• Opinión
  • 10 de Sep, 2019

Opinión: Ampliar la base

 La crisis, lo hemos dicho en varias ocasiones, fue como un balón de oxígeno para el deporte. Cuando peor pintaban las cosas para un sector que avanza¬ba sin rumbo bajo el timón de la peligrosa burbuja de la moda deportiva, el pésimo contexto económico disparó la práctica deportiva… y las ventas. El running explotó hasta unos niveles insospechables. Y lo mismo pasó con mu¬chas otras diciplinas como el bike, el pádel o algunas modalidades outdoor, sobre todo las más accesibles.

Los irrisorios índices de práctica deportiva que siempre habían definido nues¬tro país se dispararon en un tiempo récord. Los niveles alcanzados tampoco eran para tirar cohetes, pero viniendo de donde veníamos, el crecimiento -y sus consecuencias- eran suficientemente importantes como para que todo el mundo estuviera más que satisfecho.

El crecimiento se sostuvo durante algunos años, pero como era más que pre¬visible, a medida que la crisis se fue disipando, también empezó a ralentizarse ese aumento de nuevos deportistas. La gente, que se había volcado en el deporte como alternativa de ocio asequible y saludable en un contexto donde el gasto era casi un lujo, volvía a tener dinero para recuperar viejos hábitos de consumo que había apartado durante la crisis (viajes, tecnología, moda…). Correr o salir en bici estaba bien, pero era mucho más divertido viajar, cambiar de móvil o salir a cenar un par de veces por semana.

La gran suerte del deporte es que muchos de quienes se engancharon al run¬ning, al pádel o al bike durante la crisis, han integrado estos deportes en su día a día. Los han convertido en un hábito, y aunque la mayoría hayan reducido la frecuencia y, también, sus compras, esa base sigue siendo un activo muy importante para el sector. Por el volumen de ventas que representa y, sobre todo, su poder a la hora de mantener activa y dinámica la parte más técnica del deporte. En producto y en canal.

El problema es que cada día es más complejo ampliar la base. Los espectacu¬lares repuntes de los índices de práctica deportiva han quedado en el olvido y ahora, aun siendo relativamente sencillo mantener las cifras, es archicomple¬jo mejorarlas porque cada vez hay menos nuevos practicantes. Y eso, además del daño que representa a corto plazo para el sector y, sobre todo, para ciertos operadores (basta con recordar el mal 2018 de Decathlon -el gran proveedor para principiantes-), puede acarrear muchos problemas para el medio y el largo plazo.

En estos últimos años el deporte ha vivido muy cómodo aprovechando los empujones de la crisis, pero ahora toca pasar a la acción. Trabajar para con¬seguir lo que antes se conseguía sin esfuerzo. A diferencia de hace 5 ó 10 años, hoy en día el consumidor puede dirigir sus gastos hacia sectores a los que no tenía “acceso” durante la crisis. El deporte ha pasado a un segundo plano para muchos de quienes se volcaron en él como alternativa de ocio y si la vertiente más técnica del sector no quiere perder parte del terreno que ganó durante la crisis, tendrá que empezar a buscar fórmulas para fomentar la práctica. Todo el mundo, desde las marcas hasta las tiendas, tiene que trabajar para construir un presente que garantice el futuro. Es verdad que difícilmente se volverá a índices tan lamentables como los de hace dos décadas, pero también es verdad que el sector está en una situación en la que no seguir ganando practicantes puede conllevar graves consecuencias. Para todos. Para quienes tienen en este target de nuevos practicantes su target principal, pero, también, para quienes acaban aprovechando el salto cualitativo que, más pronto que tarde, hacen muchos de estos nuevos deportistas.

Si quieres compartir...