• Actualidad Nacional
  • 17 de Jun, 2018

OutDoor abre su última función a la baja

Era más que previsible. En su última edición, la Outdoor de Friedrichshafen huele demasiado a despedida. A edición de trámite. Al menos en su jornada inaugural. Podrán decir que la feria continúa pese a su traslado “oficial” a Ispo, pero las sensaciones que se respiran no son de “hasta el año que viene”. Son de adiós. Y gracias por todo.

Como en 2017, la edición de este año de OutDoor ha abierto a la baja. Luego las cifras oficiales dirán lo que dirán. Pero este primer día ha sido muy flojo. Y monotemático. Sobre el adiós. “Había que estar porque es el último” ha sido una frase muy repetida entre los expositores. Como también lo ha sido el “han despertado tarde”, haciendo referencia a la intención de Messe Friedrichshafen de empezar a moverse. En servicios y en infraestructuras. Tarde; muy tarde.

Lo dicho, las sensaciones de este primer día no han sido precisamente buenas. Y no solo por la escasa presencia de detallistas nacionales (previsible teniendo en cuenta el historial y que se trata de la última edición); tampoco el centro de Europa parece haber respondido con alegría al adelanto de fechas y al cambio de días. Ni siquiera el reclamo del 25 aniversario ha servido de mucho. Y por si fuera poco, el Mundial no ayuda. Alemania se estrena el mismo día que la feria. Y hay prioridades… y si habí alguna duda, bastaba con ver  como estaban los stands por la tarde. Los únicos llenos, los que tenían tele.

El arranque, en domingo (lo habitual hasta el 2017 era en miércoles), ha sido “decepcionante... aunque previsible” (palabras textuales de muchos de los expositores con los que hemos hablado). Veremos cómo evoluciona el salón de lunes a miércoles. Por ahora no hay mucho optimismo. Y el poco que hay es porque la feria se traslada a Munich... Y quizás no sea la única...

Si quieres compartir...