• Actualidad Nacional
  • 11 de Oct, 2018

Opinión: Todo vuelve

Llevamos meses, seguramente años, hablando del gran protagonismo que ha vuelto a ganarse lo atlético. Después de mucho tiempo completamente anulada por la moda, la parte más técnica del deporte ha vuelto a primera línea. Con la crisis como principal aliado, lo atlético ha recuperado gran parte del terreno que perdió cuando el llamado sportwear se convirtió en el protagonista único del sector. Para marcas y para tiendas.

Por aquel entonces los índices de práctica deportiva eran para sonrojearse y, hasta cierto punto, era lógico que las marcas centrasen su oferta en la moda deportiva, sobre todo porque la demanda era muy buena. Pero la crisis cambio las cosas. Y mucho. Y no sólo porque la moda se erigió como uno de los grandes damnifi cados de los cambios de hábitos de compra de los consumidores (vamos, que fue una de las principales cosas de las que se prescindió) sino, también, o sobre todo, porque con la crisis esos índices de práctica deportiva se dispararon.

Deportes como el running, el pádel, el bike o algunas modalidades outdoor se convirtieron, casi de la noche a la mañana, en una forma de ocio asequible y, además, muy saludable. No había dinero para viajar, salir a cenar, comprar caprichos… pero salir a correr o en bici era barato y encajaba perfectamente en una nueva cultura del bienestar que se estaba imponiendo con fuerza desde hace tiempo.

En este contexto es donde lo atlético se hizo fuerte. Determinante en muchas ocasiones. La especialización se consolidó (después de una previsible apertura exagerada de tiendas) y las grandes cadenas dieron espacios privilegiados a esos deportes atléticos que ganaban adeptos a pasos agigantados. Las ventas no paraban de crecer. Y la oferta, también. Con todo lo bueno y lo malo que ello conlleva.

Si el sector es capaz de gestionar ambos universos con cierta pericia, sin dejarse llevar por tendencias pasajeras, podemos caminar sin cojear durante muchos años

Pero las crisis no son eternas, por suerte. Y cuando la situación empezó a estabilizarse, las cosas cambiaron sustancialmente. Porque lo atlético frenó su fuerte crecimiento (lógico) y, también, porque la moda empezó a remontar. En la parte más atlética el mercado se racionalizó. Empezó a dimensionarse con más lógica. La práctica sigue a niveles bastante buenos -sobre todo viniendo de donde veníamos- y eso, obviamente, garantiza un mínimo (mas que aceptable) de ventas. Pero la oferta ha cambiado. Los equilibrios. Lo atlético ha perdido un poco de peso y la moda empuja con fuerza.

La duda, ahora, es saber si el sector será capaz de gestionar estos equilibrios. Lo atlético no volverá al ostracismo de hace una década porque en determinadas categorías, sobre todo en calzado, las ventas tienen un peso determinante, pero es obvio que la moda vuelve a tener mucho protagonismo. Incluso para las marcas que se han hecho fuertes con lo atlético. Si el sector (marcas y tiendas) es capaz de gestionar ambos universos con cierta pericia, sin dejarse llevar por tendencias pasajeras o necesidades particulares, podemos caminar sin cojear durante muchos años. A pesar de los demonios que muchos ven, estamos en uno de los mejores momentos de las últimas dos décadas, con lo atlético fuerte y consolidado, y la moda volviendo con fuerza. Aprovechémoslo.

RAUL BERNAT
Redactor Jefe de Tradesport

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