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  • 28 de Feb, 2007

Deportes de nieve: a expensas del tiempo

El llamado cambio climático, que se ha hecho especialmente tangible este invierno,
ha complicado la temporada a un segmento ya de por si complejo

Ni las previsiones más pesimistas hubieran predicho un inicio de temporada tan malo como el que hemos tenido este año. Que el puente de la constitución no sea bueno no es una novedad, porque es relativamente pronto para que las estaciones estén funcionando al 100%. Ahora bien, que durante todo el mes de diciembre apenas nieve y no haga el suficiente frío como para utilizar los cañones de nieve es algo poco usual y preocupante. Con ello, no es extraño que, ya no sólo en el puente del 6 y 8, sino incluso, en Navidad, la afluencia a las pistas haya sido muy baja. Sin nieve, no hay esquiadores.
Es probbable -y deseable- que cuando estén leyendo este artículo haya pasado, por fin, algún frente frío por la península que haya dejado nieve en las estaciones y que los esquiadores, la mayoría con el mono de subir a las pistas, se animen y empiecen a llenar las estaciones.
Pero es demasiado tarde. Sin nieve y sin estaciones abiertas en su totalidad, no es extraño que la mayoría de detallistas que trabajan este segmento estén muy preocupados de cómo están yendo las ventas, tanto de material duro como, sobre todo, de textil, porque ni siquiera hace frío. Probablemente las rebajas, a las que hemos llegado sin nieve, servirán para suavizar el golpe, pero las pérdidas en el sector pueden ser muy importantes. Es, probablemente, el precio de depender de la climatología en una época donde las consecuencias del cambio climático están en boca de todos los expertos.
El Cambio climático preocupa
El calor que hemos estado sufriendo hasta mediados de enero, con temperaturas cercanas a los 20 grados en algunos puntos del país, ha disparado muchas alarmas. Y no sólo en el sector de la nieve. El cambio Climático está en boca de todos y los expertos insisten en señalar que estas temperaturas tan elevadas en pleno invierno serán, en el futuro, bastante habituales, lo que acrecienta aun más la preocupación de quienes viven del frío en un país ya de por sí "caluroso".
Desde que hace un par de años se empezaron a ver con cierta sorpresa los cambios de temperaturas en las estaciones más frías, se han llevado acabo diversos estudios, la mayoría alarmistas, sobre el futuro del planeta. En estos estudios, obviamente, la nieve-y el esquí- no han pasado inadvertidos.
Sin ir más lejos, un informe de la OCDE estima que las regiones europeas que viven de los deportes de invierno ven su economía amenazada por el cambio climático. "Será necesario mañana abandonar una parte de las estaciones de esquí de Europa por falta de nieve". La OCDE ofrece la cuestión a través de un informe alarmista que estima que los cambios climáticos "vuelven a poner gravemente en cuestión la fiabilidad del estado de la nieve" en parte de las estaciones europeas. Los Alpes, señala el informe, "son particularmente sensibles a los cambios climáticos y el recalentamiento reciente ha sido cerca de tres veces superior a la media mundial". Ya, el 10% de los dominios esquiables no tienen nieve natural suficiente'. Una subida de la temperatura en el futuro de 1, 2 o 4 grados, podría traer consigo una reducción del número de dominios esquiables que gocen de un estado fiable de la nieve a 500, 400 ó 200, de los 666 que hay actualmente, previene la OCDE.
