• Actualidad Nacional
  • 01 de Ago, 2019

Opinión: Outdoor más global, por Jaume Ferrer

 La nueva feria Outdoor se ha estrenado en Munich. Y según pudimos comprobar de primera mano, lo ha hecho de forma muy aceptable. Es cierto que se ha echado de menos un poco más de tráfico en el primer y el último día, pero los planes que tienen los directivos del salón pasan por ir definiendo un nuevo concepto mucho más global. Mucho más outdoor. Y con el tiempo -y una buena comunicación-, esta nueva filosofía dará sus frutos.

ISPO ha reinventado Outdoor con una idea muy clara: el outdoor va mucho más allá del trekking, la escalada o el trail. Es más, muchas de las disciplinas que engloba este universo, y que hasta la fecha no han tenido cabida en este tipo de salones, pueden ser las grandes protagonistas en las próximas ediciones. Porque si algo tiene claro ISPO es que la continuidad de este nuevo encuentro veraniego pasa, sí o sí, por entender el outdoor como un paraguas de todos los deportes que se practican al aire libre… y por adecuar la oferta a esta realidad. Sólo así se podrá crecer en segmentos, en metros, en expositores, en visitantes y, sobre todo, en servicios. Que el bike o ciertos deportes de agua hayan tenido su espacio en esta primera edición de Outdoor no es casualidad. Es una declaración de intenciones.

El Bike, y especialmente disciplinas como el MTB o el Gravel, es el segmento con mayor potencial dentro de la Outdoor del futuro. Es un deporte que tiene mucho de montaña, de naturaleza, y no puede faltar en una feria como esta- El tiempo dirá si su presencia en este salón es complementaria a Friedrichshafen o si, como ha pasado en Outdoor, las marcas prefieren trasladar su gran salón profesional a Munich, pero lo que es obvio es que ISPO necesita el bike. Y probablemente el bike también necesite a ISPO. La idea de juntar los salones Outdoor e Eurobike en Munich está en el aire desde hace tiempo, sobre todo desde que el EOG apostó por trasladarse a la capital bávara. Y estoy seguro de que los máximos responsables de ISPO llevan tiempo trabajando en esta posibilidad.

Pero las oportunidades que ofrece abrir el outdoor a un concepto más global del que se ha apostado hasta ahora van mucho más allá del bike. Hay otras modalidades que podrían y deberían tener cabida en un salón que pretende reinventar este universo. Modalidades como el kayak o el windsurf, pero también segmentos como el camper, el triatlón, la nutrición deportiva o, incluso, el emergente swimrun. Son deportes con suficiente oferta como para plantearse apostar por ellos si lo que se pretende es dar un salto conceptual de los deportes de montaña a los deportes al aire libre.

El outdoor, como segmento, necesita reinventarse. Y también tienen que reinventarse las ferias. Los cambios en los hábitos de práctica ya han impuesto a las marcas una nueva concepción mucho más amplia de este universo, y ahora son las marcas quienes tienen que exigir a los principales puntos de encuentro europeos que apuesten por una filosofía más “americana”. Más global. ISPO lo ha entendido y en sus primeros pasos ha dejado claro hacia donde se dirige. Y estoy convencido de que, con el tiempo -más pronto que tarde-, esos magníficos pasillos anchos que ya son seña de identidad de Outdoor bu ISPO, estarán tan transitados como muchos esperaban.

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