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  • 15 de Sep, 2016

Gore-Tex celebra el aniversario de su primer 8.000

Hace casi 40 años Gore-Tex revolucionó la industria del Outdoor con una demo im-provisada. A continuación se cuenta la historia que llevo a Gore-Tex a su primera expedición al Himalaya.

En 1978, un encuentro fortuito en una tienda de deportes de Alemania entre el alpinista Reinhold Messner y Heinrich Flik, director general de W.L. Gore & Associates (Gore), mar-caría el futuro de la compañía para siempre.

Flik trabajaba con el equipo de Gore en Delaware (EE.UU.) cuando Bob Gore inventó lo que pasaría a conocerse como la tecnología de producto GORE-TEX y Flik recibió el cometido de encontrar un mercado para ese nuevo material en Europa.

A diferencia de Gore, Messner se hallaba en esa época en la cima de su carrera. El intré-pido alpinista estaba a punto de abandonar Múnich para embarcarse en una nueva aventura: escalar el Everest sin oxígeno.

Messner tenía previsto dar una charla en una tienda de deportes y Flik aprovechó la ocasión para mostrarle el nuevo y maravilloso producto de Gore.

En la misma tienda, detrás de la sección de calzado, Flik improvisó una demostración para Messner. Para ello, hirvió agua en un recipiente y colocó encima la membrana GORE-TEX: el vapor atravesó la membrana, pero al volcar el recipiente, no cayó ni una gota de agua.

Messner supo reconocer el potencial de ese nuevo material y pidió a Flik que le fabricaran una tienda de campaña para su inminente expedición. Flik aceptó el encargo sin saber si podría cumplirlo, pero apenas dos días después la tienda de campaña para Messner se convirtió en el primer producto de Gore en Europa que iba a probarse en climas extremos.

Heinrich Flik, pionero de Gore y expresidente de su consejo supervisor, explica lo que su-puso para la compañía ese encuentro con Messner. «A finales de los años setenta, éramos una empresa muy pequeña que acababa de aterrizar en Europa. Sin embargo, sabíamos que si lográbamos demostrar la eficacia de nuestro producto en condiciones extremas, nos resultaría muy fácil venderlo en la calle. Casi cuarenta años después de mi encuentro con Messner, millones de personas de todo el mundo confían en nuestros productos para pro-tegerles de los elementos».
 

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