Alemania, según el estudio, será una de las primeras damnificadas. Un aumento de la temperatura de 1ºC. equivale a 150 metros más el nivel de altitud a partir del cual el estado de la nieve natural es suficiente durante al menos 100 días al año. Este límite máximo está actualmente situado en 1200 metros para Suiza y las regiones fronterizas francesas. Para las zonas más meridionales, como los Alpes Marítimos, sube a 1500 metros. Entre los países más amenazados, Alemania, donde una subida de temperatura de 1grado. bastaría para hacer caer el 60% el número de estaciones beneficiadas de un estado de la nieve natural suficiente. Austria, donde el 4,5% del PIB proviene del turismo invernal, quedaría igualmente afectada. ¿La solución? El recurso a los cañones de nieve, una técnica que según la OCDE, "consume mucho agua y energía, y tiene una incidencia sobre los paisajes y ecosistemas".
En España las cosas no pintan muy bien. Otro informe del Ministerio de Medio Ambiente sobre el cambio climático alerta de que muchas estaciones de esquí tendrán que reconvertirse en estaciones de montaña. El informe "Impactos en España por Efecto del Cambio Climático", elaborado por el gobierno, destaca que desde 1985, cuando se instalaron los primeros cañones artificiales, han proliferado "para asegurar la práctica del esquí por encima de los condicionantes climatológicos".
El informe afirma que "la nieve será cada vez más escasa en cotas bajas, como ya constatan los esquiadores veteranos" y señala que "los empresarios han llevado a cabo importantes inversiones en la producción de nieve artificial cuya rentabilidad a largo plazo es incierta, constituyendo una de las mayores preocupaciones del sector". Este año, además, el calor ha dificultado la puesta en marcha de los cañones.
El estudio concluye: "Las estaciones de esquí tenderán a convertirse en estaciones de montaña", con una oferta turística más que de esquí, ya que la nieve "se podrá mantener en menor cantidad, en cotas más altas, con producción artificial, que será más costosa".
Balance de la temporada anterior
Desde Atudem, la asociación de estaciones de esquí, se ha calificado la temporada anterior como de altamente positiva. A lo largo de la temporada se resgistraron importantes precipitaciones de nieve de forma regular e intensa, que permitieron mantener buenos espesores de nieve durante toda la temporada en todos los sistemas montañosos. A diferencia de este año, en la temporada anterior, desde primeros de diciembre, se comenzaron a producir las nevadas que facilitaron la apertura de la práctica totalidad de nuestras Estaciones. Por todo ello, se han logrado obtener muy buenos resultados de ocupación tanto en el Puente de la Constitución, en Navidad e incluso en Semana Santa, pese a caer esta última en fechas avanzadas de abril.

