• Actualidad Nacional
  • 19 de Dic, 2011

Los españoles se muestran pesimistas ante el nuevo año

Pesimismo. Esta es la palabra con la que se podría resumir la actitud de los españoles ante su situación laboral y económica. Más de la mitad de los trabajadores no espera ni aumento de salario (51%), ni bonus a final de año (51%), ni ingresos extras durante 2012 (50%). Esta opinión va en línea con la visión que tienen de su propia compañía. Un 62% opina que 2011 ha sido un año “difícil” económicamente para su organización y hasta un 61% cree que 2012 será aún más complicado que 2011.

Estas son algunas de las conclusiones extraídas de la cuarta oleada de 2011 del Randstad Workmonitor, estudio internacional sobre las expectativas laborales de los trabajadores. De hecho, los españoles se sitúan, claramente, entre los más negativos ante su situación laboral. Al contrario que en España, en 21 de los 30 países encuestados los trabajadores esperan aumentar sus ingresos en el próximo año. Y en algo más de la mitad de los países (18 de 30), los encuestados creen que su compañía mejorará sus finanzas en 2012. Argentina y Chile destacan por ser los más positivos ante la situación de su organización, mientras que en la República Checa, Francia, Grecia, Hungría, Japón y Holanda los trabajadores esperan que 2012 sea también un año complicado.

A pesar de la crisis, o quizás debido a ella, los trabajadores españoles no están muy satisfechos con su situación económica. Aunque la mayoría no espera un aumento de sueldo, para un 74% de españoles su salario no refleja su trabajo. Esta opinión es común en la mayoría de países, con cifras superiores al 60%, pero es especialmente llamativa en el caso de Polonia y Hungría (ambas con un 79%) y Grecia (con un 81%). Eso sí, al contrario que en España, en otros países se muestran más esperanzados con la posibilidad de mejorar sus condiciones salariales: más de un 80% de los encuestados en Argentina, Brasil, Chile, China, India y México esperan un aumento de sueldo, bonus o mejoras en sus beneficios sociales.

Pero, ¿están los españoles dispuestos a cambiar su situación? En general, no. Incluso con una mejora salarial, los trabajadores prefieren no cambiar de residencia. En el caso español, el 50% aceptaría cambiar su país de residencia por un empleo si fuese unido a un aumento de salario, lo que es reflejo de la escasa movilidad que tienen los españoles.

En otros países hay diversidad de opiniones. El 64% de chinos y el 58% de hindúes se moverían si se tratase del puesto acorde a sus expectativas. Mientras que los empleados de Dinamarca, Japón, Luxemburgo y Suiza indican que prefieren permanecer en su país aunque el puesto en cuestión suponga un aumento de salario.

Cuatro de cada diez españoles cree que puede perder su empleo

El pesimismo que afecta a los españoles sobre la situación de su empresa y a su economía también afecta a su propio puesto de trabajo. Un 37% de los españoles tiene miedo de perder su empleo en los próximos meses. Esta cifra supone un aumento del 8% respecto al trimestre anterior, lo que es fiel reflejo del aumento de desempleo y de la incertidumbre que vive nuestro país. España lidera la clasificación europea en esta materia sólo superada por Grecia, en la que casi la mitad de sus trabajadores (49%) reconoce que tiene miedo de perder su trabajo. Unas cifras que quedan muy lejos de las que ofrecen países como Noruega (19%) o Alemania (18%), donde los trabajadores ven mucha más estabilidad en sus empresas.

A nivel regional Randstad también detecta diferencias entre los españoles. Gallegos (45%), murcianos (45%) y valencianos (44%) son los españoles que demuestran más miedo de perder su trabajo. Tras ellos se encuentran madrileños (40%), catalanes (36%) y asturianos (35%). En el lado contrario de la balanza, castellano-manchegos (24%), andaluces (27%) y extremeños (33%) son los profesionales que menos temen por su continuidad en su actual empresa.
 

Si quieres compartir...