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  • 03 de Jun, 2013

La suma de carrera urbana y comercio nocturno lleva 20.000 visitantes a Igualada

Igualada consolidó el sábado por la noche la fórmula del éxito consistente a sumar una carrera nocturna, abrir el comercio local hasta las doce de la noche y ofrecer menús muy rebajados a los restaurantes de la ciudad. La propuesta lúdica, comercial y deportiva de la Igualada Urban Running Night Show puso el colofón con un concierto de Andreu Rifé y diferentes zonas chill out en el centro urbano donde se ofrecían gintónics, mojitos o vino por un precio simbólico. Todo ello sirvió para llenar el centro de la ciudad, las tiendas y los restaurantes con una afluencia entre 15.000 y 20.000 personas, de las cuales el 70% eran visitantes de 150 poblaciones diferentes.

La carrera de la Urban Running Night Show pasó de los 1.200 participantes del año pasado, cuando hizo su primera edición, a los cerca de 2.000 atletas, entre la categoría de 5 y 10 kilómetros, la carrera de patinetes y la de cochecitos de bebé. Tal como explica Ramon Prat, de Ocisport, «con la crisis hemos notado que muchas personas se han apuntado a última hora, puesto que no se la querían jugar con el tiempo o cualquier imprevisto que los impidiera de participar». Prat también destaca que el objetivo de la carrera «no es sólo crecer en número de participantes, sino que el acontecimiento deportivo sirva para llenar la ciudad también con los acompañantes de los corredores».

Hay que destacar que la Igualada Urban Running Night Show busca captar la participación femenina, que se sitúa alrededor del 45% de los inscritos. «En este sentido nos ayuda mucho el obsequio de ropa interior que ofrece el patrocinador, Punto Blanco», afirma Prat.

Uno de los cambios de esta edición respecto del anterior es que el año pasado se ofreció cena a los corredores, mientras que en esta edición se ha mejorado el lote de obsequios, y se ha eliminado la comida, para estimular que se llenaran los restaurantes de la ciudad. La fórmula hizo efecto: en diferentes establecimientos de la plaza de Cal Font había lista de espera de una hora para cenar y algunos de la Rambla todavía servían comida a la una de la madrugada.

Por otro lado, el avituallamiento para los atletas se hizo a partir de productos de proximidad, como los quesos La Tossa, producidos en Santa Margarida de Montbui, o las chocolatinas de Simón Coll, hechos en Sant Sadurní d'Anoia. La categoría reina, con más participantes, fue la de los 10 kilómetros, que ganó el atleta local Roger Roca con un tiempo de 31:48 minutos. Roca, que compartió el podio con Joan Rosich (33:13) y Daniel Baraldés (33:47), también fue el vencedor en la edición del año pasado. Entre las chicas destacó Sílvia Torreblanca, con una marca de 42:30, seguida de Aurora Bargalló (42:37) y Sònia Tarragó (43:01).

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