• Opinión
  • 15 de Nov, 2018

Opinión: Viejos "enemigos"

Cambian, otra vez, las prioridades. Los hábitos de compra. El destino del gasto. La crisis, supuestamente, queda atrás, y hay demasiados síntomas que indican que las cosas, en muchos aspectos, vuelven al estado en el que estaban antes de la tormenta.

La crisis, lejos de poner en jaque al sector, fue un gran aliado. Totalmente inesperado. Hundió por completo a la moda deportiva, protagonista absoluto por aquel entonces, pero hizo resurgir de sus cenizas a lo atlético. Deportes como el running, el bike, el pádel o alguna modalidad outdoor crecieron exponencialmente en practicantes y, lógicamente en ventas. Los índices de práctica subían mes tras mes y marcas y comercios explotaban a marchas forzadas el buen momento que vivían estos deportes.

La crisis y, sobre todo, el miedo a sus consecuencias, cambiaron por completo los hábitos de compra de los españoles. Y sobre todo cambiaron radicalmente el destino de los gastos en ocio. Y el deporte fue el gran benefi ciado. Era una forma de ocio saludable, accesible y, en deportes como el running, el fitness, el pádel o, incluso, el bike, bastante asumible. En vez de viajar, salir a cenar o gastarse el dinero en tecnología, la gente apostó por hacer deporte. El sector aprovechó a la perfección estos cambios. A veces los explotó en exceso, pero fue capaz de reaccionar rápido y adaptarse a una demanda creciente. Y exigente pese a todo. La práctica seguía creciendo y las ventas mantenían su buena progresión, espectacular al principio y más lógica con el paso de los meses.

La duda, entonces, era obvia. ¿Hasta cuándo se sostendría este cambio? ¿Hasta cuando el deporte mantendría ese protagonismo? Había dos posibilidades: que, con la crisis, se hubiera “construido” una nueva cultura del deporte que perduraría con los años (y que, por lo tanto, aseguraría un nivel aceptable de practicantes y ventas) o que, una vez superada la crisis, la práctica volviera a retroceder, las ventas cayeran y el gasto en ocio volviera a dirigirse hacia donde se dirigía hace una década.

Es bastante difícil, todavía, saber cual de las dos respuestas es la buena. Porque en ambas hay una parte de verdad. Los índices de práctica se mantienen, incluso crecen en algunos deportes. Y difícilmente volveremos a niveles tan irrisorios como los de hace 10 años, sobre todo porque hay mucha gente, muchísima, que ha integrado el deporte en su rutina vital y es casi imposible que cambien este hábito. Sin embargo, también es cierto que el gasto en deporte ha ido a la baja en los últimos meses. Deportes como el bike o el running, motores del sector hace 3 ó 4 años, están viendo como las ventas retroceden y eso, teniendo en cuenta que la práctica sigue dinámica, solo se explica con un cambio en el destino del gasto.

Los viejos enemigos del deporte, que quedaron en un segundo plano con la crisis, vuelven a primera línea de batalla. Viajes, tecnología, ocio nocturno… ya hace meses que vuelven a estar muy vivos. Y sin la crisis ayudándonos, no será fácil mantener nuestra parcela.

Por Raul Bernat

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