• Actualidad Nacional
  • 28 de Feb, 2019

El ecommerce crece... pero no convence

El ecommerce no para de crecer. Pero eso no significa lo que muchos creen. Crece mucho porque viene de muy abajo, y aunque es cierto que, en sectores como los libros, los viajes o, cada vez más, la moda, su auge es muy importante, en otros con volúmenes de ventas muy grandes, apenas es testimonial. Y la alimentación es el mejor ejemplo.

Según el informe de Nielsen «Oportunidades en el ecommerce», la cuota de este segmento sobre el total en el caso del gran consumo es del 1,2% en nuestro país. Lejos de otras cifras de los territorios de la Unión Europea. Concretamente, se trata de un dato cinco veces inferior al de Francia y Reino Unido. Ambos tienen más de un 6% de ventas por el canal digital, pero España no está a la cola. Portugal y Alemania acumulan estadísticas inferiores al 1%. Cabe destacar que, según el último informe de Kantar Worldpanel, el «ecommerce» en España lo cifraban en el 1,6% en 2018. Cifras ligeramente más actualizadas, pero sin comparativa a nivel europeo.

Aun así, el panorama no es halagüeño. Mientras antes se invitaba a pensar que esto sería el gran avance para el retail, hoy no lo es tanto. «No está claro que el comercio electrónico sea lo mejor en el retail», dice Jaime Castelló, profesor del Departamento de Marketing de Esade. Defiende sus afirmaciones matizando que cada sector requiere de unas necesidades distintas. Mientras en el negocio de los libros o la electrónica sí que puede reportar grandes beneficios -los ejemplos son Amazon o Alibaba-, en alimentación, por ejemplo, la realidad es otra.

Castelló señala la dificultad de llevar comida a los hogares por varios factores, aunque hace especial hincapié en uno. La penetración del «ecommerce» en ese aspecto es ínfima ya que «estamos muy cerca de las tiendas». A pocos minutos de casa, un supermercado; lo cual desincentiva acercarse a estos nuevos canales.

Falta de desarrollo

Incluso, Castelló destaca que España no está preparada para afrontar este reto. Las grandes compañías no han apostado aún con firmeza por el comercio electrónico. Mercadona, de hecho, reconoció en su momento que no estaban realizando lo que debían.

Los expertos no tienen tan claro ahora que el «ecommerce» vaya a suponer tal revolución. El desarrollo de las nuevas tecnologías abre nuevas vías todavía por explorar. Es el caso de la inteligencia artificial o el big data para realizar las compras. Nuevas formas de consumo que se adapten mejor a las necesidades de cada usuario.

Pero no toda la culpa radica en las compañías sino en los propios usuarios que, en ocasiones, prefieren optar por el canal tradicional. «A pesar del alto crecimiento anual, aún tiene una cuota muy reducida si la comparamos con otros sectores. En este punto debemos citar dos claves a la hora de entender este “retraso”. Por un lado la propia adaptación de los consumidores y sus hábitos; por otro lado, tampoco podemos olvidar que tras la gran distribución hay una cadena de suministro muy compleja que está teniendo que adaptarse a la dificultad que supone el ‘‘ecommerce’’ para productos con cadena de frío, frescos o con caducidades reducidas», dice Carlos Peregrina, socio responsable de Consumo de KPMG.

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