• Actualidad Nacional
  • 14 de Mar, 2019

Opinión: Agoreros, por Carlos Grande

Siempre he mostrado mi aprecio por las fórmulas que permiten la colaboración entre empresas, y si algo nos ha mostrado con evidencia el presente siglo es que las fórmulas colaborativas y entre iguales son proyectos que cuentan con verdaderas opciones de ser ganadores.

Es cierto que no es una formula tautológica o que exista una relación automática entre colaboración y éxito, pero no lo es menos que existen múltiples ejemplos de nuevos desarrollos basados en este principio colaborativo, y no sólo nuevos ya que podemos encontrar fórmulas colaborativas exitosas en múltiples sectores, incluida la distribución o retail.

Evidentemente, para que el proyecto pueda obtener resultados satisfactorios la condición necesaria es que estos se desarrollen honestamente y de forma sincera, acumulando experiencia y confianza para desarrollar el mismo, en especial cuando esa colaboración parte de empresas que son competidores. En mi opinión, quizás este sea el primer gran obstáculo que hay que salvar en este tipo de proyectos colaborativos. Tras él sin duda surgirán otros, como desarrollar sinergias, buscar nuevas oportunidades como grupo, innovar, etc.

De esta manera, ante la noticia de la creación del grupo G5, y la celebración de la primera convención conjunta de sus miembros, he leído un poco sorprendido algunos comentarios reticentes al respecto en las diferentes revistas especializadas del retail deportivo por algunos miembros del sector. Será el tiempo quien nos dirá el grado de éxito de esta propuesta, pero resulta curioso -y no es patrimonio único del retail deportivo en nuestro país, por desgracia- que haya voces dispuestas a expresar dudas o criticas acerca de proyectos de este tipo que proponen alternativas, soluciones a problemas o nuevas iniciativas y, en cambio, callen o no expresen la más ligera duda ante otras noticias que, a todas luces, son bastante más criticables desde el conjunto del sector.

Llevo algunos meses expresando que considero que el retail deportivo en nuestro país se encuentra en un punto de inflexión, en un momento clave que va a cambiarle tal y como lo conocemos hasta ahora. No hace falta ser muy observador, por otro lado, para darse cuenta, ya que hay quien a bombo y platillo está anunciando un cambio radical en la distribución de sus productos, y no hablamos de una marca residual o marginal, sino de una de las dos principales marcas a escala global, que sin duda va a provocar un efecto en el resto del sector. Ese cambio, además, implica la reducción paulatina de sus clientes en el mundo y en España, donde difícilmente quedarán más clientes que los dedos de una mano, así como la exclusión en la distribución de sus productos para miles de tiendas, incluso para aquellas que estén dentro del paraguas de una central de compras, y yo diría incluso que, aunque el paraguas de tu central permanezca como cliente, no hay ninguna certeza de que una tienda pueda distribuir alguno de sus productos.

Esta estrategia, como digo, no es velada u ocultada, por tanto, el sector tiene la “suerte” de poder acometer las medidas necesarias para encontrar su lugar en esa nueva distribución deportiva, y estoy seguro de que el espacio será mucho mayor para las tiendas y los “outsiders” del que vaticinan algunos. Ahora bien, ese espacio habrá que ganarlo, habrá que explorar y conquistar esos nuevos territorios y dudo mucho que actuando del mismo modo que lo ha hecho el sector en los últimos 20 años ese territorio se conquiste.

Necesitamos nuevas fórmulas y sinergias, encontrar nuevos modelos de venta, tanto de sell-in como de sell-out, así como nuevos modelos de retail persiguiendo la satisfacción del consumidor y cubriendo sus necesidades, para lo cual, por suerte, el sector cuenta con un amplio espectro de fabricantes y marcas que deberían estar dispuestas a explorar estos nuevos caminos para anclar y consolidar su posición en esa nueva distribución deportiva. Afortunadamente, también contamos con grupos que están dispuestos a explorar esos caminos, y estoy convencido que si ambos actúan honesta y sinceramente encontraran fórmulas de colaboración que permitan a las tiendas continuar con su labor en el mercado.

Mientras tanto, deberemos continuar con el ruido de agoreros y críticos ante los nuevos proyectos, que más allá de su mayor o menor éxito, son absolutamente necesarios para sostener un amplio espectro de tiendas en el sector deportivo, para posibilitar la diversidad de oferta al consumidor, y si me apuran el contacto con los deportistas y el fomento de la práctica deportiva por todo el territorio.

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