A pesar de las alarmas que ha generado el calor de este invierno, muchos detallistas aseguran que sus pérdidas no superarán el 30% y que la mayoría de éstas están relacionadas con el material duro

 


En el conjunto de las 36 estaciones asociadas la temporada alcanzó una media de 125 días para la práctica del esquí, sobrepasando esta cifra el 72% de nuestras estaciones. El número de visitantes que se registraron en el total de las 28 estaciones de esquí alpino, 7 de esquí nórdico y 1 estación Indoor -incluyendo esquiadores y no esquiadores- supone una cifra de 7.165.109, que representa un incremento del 15% con respecto a la registrada en la temporada 2004-2005 (6.213.869).
Inversiones que no se rentabilizarán este año
Obviamente las estaciones de esquí poco podían imaginar el pesimo comienzo de esta temporada. De haberlo sabido, quizás se hubieran esperado un año a hacer las importantes inversiones que han llevado a cabo.
Esta temporada los usuarios van a poder encontrar en general un buen número de novedades en las Estaciones de Esquí, desde la incorporación de nuevos medios mecánicos, más modernos y capaces, hasta la introducción de mejoras significativas en los sistemas de nieve producida o en la oferta de restauración y servicios en pistas En total, las estaciones adscritas a Atudem han invertido 99.510.291,33 euros desde el cierre de la anterior temporada ((por regiones Aragón es la que más ha invertido, con más de 45,2 millones de euros, seguida de Catalunya, con 24,9 millones invertidos y de la Cordillera cantábrica, que ha invertido respectivamente 15,6 millones).
Con estas importantes mejoras realizadas por las distintas Estaciones en medios mecánicos, la capacidad total de transporte de los 350 remontes (7 Telecabinas, 147 Telesillas, 151 Telesquíes y 45 cintas transportadoras) existentes en las 28 Estaciones de Esquí Alpino e Indoor asociadas en ATUDEM, asciende a 421.660 viajeros / hora.
El objetivo de la mayoría de estas inversiones es lograr que los esquiadores españoles no tengan que irse a otros países (especialmente Francia) para encontrar buenas estaciones -algo habitual en los últimos 20 años- y por el otro, conseguir que los practicantes de otros países con mucha más tradición contemplen la posibilidad de visitar las pistas españolas. Y se logre o no, con buen tiempo o con mal tiempo, los datos inversores de estos últimos años reflejan y confirman claramente la apuesta que las estaciones de esquí españolas están realizando para competir en calidad con las estaciones más consolidadas del contexto europeo.
¿Cultura del esquí?
Más allá del cambio climático y de los problemas que pueda acarrear esta mala temporada, tanto a estaciones como, sobre todo, a detallistas, es evidente que el esquí y los deportes de nieve en general, arrastran otros males en nuestro país que les impiden crecer como cabría esperar. Es cierto que en los últimos 20 años la progresión de este deporte ha sido espectacular, especialmente en términos porcentuales. En este tiempo ha pasado de ser un deporte bastante elitista a ser una modalidad relativamente popular. Aun así, sigue siendo un deporte que muchos consideran caro y su nivel de popularización no ha sido, ni de lejos, el que se esperaba.
Es cierto, sin embargo, que cada día hay más practicantes y que éstos son cada vez más heterogéneos. La aparición de nuevas modalidades y, especialmente, el auge del snowboard, han servido para "atraer" a nuevos targets, especialmente a los jóvenes, que se han dejado llevar por los cantos de sirena de modalidades como el snow o el Freestyle. De todas maneras, pese a esta diversificación de tipologías, el esquí sigue siendo un deporte con poca cultura. Muchas veces vinculado más al negocio que le rodea que a la práctica deportiva en sçi, el esquí no ha logrado, ni de lejos, tener la consideración que tiene en otros paises europeos, ni siquera en zonas donde las estaciones quedan relativamente cerca.
Puede, como señalan algunos, que aún sea un deporte joven, pero no menos cierto es que las perspectivas de crecimiento no son lo suficientemente optimistas como para pensar que en un plazo relativamente corto de tiempo podamos hablar de cultura del esquí como si tienen en otros países centroeuropeos, que cuentan con una mayor tradición, con mejores infraestructuras (y precios) y con un clima más adecuado para la nieve.
La práctica
Aunque como hemos dicho anteriormente los deportes de nieve siguen considerándose, por la mayoría de españoles, como modalidades caras, y a pesar de que difícilmente los precios van a bajar, porque hay que mantener unas infraestructuras que son muy caras, las perspectivas apuntan a un crecimiento continuo de los practicantes, especialmente entre los más jóvenes, atraídos por modalidades más "actuales" como el snowboard o el Freestyle.
Precisamente estas dos modalidades son las que en los últimos años, como hemos dicho anteriormente, han dado un nuevo impulso al mundo de los deportes de nieve. Si hace apenas cuatro o cinco años fue el carving el que marco ese punto de inflexión, ahora es el Freestyle el que tiene todos los alicientes para dejar de ser sólo una moda y convertirse en la modalidad capaz de hacer crecer el segmento.

Más allá del cambio climático y de los problemas que pueda acarrear esta mala temporada, tanto a estaciones como, sobre todo, a detallistas, es evidente que el esquí y los deportes de nieve en general, arrastran otros males en nuestro país que les impiden crecer como cabría esperar.


