• 25 de May, 2009

"El futuro de la tienda urbana pasa por crear centros comerciales en la ciudad"

Emilio Folch (Valencia, 1932) es un testigo privilegiado del desarrollo del comercio en la ciudad de Valencia en el último medio siglo. Ha sido gerente de Nuevo Centro durante una década y también participó en la puesta en marcha del centro comercial de El Saler. Con esta larga experiencia en el sector, asegura que el futuro de la tienda urbana pasa por crear centros comerciales dentro de la ciudad.

Después de cincuenta años dedicado al negocio del comercio, ¿qué consejos daría hoy al oficio de estar detrás del mostrador, ahora en crisis, como toda la economía, por la caída de las ventas?
Si no estás dispuesto a sonreír no pongas una tienda. Es el consejo que siempre doy y procede de un proverbio chino. El comerciante necesita formación, que se puede aprender en la escuelas de negocio, pero también mucha intuición, conocimiento de la mercancía y de los clientes. En pocos segundos debe ser capaz de detectar lo que le pide el cliente que entra a la tienda. Y un consejo más: hacer al final del día examen de conciencia, por escrito, para detectar posibles errores en la jornada y corregirlos para el futuro.

La sociedad de consumo y las nuevas tecnologías han transformado los hábitos de compra. ¿Qué otros cambios ha vivido usted en primera persona?
La incorporación de la mujer al mercado laboral ha influido mucho en las compras familiares, en el mundo de la moda y su negocio, como también la introducción de nuevos tejidos, sobre todo el poliéster, que cambia la duración de los productos y acelera la ventas en las diferente temporadas. Y desde los ochenta, la implantación de las grandes superficies, centros comerciales y del desarrollo de hipermercado y supermercados cambia por completo la estructura del comercio.

Si fuera conseller de Comercio, ¿cuántos días de apertura al público autorizaría en domingos y festivos?
Me he pasado la vida consensuando temas, aunque me parece que lo mejor es la libertad total de aperturas al público. Ahora bien, dicho lo cual, sería partidario de una autorregulación del sector, que sean los propios agentes los que pongan límites. Los centros comerciales requieren un horario, los hipermercados y supermercados otros, y las tiendas de barrio, diferentes. ¿Por qué deben abrir a las nueve de la mañana si hasta las doce no hace ninguna venta? Hay que ser más flexibles. Trabajar más en temporadas altas.

¿Qué formatos comerciales se desarrollarán más en los últimos años?
Los centros comerciales abiertos dentro de las ciudades, en los barrios. Eso requiere cambios urbanísticos importantes, pero al final se lograrán. Los dos modelos de comercio deben convivir en cualquier entorno. Un buen comerciante urbano copia lo bueno de los demás, y comparte estrategias, herramientas de gestión o central de compras. La unión hace la fuerza.

¿Estamos ante una guerra de marcas o una guerra de precios?
Estamos ante una guerra para incrementar el consumo, donde es importante la calidad. Si el producto es bueno dará igual la marca, que es un componente en la formación de precios. Por tanto, me parece acertada la estrategia de retirar referencias del mercado si con eso se consigue disminuir precios, manteniendo la calidad, y beneficiando el consumo. Es lo que ha hecho Mercadona.

¿Qué debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades tiene el comercio en estos tiempos de crisis?
Existe mucha competencia, pero el comercio debe saber que lo más importante es el cambio permanente, la adaptación a los nuevos tiempos. Un buen criterio de gestión es conseguir que en los días de más ventas del año, que son unos cien, la facturación iguale el total del presupuesto de gastos de la empresa. De este modo, las ventas logradas durante el resto del ejercicio ya son beneficios netos.

 

*Extracto de una entrevista publicada por El Mercantil Valenciano (http://www.levante-emv.com)

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