• Opinión
  • 29 de Nov, 2018

Opinión: Black Friday... o Black Christmas, por Ignacio Peralta

Desde hace tiempo hemos podido ver como año tras año sumamos más y más costumbres traídas del nuevo continente a nuestro mercado. Desde Papá Noel hasta Halloween, desde la comida rápida hasta San Valentín, y ahora, desde no hace muchos años, el Black Friday.

Esta costumbre, genuinamente de Estados Unidos, fruto del famoso día de Acción de Gracias, tan importante y lleno de significado en la cultura norteamericana, ha sido trasladada a nuestro país con toda su fuerza y envergadura. Empezó siendo cosa de un día, el viernes, como su propio nombre indica. Poco a poco se fue aumentando el número de días en los que se podía disfrutar de los descuentos: tres, cuatro, ciber-monday, una semana, una semana y algo más, etc. Y así, hemos llegado a la situación actual donde más de una empresa prolongan o, mejor dicho, extienden el inicialmente Black Friday a varias semanas seguidas.

Ante esta nueva realidad que se da en el sector retail, e incluso en alguno más, yo me hago la siguiente reflexión, ¿es normal extender de forma desproporcionada las ofertas? ¿Y con esos descuentos tan fuertes? Está claro que la aparición de estas ofertas aumenta y amplían el gasto de los clientes, fomentan el consumismo, en algunos casos desproporcionado. Ahora bien, acostumbrar a los consumidores a estos extensos periodos de oferta, a vísperas de las tan señaladas fiestas navideñas, donde tradicionalmente se realizaban la gran mayoría de las compras a “full Price”, ¿tiene sentido?

Si tu única propuesta valor, si tu único modo para aumentar las ventas de tu negocio es el precio, está claro que en el corto, muy corto plazo, lo conseguirás, pero antes que tarde llegará otro competidor, más barato, más rápido, que eche por tierra tu estrategia

Disfrutar de uno o algunos pocos días de oferta en un mes tan complicado tradicionalmente dentro del sector como es noviembre tiene toda la lógica comercial. Siempre se han trabajado de alguna manera descuentos a mitad de colección para animar un poco las ventas, atraer clientes a las tiendas y desatascar productos de colecciones pasadas (las ahora llamadas, Mid Season Sales). Esta política comercial es una cosa y otra muy diferente es la avalancha de promociones, en muchos casos sin sentido, que podemos ver en estos días con motivo del Black Friday.

Muchas empresas, con el ánimo de no quedarse atrás ante esta nueva “moda” de descuentos, acompañan a los grandes ante estas acciones y sacrifican en muchos casos márgenes futuros por exiguas rentabilidades en el corto plazo. Esta manera de hacer impacta muy negativamente en las cuentas de todos ellos y, lo que es peor, pasamos a acostumbrar a nuestros clientes a comprar gran parte de los regalos de Navidad en estas fechas, con las consecuencias negativas que eso tienen para la gran mayoría de los comercios.

¿Tiene sentido acostumbrar a los consumidores a estos extensos periodos de oferta, a vísperas de las tan señaladas fiestas navideñas, donde tradicionalmente se realizaban la gran mayoría de las compras a “full Price”?

En mis comienzos en el sector retail, un alto cargo de una de las empresas para las que trabajé me dijo una frase que recuerdo y llevo conmigo hasta hoy: “Ignacio, regalar es muy fácil”. Si tu única propuesta valor, si tu único modo para aumentar las ventas de tu negocio es el precio, está claro que en el corto, muy corto plazo, lo conseguirás, pero antes que tarde llegará otro competidor, más barato, más rápido, que eche por tierra tu estrategia. Si seguimos acostumbrando a nuestros clientes con tal cantidad de descuentos, ¿qué sentido le estaremos dando a nuestro negocio?

Quedan pocos días para que el Black Friday termine. Podremos analizar los primeros resultados y contrastar las distintas opiniones de expertos y actores implicados. Examinar el impacto que ha tenido en sus negocios. Ahora bien, el verdadero impacto, las reales consecuencias de esta vorágine de precios solo las podremos medir pasadas las Navidades, cuando podamos contrastar las ventas de estos días con las “no ventas” de la tan famosa época invernal. Para entonces, y con toda la información sobre la mesa, podremos sacar los verdaderos análisis y resultados de la campaña actual.

Habrá que esperar por tanto algo más de un mes para poder afirmar si la campaña de Black Friday fue positiva o, por el contrario, fue el comienzo del fin de la campaña navideña o, lo que es lo mismo, el Black Christmas.

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