Y aunque es difícil evaluar el futuro de esta modalidad, la "historia" del carving puede ser un buen ejemplo de cómo pueden ir las cosas. Cuando esta variedad del esquí apareció el mercado estaba en crisis; el snowboard crecía en progresión geométrica y la imagen del esquí quedaba anticuada. El Carving surgió con la idea de que el esquí fuera tan fácil de aprender como el snow, que la progresión técnica fuera rápida para poder disfrutar plenamente de las sensaciones del deslizamiento en la nieve. Con unas líneas de cotas sobredimensionadas los esquís podían dejar de derrapar y facilitar el viraje conducido, un placer reservado hasta ahora a los esquiadores del más alto nivel y a los surferos. El éxito fue brutal y reactivó el segmento. Pero el tiempo pasa y el carving ya no seduce como antes -aunque sigue con buenas cifras de ventas-. Ahora es el freestyle el que toma el relevo, y los expertos están convencidos de que su éxito será mucho más duradero.
Marcas y tiendas
Es difícil saber hasta qué punto las marcas sufrirán las consecuencias de las extrañas temperaturas de esta temporada, al menos este año. La mayoría vendieron el material duro mucho antes de imaginar que este invierno sería como está siendo y los problemas a los que pueden enfrentarse es que obviamente no habrá peticiones de reposición, que los pagos pueden retrasarse considerablemente (algún grupo de compra ya presiona para retrasarlos) y, sobre todo, que la campaña del año que viene puede ser especialmente complicada, porque las tiendas, con los resultados de este año, serán muy comedidas a la hora de comprar, sobre todo si aún tienen stock. Y obviamente, quienes más sufrirán este problema serán las grandes marcas.
En cuanto a los detallistas, aunque muchos aseguran que sus pérdidas no superan, en el peor de los casos, el 30%, y que la mayoría de éstas están relacionadas con el material duro, 'porque el textil se ha vendido relativamente bien en navidad y rebajas',el año ha sido desastroso. Las tiendas multideporte en las que el esquí tiene presencia no sufrirán especialmente porque los deportes de nieve apenas representan un 15% o 20% del negocio, pero en cambio, los comercios especializados, sobre todo los más pequeños, pueden tener serias dificultades para salvar la situación.
Es cierto que no es la primera temporada en la que el paisaje de las estaciones pirenaicas es verde en lugar de blanco, pero tras cinco años con nieve abundante, pocos podían pensar en un año como éste y es probable que muchos detallistas tengan que hacer equilibrios para pagar a los proveedores y mantener el negocio.
Pero volviendo a las marcas, y centrándonos especialmente en el esquí, sigue habiendo en el segmento una cierta preocupación por el estado actual del mercado, excesivamente saturado. En los últimos años las ventas de esquís siempre han oscilado entre los 70.000 y los 80.000 pares anuales y parece complicado superar esta barrera. Para intentarlo, las marcas siguen apostando fuerte por las mejoras a nivel tecnológico, por modalidades más agresivas e innovadoras (en definitiva, más atractivas para los jóvenes y los no practicantes) y, sobre todo, por abrir nuevas vías de negocio que les permitan crecer, especialmente las relacionadas con la mujer, que en el esquí, como en otros segmentos, se ha convertido en una de las pocas categorías con potencial suficiente para dar un cambio de rumbo al segmento.
En este mercado tan complejo las cosas apenas se han movido en los últimos años. Amer sigue dominando descaradamente el sector con sus dos marcas líderes, Atomic y Salomon (a las que hay que añadir Dynamic y Volant). A la estela de Amer encontramos varias marcas importantes a nivel mundial, como Head, Rossignol -recientemente adquirida por Quiksilver- Elan, K2 -con nuevo distribuidor en España-, Fischer, Dynastar, Volkl o Scott.
En snow las marcas especializadas como Burton o Santa Cruz ganan terreno a los fabricantes de esquís como Atomic, Salomon, Head o Rossignol -las cuatro grandes del segmento- que cuentan con división de snowboard.
El caso del textil es algo diferente. Sin ir más lejos, Atomic no tiene línea textil que no esté licenciada, y aunque Salomon sí cuenta con una, está más dirigida a deportes outdoor. De las grandes, sólo Rossignol parece haber apostado fuerte por esta categoría y cuenta con colecciones muy extensas en las que incluso han colaborado diseñadores de moda. Además, con la entrada al grupo Quiksilver, es probable que la marca francesa apuesta aún más fuerte por esta categoría.
Así, con las marcas especializadas de material duro "fuera de juego", el mercado lo controlan las marcas de X-Wear (gliss), marcas especializadas en textil de esquí y marcas outdoor. El fuerte auge del sportwear, que como hemos dicho en varias ocasiones ya representa más del 80% de las ventas en las tiendas multimarca, se ha traducido en una modernización de las colecciones para deportes de nieve. Este hecho, junto con el creciente interés de los más jóvenes por el esquí -o más bien por el snow y el freestyle- y su "amor" por determinadas marcas vinculadas al mundo gliss, ha conllevado que las ventas de textil para deportes de nieve se hayan convertido en uno de los pilares para muchas tiendas, tanto por su volumen, como por su rentabilidad.
Así, muchas marcas del llamado mundo del X-Wear, como Billabong, Oakley, Quiksilver o Rip Curl, están compitiendo con marcas tradicionales del esquí como Spyder, con marcas especializadas en material duro que cuentan, además, con colecciones textiles e, incluso, con marcas outdoor que han sabido explotar muy bien la tecnicidad de sus prendas como reclamo.

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