• Actualidad Nacional
  • 02 de May, 2019

Opinión: De los productos a los servicios, por Andrés de la Dehesa

La creciente digitalización, y el importante incremento de la velocidad de conectividad móvil con el 5G, propician que los productos tiendan a convertirse en servicios. Quizás un ejemplo muy signifi cativo son los fabricantes de coches de todo el mundo, que se están planteando si su futuro será comercializar vehículos u ofrecer servicios de movilidad.

El gran cambio que presupone este hecho es, sin duda, la relación con los consumidores. A los jóvenes, tener un coche les importa poco, y valoran la opción del coche compartido como muy viable y válida. Un dato muy sorprendente es que los automóviles se pasan el 96% del tiempo aparcados, algo excesivamente inefi ciente para unos jóvenes hiperconectados y mucho más sensibles con el medio ambiente que las generaciones predecesoras.

No es sencillo vaticinar por dónde vamos a evolucionar, pero estoy convencido de que será desde el universo móvil desde donde vendrán amalgamados muchos productos con servicios.

Más próximos a nuestra realidad sectorial, la prestación de servicios pura y dura, la ejercemos desde hace décadas con el alquiler. Tenemos de diversos tipos: desde el alquiler de esquís y snowboards, pasando por los palos de golf o las bicicletas. No se trata de eso, ya es así desde hace mucho tiempo.

 La evolución probable estará vinculada a fi delizar al usuario, en nuestro caso, practicante de alguna actividad deportiva con cierta regularidad al que podamos, por ejemplo, ofrecerle un servicio de cambio de zapatillas cada x kilómetros con un acuerdo entre detallista, marca y consumidor.

Actualmente también prestamos muchos servicios de personalización de productos, como pueden ser las equipaciones de la mayoría de los deportes de equipo con sus nombres y números. No es sencillo vaticinar por dónde vamos a evolucionar, pero estoy convencido de que será desde el universo móvil, con sus aplicaciones de marca o de retail, o de ambos unidos, desde donde vendrán amalgamados muchos productos con servicios.

Este fenómeno puede conllevar una estrecha relación marca-detallista-consumidor. La prestación de servicios requiere en muchos casos de proximidad humana, y es evidente que las grandes urbes del mundo, cada vez más descentralizadas, empoderan a los barrios como verdaderos ecosistemas comerciales. Ya veremos.

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