• Actualidad Internacional
  • 10 de Ene, 2019

Amazon se cobra su primera gran víctima

Amazon arrasa. Y pasa por encima de cualquier competidor. La histórica cadena estadounidense de grandes almacenes Sears, cuarta en el mundo por de trás de El Corte Inglés, parece abocada a la extinción. Tras declararse en quiebra el pasado mes de octubre, acaba de rechazar una oferta de compra millonaria por parte de su presidente, Eddie Lampert. Este ha puesto sobre la mesa, a través de su fondo de inversión ELS Investments, 4.400 millones de dólares, una cantidad que los acreedores de la compañía consideran insuficiente.

La subasta de activos está programada para el 14 de enero, por lo que el juez podría dar más tiempo a Lampert para mejorar la propuesta y encontrar una salida que no sea el cierre. De no fructificar este último intento, tendrían que cerrar 700 tiendas de Sears y quedarían en la calle casi 70.000 empleados. La petición de liquidación de sus activos de Sears por no haber podido hacer frente a Amazon se produce justo en el momento en el que el gigante digital de Jeff Bezzos se ha proclamado líder mundial por valor en Bolsa superando a Microsoft.

De no fructificar este último intento, tendrían que cerrar 700 tiendas de Sears y quedarían en la calle casi 70.000 empleados.

Sears empezó su andadura vendiendo por catálogo: ropa para mujeres, carros, estufas, muebles, armas de fuego, cochecitos y bicicletas. Abrió su primer establecimiento en 1925, en Chicago. La compañía superó el golpe de la gran recesión, se hizo omnipresente en los centros comerciales del país y fue pionera a la hora de ofrecer préstamos a sus clientes. Bautizó incluso un rascacielos de la ciudad, el que sería el edificio más alto del mundo durante veinte años.

Ahora mismo Sears tiene abiertas 700 tiendas repartidas en Estados Unidos y Canadá y da empleo a casi 70.000 personas. Las pérdidas acumuladas a lo largo de siete años ascienden a 11.000 millones de dólares. Es la última víctima de una reconversión feroz, la del comercio minorista, a la que no ha sabido adaptarse. Hace una década generaba ingresos por valor de 33.000 millones. Hoy no llegan a 17.000. Llegó la competencia: Walmart, Home Deport, Target, Amazon... con un ritmo frenético imposible de alcanzar. La adquisición de los hipermercados Kmart supuso el comienzo de la cuesta abajo. En 2004 eran 4.000 y daban trabajo a más de 350.000 personas. Ahora están desiertos y sus estanterías medio vacías.

Si finalmente no hay acuerdo, y el magistrado acepta el plan de liquidación, se borrarán de un plumazo 126 años de historia comercial.

 

Si quieres compartir...