• Opinión
  • 24 de Ene, 2019

Opinión: Inspiraciones 2019, por Andrés de la Dehesa

El bienestar ha dejado de ser una tendencia y se ha convertido en una plausible realidad. Los consumidores hemos adoptado, conscientemente, una noción cada vez más amplia de salud, que promete un bienestar físico, mental y social perdurables. El sector deportivo puede, y debe, pensar activamente en cómo contribuir a mejorar dicho bienestar, convirtiéndonos en legítimos embajadores comerciales ante los consumidores.

Todos deseamos saber a dónde se dirigen los clientes, y empieza a ser casi obsesivo, desde que las dos empresas innombrables -“la sonrisa naranja” y su competidora china “la de los cuarenta ladrones”-, no cesan de recabar ingentes cantidades de datos de todos nosotros. Adicionalmente, pongamos en consideración la información que ya empiezan a obtener, en esta nuestra histórica y rancia Europa, con sus dispositivos domésticos de reconocimiento de voz. Una forma efectiva de anticipar lo que los clientes querrán es, sin duda, buscar marcas líderes o nuevas empresas disruptivas en todos los mercados e industrias, para aprender de ellas y poder aplicar sus ejemplos.

Adidas hizo que los 30.000 corredores de la Maratón de Boston recibieran un video único y personal de su carrera en menos de 24 horas. Los videos se generaron automáticamente a través de los datos de los chips RFID en los dorsales de los propios corredores. Fue una personalización en tiempo real a gran escala.

Los responsables del rugby en Australia acordaron equiparar salarialmente a las estrellas del fútbol masculino y femenino. No, no debería ser algo extraordinario, pero en 2018, la paridad salarial por género sigue siendo poco frecuente, también en el deporte.

El sector deportivo puede, y debe, pensar activamente en cómo contribuir a mejorar dicho bienestar, convirtiéndonos en legítimos embajadores comerciales ante los consumidores.

Vans organizó más de 100 clinics en todo el mundo enfocados en enseñar a niñas a patinar. El empoderamiento femenino visto a través de una acción concreta de una marca famosa.

Otro tipo de ejemplo inspirador lo encontramos en la ciudad indonesa de Surabaya, donde ahora se permite a los residentes “pagar” los billetes de autobús con residuos plásticos. Un enfoque conveniente y gratifi cante para involucrar a los ciudadanos en la lucha contra la basura.

El comportamiento del consumidor es cada vez más complejo, incluso más caótico que nunca. En estos nuevos entornos, el patrimonio propio de una marca, y las reglas y tradiciones que gobiernan ese patrimonio, pueden convertirse rápidamente en limitaciones.

La experiencia del consumidor es posiblemente el hilo conductor que une a marcas y detallistas. Si ambos, y reitero ambos, ofrecen una experiencia de cliente defi ciente en 2019, no llegará a 2020. Facilitemos experiencias memorables, propiciemos el bienestar.

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