• Opinión
  • 13 de Dic, 2016

Llueve sobre mojado. El editorial de Jaume Ferrer

Durante los próximos 16, 17 y 18 de diciembre se celebrará, en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo de Madrid, la primera Feria Outlet española de productos deportivos. Este certamen nace con la idea de, cito textualmente, “ofrecer a las empresas expositoras la posibilidad de liquidar sus excedentes de stock a final de año, así como dar opción a los consumidores de encontrar en un mismo lugar una gran variedad de productos relacionados con el deporte a precio de outlet”. A estas alturas, por cierto, seguimos sin saber exactamente los expositores y las marcas que estarán presentes en este encuentro. Es probable que la organización todavía no los haya facilitado para no descubrir, con anticipación, un posible fracaso en la oferta.

Pero más allá del éxito o el fracaso que pueda tener este encuentro, no deben extrañarnos, lo más mínimo, las quejas que han surgido entre los detallistas de Madrid. Por esta iniciativa y por muchas otras. A estas alturas es bastante evidente que la capital de España se ha convertido en el centro de todos los experimentos y, seguramente, es donde se libran las peores batallas. No sorprende en absoluto que sea la zona del país con mayor número de ofertas deportivas por habitante. En outlets, en factorys y, ahora, también en ferias outlets. Mucha oferta, mucho stock, muchos descuentos y, por lo tanto, pocas ventas con margen. Por no hablar de Internet, donde el mundo outlet genera volúmenes de ventas que asustan y que, cada año, van al alza.

La idea, ahora, es competir zonalmente con tiendas y centros comerciales de outlets físicos y, así, estamos llegando a un periodo donde el boom de los outlets está siendo espectacular y la lista de marcas que han abierto alguna tienda con este formato es interminable. Sin ir más lejos, en Barcelona acaba de inaugurarse un nuevo centro con más de 130 marcas líderes, siete de ellas de deporte, y en Madrid, en pocos meses, desembarcará el centro outlet más grande de la península. Ley de mercado, que dicen. Oferta y demanda. Y ante esto poco se puede hacer.

Otro tema es si hace falta que las marcas de deporte y otros actores del sector impulsen ferias con esta fórmula. Ni siquiera la sobreoferta existente en todas las categorías deportivas debería justificar que las marcas se planteasen liquidar sus sobrestocks a través de esta fórmula. Es pan para hoy y hambre para mañana. Y no solamente para estas marcas: el daño también se adueña del sector del deporte cuando se implican algunas de las marcas líderes. Al final, lo que se está consiguiendo es convertir el canal deporte en un mercado donde el consumidor busca principalmente ofertas y descuentos. Aunque algunos profesionales de estas marcas no lo vean, y solo se interesen por sus bonos o su curriculum, es un daño a la política de posicionamiento que cualquier marca deportiva que se preste debería defender.

Si quieres compartir...