• Actualidad Internacional
  • 20 de Jun, 2017

La feria OutDoor, a la baja

La historia se repite. Como en 2016, la edición de este año de OutDoor ha ido a la baja. Más allá de las cifras oficiales que pueda dar el salón (y que confirman, con 21.412 visitantes,un ligero retroceso de visitantes -21.507 em 2016-), las sensaciones no han sido precisamente buenas. Y no solo por la escasa presencia de detallistas nacionales (previsible teniendo en cuenta el historial); tampoco el centro de Europa parece haber respondido con alegría al adelanto de fechas y al cambio de días.

El arranque, en domingo (lo habitual era en miércoles), fue “decepcionante” (palabras textuales de muchos de los expositores con los que hemos hablado, incluso de la organización, que lo atribuye al puente que se celebraba en Alemania) y aunque el lunes, el tráfico fue más destacable, el martes y el miércoles la cosa volvió a decaer y el ambiente no fue, ni de lejos, el que había hace apenas 3 o 4 años.

Segurament el balance global de los responsables no sea excesivamente malo (alaban un año más el caracter global del salón y el crecimiento en expositores), pero más allá de las cifras oficiales, como hemos dicho, están las sensaciones. Y la verdad, no están siendo muy buenas. El salón, salvo el segundo día por la mañana, tuvo muy poco dinamismo. Mucho menos que otros años. Es obvio que las novedades que presentan las marcas y los diferentes eventos que llenan la agenda atraen a miles de visitantes, la mayoría de ellos profesionales, pero este año los pasillos, y los stands, no han tenido el movimiento que sí tenían otros años.

La afluencia de españoles, como era previsible, ha ido a la baja. Y bastante. Apenas hemos visto una docena de tiendas… Las de siempre y poco más. Si en el pasado ya nos sorprendió la ausencia de tiendas especialistas de referencia, este año más bajas inesperadas. Y si no van quienes deberían ir, poco más se puede decir.

En Friedrichshafen, como en ISPO, cada vez se oye a más marcas soltar, con ironía, la frase “ha venido más gente a venderme que a comprarme”. Y eso no es precisamente bueno. El salón parece interesar más a la prensa que al comercio. Y no solo es culpa de cómo está el mercado en España; también el modelo (fechas y localización incluidos) tiene que analizarse con detenimiento. Si no se hace, si los responsables no toman nota, el salón seguirá languideciendo…porque en esta edición ha quedado claro que los mercados del centro de Europa no son suficientes para sostener este encuentro.

Por lo pronto, la edición de 2018, que será la del 25 aniversario, volverá a celebrarse en junio, del 17 al 20. Y probablemente lo haga con alguna baja importante, como ya las ha habido este año.

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