• raqueta
  • 31 de Ene, 2014

El Pádel Village de ISPO convence

Después de un año fallido, la edición de este año de ISPO contó con un a área dedicada al Padel. Alrededor de una pista acristalada se instalaron hasta 7 marcas de palas y aunque todavía hay que pulir muchos detalles, las sensaciones entre los expositores fueron bastante buenas. Quizás más por el potencial que por el transcurso de este año, pero la confianza en esta apuesta de ISPO sigue intacta y todos los participantes han mostrado su interés en seguir potenciando esta zona. ISPO es, a día de hoy, la mejor plataforma para que el pádel salga de España. Un paso que, a estas alturas, todo el mundo sabe que hay que dar sí o sí.

Algo más de 100 marcas de palas. Y siendo optimistas, apenas dos o tres mercados donde se juega. Con este panorama, por muy buen ritmo que tenga el pádel en nuestro país, o empieza a abrir nuevos mercados o tiene un futuro bastante negro, sobre todo para el 90% de las marcas. La selección natural es más lenta de lo que muchos pensaban (mueren marcas, claro, pero cada semana surgen otras nuevas), y aunque las grandes tienen su hueco, y lo defienden con fuerza, cada vez que aparece una nueva marca, por muy poco que venda, son ventas que pierde otra marca. Y no nos engañemos, a corto o medio plazo el pádel dejará de ganar practicantes, y si no hemos ganado nuevos mercados, la guerra entre marcas puede ser todavía menos “ética” de lo que ya es.

¿Qué es el pádel?
No se preocupen, no voy a explicarles en qué consiste el juego ni a darles una lección sobre reglas. La pregunta que acaban de leer es, seguramente, la que más veces se oyó en el Pádel Village. Algunas marcas estuvieron más tiempo explicando en qué consistía este juego que en intentar cerrar algún acuerdo con empresas foráneas o clubes. Pero eso es inevitable. Un primer paso. Y afortunadamente la pista facilitaba las cosas. Intentar explicar este deporte sin poder enseñarlo es complicado; pero si tienes una pista delante, con algunos de los mejores jugadores del WPT, las cosas son más simples. Unos pueden comprobar lo fácil que es empezar a jugar y otros, haciendo números, se pueden dar cuenta de lo “fácil” que es montar una pista y rentabilizarla.

Y esa era la intención. Porque no nos engañemos, para poder vender palas, primero tiene que haber pistas… y jugadores. Las marcas que asistieron a ISPO, por suerte, lo tenían muy claro y acudieron a Munich conscientes de que cerrarían pocos acuerdos. O ninguno. Pero ese no era el objetivo. Había que estar, sólo eso.

A FUTURO
Ha sido complicado que ISPO apostase por el Pádel, pero lo ha hecho. Y gran parte del mérito –o todo- ha sido de Afydad, que lleva tiempo dejándose la piel para que el salón bávaro tirase para adelante esta apuesta. Una apuesta que no sólo se limita a este año. Hasta 2015 el salón se ha comprometido a apoyar esta área, consciente de que un solo año era absurdo. Porque es complicado sacar partido a una apuesta así en una sola edición y, sobre todo, porque hay que dar margen para corregir detalles y conseguir que quien ha apoyado esta iniciativa pueda sacarle partido.
¿Detalles a pulir? Varios. Cuidar un poco más la pista (moqueta), intentar colocar unas pequeñas gradas alrededor (para que el público se pare), dejar jugar –más- a los visitantes para que se den cuenta de que es un deporte fácil y divertido, crear un mejor ambiente cuando en la pista hay algunos de los mejores jugadores del mundo y, sobre todo, traer a ISPO a los principales clubes de Alemania o Francia (y de otros países) para que vean qué es el pádel y qué puede aportarles si apuestan por él.

El pádel tiene que apostar sí o sí por iniciativas como esta. No hay alternativa. Si no lo hace; si no buscan fórmulas para cruzar los pirineos, su techo está a la vuelta de la esquina.

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