas marcas los que puedan permitirse el lujo de estar en las mejores ubicaciones.

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